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DISCIPLINA EN LA BIBLIA


¿QUÉ SIGNIFICA DISCIPLINA EN LA BIBLIA?

La disciplina según la Biblia

Disciplina significado Bíblico, ¿Qué es la disciplina según la Biblia?


Una de las palabras hebreas utilizadas en la biblia para disciplina es "musar" y significa instrucción, castigo, advertencia. Esta palabra es utilizada en la escritura 50 veces, la mayoría de las veces es en el libro de proverbios. 

Recordemos que uno de los principales objetivos de la literatura sapiensal es enseñar sabiduría y musar (disciplina), esta disciplina enseña a vivir en el temor del Señor. El sabio puede aprender la lección antes de que lo tienten y pongan a prueba como dice proverbios 24:32 "Mire, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé consejo"

(También puedes visitar la sección de Vida Cristiana)

Lo que es la disciplina en la Biblia


La disciplina en la Biblia es para toda la vida, debe ser para toda nuestra vida. Musar o disciplina implica instrucción con palabras como oír, obedecer, amar, recibir, obtener, captar, defender, guardar; sin embargo, cuando no se obedece la instrucción entonces viene el musar del castigo o la disciplina. "La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige" (Proverbios 22:15)

El libro de los proverbios es una colección que abarca una gran variedad de materias. Tiene mucho que decir sobre el tema de la riqueza y la pobreza, la honradez y el trato justo, la bondad, la diligencia en los negocios, la prudencia en el hablar, el matrimonio, el adulterio, la amistad, el orgullo, la humildad, los obsequios, la justicia, la integridad, el carácter y el temor a Dios.

Una de las mejores formas de estudiar el libro es tomar un tema, para después agruparlos. Un tema se destaca sobre todos los demás en el libro: el contraste entre la sabiduría y la necedad. La sabiduría comienza por Dios y tiene su origen en él. La necedad proviene de nuestra propia debilidad humana.

La necedad es algo que debe ser tomado muy en serio. La necedad está muy próxima a la maldad. Es de mucha importancia, por lo tanto, disciplinar a nuestros hijos para que ejerciten también el autodominio.

Además de los proverbios, parte de esta lección está tomada del nuevo testamento, a fin de que veamos que éste mantiene las mismas exigencias en cuanto a disciplina y la misma clase de sabiduría práctica. (Te invito a leer: Los beneficios de la Sabiduría)

El Motivo de la Disciplina en la Biblia


¿Qué es la disciplina según la Biblia?, El amor de Dios nos disciplina (Proverbios 3:11-12)


Por lo que nos dice el libro de los proverbios respecto a las bendiciones y beneficios de la sabiduría, podría ser fácil llegar a la conclusión de que si hacemos el bien, Dios nos bendecirá siempre, pero como lo descubrió Job, raras veces la vida es tan sencilla.

Hay ocasiones en que hacemos lo mejor que podemos para servir a Dios, y sin embargo, nada nos sale bien. Los creyentes no están exentos de las calamidades y muchos sufren sin razón aparente. (Quizás te puede interesar: La Senda del Honor

Las escrituras nos señalan que debemos considerar todo como parte de la escuela de la sabiduría de Dios. Muchas veces la disciplina es el castigo que él nos envía para disciplinarnos y adiestrarnos para desarrollar nuestro carácter.

No despreciemos estas experiencias ni las rechacemos como si fuesen inútiles. Aún cuando el Espíritu Santo de Dios alumbre con su palabra nuestra conducta, y nos demuestre que Dios nos está corrigiendo, no nos cansemos de sus correcciones.

Debemos hacerles frente a las pruebas y a las dificultades como partes importantes de la expresión del amor que Dios nos tiene.

(Te puede interesar: Prédicas Cristianas Escritas)

Lejos de significar que Dios nos ha vuelto las espaldas, esas correcciones significan que somos realmente hijos suyos y que Él le presta especial atención a nuestro crecimiento y nuestro desarrollo.

Las escrituras nos indican que la disciplina es un indicio del amor divino (Proverbios 3:12). Se insiste en este versículo sobre el motivo de la sumisión a las correcciones de Dios. Son correcciones, pero son correcciones de amor.

Una de las más conmovedoras relaciones de la vida con la que estamos más familiarizados, la del padre y el hijo, es empleada aquí para reconciliarnos con las medidas disciplinarias de Dios.

La idea de este pasaje está tomada sin duda de Deuteronio 8:5 que dice "Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová te castiga". Se encuentra también en otros pasajes alusivos a la relación paternal de Dios con el hombre (Jeremías 31:9; Malaquías 2:10), que halla su mejor expresión en el padre nuestro.

Cuando hayamos aprendido la verdad de este pasaje, nos sentiremos atraídos a Dios por la disciplina, y no alejados de Él. 

Un padre humano que sea  verdadero padre no descuida la preparación de su hijo. Debemos esperar que Dios manifieste que se deleita en nosotros, no solamente bendiciéndonos, sino también disciplinándonos cuando sea necesario.

