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¿POR QUÉ VIENE LA ENFERMEDAD SEGÚN LA BIBLIA?


Por: Rigoberto Gómez

PRÉDICA ESCRITA SOBRE LA ENFERMEDAD


La enfermedad según la Biblia
El pecado original del hombre es lo que generalmente relacionamos con la raíz de las enfermedades del ser humano, sin embargo, hay otras razones que podemos considerar basados en la palabra de Dios. Las sagradas escrituras nos dan una luz para meditar en ciertos aspectos sobre este tema, pero debemos tener presente que solamente estaremos libre de estos padecimientos hasta que nuestro cuerpo sea transformado (Ver artículo “La redención del cuerpo”). 

También es necesario tener en mente que lo más importante es nuestra salvación ya que podemos tener salud, pero ser condenados por no obedecer el plan de salvación para nuestras almas. Alguien pude ser sanado de un cáncer y al mismo tiempo perder su alma por descuidar lo más importante que es su vida espiritual, por lo cual es necesario entender que antes que salud es mejor nuestra salvación.


Si está atravesando por alguna enfermedad, este artículo puede ayudarle a encontrar ayuda en las escrituras; pero recuerde que lo más importante es que usted tenga la paz de Dios en su vida y el gozo de su salvación. 

LA ENFERMEDAD PRUEBA NUESTRA FE 

Uno de los ejemplos más claros es el caso de Job, quien tuvo como prueba final una enfermedad en su piel, “…una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza” (Job 2:7), el objetivo de satanás era que Job maldijera a Dios; sin embargo, Job pudo probar su temor y fe a Dios. 

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Las pruebas en ocasiones suelen ser, como en el caso de Job, alguna enfermedad. Si este fuera el caso, la sanidad vendrá a nuestra vida inmediatamente después que hallamos superado la prueba como en el caso de Job, es decir, que lo que debemos hacer es permanecer fieles a Dios, sin renegar ni culpar a Dios por nuestra condición para que al final podamos ser sanados. 

LA ENFERMEDAD PUEDE SER RESULTADO DEL PECADO Y DESOBEDIENCIA 


El pecado trae enfermedad


Cuando Jesús sanó al hombre enfermo en el estanque de Betesda le dijo: “… no peques más, para que no te venga alguna cosa peor” (Juan 5:14), dando a entender que su enfermedad había venido por causa del pecado. 

María quedó leprosa por su conducta rebelde al decir “… ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?...” trayendo como consecuencia la lepra a su cuerpo, es decir, que el juicio de Dios fue traer una enfermedad a María pues la escritura dice: “…y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa” (Números 12:10). 

Si la enfermedad viene debido a nuestra desobediencia, nuestro pecado, entonces el camino para encontrar la sanidad es arrepentirnos y buscar nuestra restauración delante de Dios. María estuvo siete días fuera del campamento por el juicio de Dios, pero después nuevamente se unió al pueblo de Dios. Es necesario reconocer nuestra condición para ser restaurados y obtener la salvación y sanidad. 

LA ENFERMEDAD PUEDE MANTENERNOS HUMILDES 

El caso más conocido es el del apóstol Pablo, quien dijo: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne… para que no me enaltezca sobremanera” (2Corintios 12:7), el apóstol se refirió a esto como a una enfermedad (Gálatas 4:13-15). Siendo Pablo alguien a quien Dios había usado aún para levantar de entre los muertos por el poderoso nombre de Jesús, resulta que pidió su sanidad a Dios al expresar lo siguiente: “…tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (v8-9). A pesar de su súplica, la respuesta fue negativa, pero reconoció que su debilidad le recordaba que debía permanecer humilde y se fortalecía en esa debilidad. 

Hay personas que padecen de alguna enfermedad y no reciben la sanidad, pero Dios les guarda y ayuda a sobrellevarla. Esto no quiere decir que Dios no puede sanarnos, al contrario, Jesucristo es nuestro sanador, pero en ocasiones solamente nos da la fortaleza para mantenernos firmes en nuestra fe. 

LA ENFERMEDAD VIENE PARA QUE LAS OBRAS DE DIOS SE MANIFIESTEN 

Al sanar Jesús a un ciego de nacimiento dijo: “…No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”, así que, a Dios es la gloria cuando alguien es sanado. La enfermedad puede venir para que Dios obre y se manifieste su poder por medio de la sanidad en su nombre. 

Juan 14:11 dice: “…Creedme por las mismas obras…”, estas palabras de Jesús indican que el propósito es que las obras sean un testimonio vivo del poder de Dios y que por medio de sus obras muchos puedan creer a su palabra. 

LA ENFERMEDAD PUEDE VENIR POR POSESION DE DEMONIO 

A continuación mencionaremos algunas citas al respecto: 

a) Lunático (Mateo 17:14-21;4:24) 

b) Mudo (Mateo 9:32-35) 

c) Sordomudo (Marcos 9:14-29) 

d) Ciego y Sordo (Mateo 12:22) 

e) Endemoniado Gadareno (Marcos 5:1-19) 

f) Muchacha atormentada por un demonio (Mateo 15:21-31) 

Al escudriñar estos pasajes de la escritura es importante tener presente que solo los no convertidos pueden ser objeto de este tipo de posesión, pues un verdadero hijo de Dios no puede estar poseído ya que “…mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). También es necesario discernir mediante el Espíritu de Dios ya que algunos de los problemas de salud mencionados anteriormente son productos de incapacidades físicas y mentales. 

EL ENVEJECIMIENTO TAMBIÉN TRAE  ENFERMEDADES 


Tarde o temprano, como consecuencia del envejecimiento, se presentará alguna enfermedad o dolor. Incluso siendo joven si descuidamos nuestra salud también podemos enfermarnos. Recordemos que “nuestro hombre exterior se va desgastando” (2 Corintios 4:16), podemos ser sanados pero el envejecimiento no lo podemos deterner. 

Quizás en este artículo no se aborde todo sobre la enfermedad y la sanidad pero al menos espero sea una motivación para continuar escudriñando las escrituras y ampliando su conocimiento sobre el tema. Bendiciones en el nombre de Jesús.

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