El comentarista Edwin Rice, en su obra titulada Orientalismo de las tierras bíblicas, nos dice que la familia oriental es un reino en sí misma, y el padre es el jefe o monarca. Nos explica el comentarista que este concepto está profundamente arraigado en todas las esferas sociales de la actividad.

El padre está a la cabeza de toda reunión, de todo negocio comercial, así como está al frente de cada tribu, colectividad o casa. En la Biblia se menciona con frecuencia a los ancianos, un vocablo que denota un liderazgo de tipo paternal, ya sea religioso o comunitario.

En virtud de este concepto oriental de la unidad e indivisibilidad de la familia, el padre no deja nunca de tener autoridad y responsabilidad sobre la conducta de su hijo mientras ambos vivan, sin que importe la edad que tengan ambos.

Cuando en la escritura se dice de un personaje que es hijo de otro, se está dando algo más que la simple información de tipo genealógico. Se está relacionando a los miembros de la familia con el liderazgo paterno. (También puedes leer: El rey Salomón y el Olvido de Dios)

Edwin Rice observa además que la lealtad de la familia o de la tribu en el oriente supera el patriotismo, y esto explica en parte la unidad de la raza Judía, que a través de los siglos ha impedido que sea asimilada por otros pueblos.

Disciplina a los hijos en la Biblia (Proverbios 13:24; Efesios 6:1-4)


El amor disciplina a nuestros hijos. El amor, al igual que la voluntad de Dios, impulsa a los padres a disciplinar a sus hijos. El padre indulgente quizás piense que ama a sus hijos, pero en realidad no les tiene un verdadero amor. El amor disciplina con diligencia en la niñez temprana.

Aquellos que consideran el mal comportamiento de un niño como algo divertido, quizá descubran demasiado tarde que los hábitos se han arraigado. En realidad hay pruebas de que los primeros años de vida son los más importantes, si queremos impartirles a los niños la disciplina y la instrucción del Señor.

La vara representa no solamente el castigo físico, sino todo aquello que sea necesario para la preparación y dirección de los hijos en el camino del Señor. Con mucha frecuencia , los padres solo reprenden a sus hijos cuando éstos les causan inconvenientes  o trastornos en sus planes.

En casos como el anterior,  los padres muchas veces pierden la paciencia y recurren a medios violentos, pero esto solo hace que los hijos se sientan inclinados a reaccionar en la misma forma.

Por otro lado, la Biblia no sólo recomienda la recompensa, sino también el castigo; no solamente la alabanza sino también la advertencia. Los niños necesitan recibir instrucción positiva sobre principios sólidos, buenos hábitos y deseos correctos. 

Esto exige planificación y preocupación por parte de los padres. Se necesita un amor fiel, que nunca se de por vencido.

La Necesidad de la Disciplina en la Biblia


Un Asunto de Vida o Muerte (Proverbios 15:10; 19:18; 22:15)


La construcción gramatical hebrea de Proverbios 15:10 parece indicar que la reconvención severa es necesaria para aquellos que abandonan el camino de justicia que conduce a la vida (Proverbios 12:28).

Salomón nos dice que la disciplina es gravosa para la persona que se olvida de la justicia (Proverbios 15:10). Hay varias maneras de desviarse del camino, y tiene diversos síntomas.

Antes de dejar el camino tiene que producirse el rechazo por la ley de Dios. Samuel dijo: "Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación". Estaba acusando a Saúl de haberse olvidado de la Palabra de Dios (1 Samuel 15:23).

Las escrituras señalan que aquellos que se alejan de Dios se enredan con frecuencia en la idolatría (Levíticos 26:30; Isaías 10:10-11). La soberbia también se halla en la lista de males que necesitan disciplina (Isaías 10:12; 24:21; Lucas 14:11).

Algunas personas se alejan del camino de Dios y se vuelven codiciosas (Isaías 57:17; Jeremías 51:13), o persiguen a los fieles seguidores de Dios (Jeremías 11:21-22; Mateo 23: 34-36).

La disciplina divina es administrada según las obras (Mateo 16:27; Romanos 2:6) y según el grado de conocimiento que tiene el transgresor (Lucas 12:47-48)

El castigo del Señor no está destinado a destruirnos, sin embargo, si rechazamos la corrección, si nos rebelamos contra ella, nos causará la muerte (Romanos 6:23). La muerte es para el malvado un castigo, porque es el fin de toda oportunidad, pero no es así para los justos. Un pasaje del libro de los Proverbios lo expresa con toda claridad: "Por su maldad sera lanzado el impío; mas el justo en su muerte tiene esperanza" (Proverbios 14:32)

Si los padres quieren que sus hijos no mueran como los impíos, deberán disciplinarlos y amonestarlos en el señor (Efesios 6:4).

La frase "en tanto que hay esperanza" que se encuentra en Proverbios 19:18, tiene doble significado. Indica en primer lugar que la disciplina debe ser administrada antes de que sea demasiado tarde. Pero la frase "en tanto que hay" puede traducirse también "para que haya", la disciplina es lo único que puede traer esperanza al futuro del niño.

La gravedad de todo esto queda indicado por la frase "para destruirlo". En otras palabras, no se comporte indulgentemente para evitarse dificultades con el niño; estaría contribuyendo así a su delincuencia y a la muerte y a la destrucción que le seguirán.

Esto insinúa también que el padre no debe considerar incorregible jamás a su hijo, o abandonar todo intento de dirigirlo por los caminos de Dios. El padre que deja que su hijo haga lo que quiera, es en cierto sentido culpable de un crimen, y quizás de la perdición eterna del alma de ese hijo.

La Necedad Natural (Proverbios 22:15)


Es una doctrina falsa aquella que afirma que el hombre es naturalmente bueno. Esto se puede observar hasta en los niños de corta edad. Es indudable que hay algo en ellos que los impulsa a hacer lo que es correcto y a agradar a sus padres y maestros. 

Tienen una curiosidad natural que les da el deseo de aprender, pero también hay algo que es parte integral de ellos, algo íntimamente unido a su corazón y mente. El libro de Proverbios lo llama necedad, esa clase de necedad con tendencia a las travesuras y a la pereza, que les impide aprender, y los hace tener falta de deseo de aprender. Les gusta más jugar que estudiar, y otras veces demuestran crueldad cuando debieran ser bondadosos.

Esta crueldad puede relacionarse con las tendencias pecaminosas de la naturaleza humana caída, pero la Biblia no parece clasificaría directamente con el pecado, ni tampoco se considera a los niños de corta edad pecadores bajo la ley.

Lo que la Biblia dice es que esas tendencias, si no se las corrige, llevarán inevitablemente al pecado. No debemos pasarlas por alto simplemente porque sean naturales. La vara de corrección, la disciplina, es necesaria para corregir esa necedad y esa iniquidad incipientes a fin de que el niño no se descamine. 

Reacción Correcta ante la Disciplina en la Biblia


El cambio de Actitud (Proverbios 28:12-14)


Este pasaje habla sobre dos actitudes erróneas respecto a la disciplina. La persona que ha sido corregida puede atemorizarse y tratar de ocultar sus pecados, para evitar una nueva corrección. O puede endurecerse en su actitud hacia el pecado y el castigo y y hacia aquel que está tratando de enseñarle.

Estas actitudes nunca proporcionarán prosperidad, es decir, el cumplimiento de los propósitos de Dios en nuestra vida. Sólo podrán hacernos caer en el sufrimiento.

Lo que Dios quiere es una verdadera confesión de corazón, una confesión en virtud de la cual no solamente admitamos que somos pecadores, sino que al mismo tiempo le demos gloria, alabanza y agradecimiento a Dios por su perdón.

Esto significa un verdadero cambio de actitud hacia Dios y hacia el pecado, de manera que nos apartemos de este. Dios desea que confesemos nuestros pecados, no para hacernos sufrir, sino para que lleguemos a tener fe en Él, de manera que pueda mostrarnos su misericordia. 

Dios quiere ver también en nosotros un corazón tierno que sepa honrarlo (Salmo 51:17; Isaías 57:15).

La Obediencia Sincera (Proverbios 29:15,17; Colosenses 3:20-22; Hebreos 12:5-11)


El niño al que se le deja proceder como quiere, carecerá de la sabiduría que solo la disciplina puede otorgar, y algún día hará algo que quebrantará el corazón de su madre. Pero el niño disciplinado crecerá para proporcionarles descanso, consuelo y gozo a sus padres. Además, la obediencia a los padres agrada al Señor.

Por otra parte, los padres no deben irritar a sus hijos mediante el regaño constante, a tal punto que provoquen enojo o amargura, pues ello podría desanimar a los hijos. El dolor embota y hace desagradable la disciplina.

Los beneficios vienen después. Regañar continuamente al hijo sólo servirá para deprimirlo. Los hijos necesitan disciplina, pero también necesitan libertad.

La disciplina del Señor quizá sea dolorosa, pero los frutos de esta sumisión a Él son la justicia, la vida y la participación de la santidad divina. Indudablemente se trata de una gran recompensa.

Principios Básicos de una Buena Disciplina Familiar en la Biblia 


Las escrituras confirman repetidamente la importancia de la buena disciplina familiar. Los hijos de Elí constituían un insulto tanto para su padre como para Dios, porque no habían sido disciplinados. David estaba tan ocupado en los asuntos de estado que no disciplinó ni educó a sus hijos.

En muchos hogares se carece de disciplina. Los padres viven una vida carente de metas. A los hijos se les deja que vivan a su antojo sin ser supervisados ni instruidos. La falta de respeto al orden de la sociedad se debe mucho a esta negligencia en el hogar.

Los pricipios básicos son los siguientes:

1) El ejemplo. 


Sería temerario que un padre esperara de su hijo más de lo que el hijo puede observar en él. Si él es descuidado e indiferente; si procede con negligencia, sus hijos indudablemente seguirán su camino. Al contrario, una vida bien ordenada en los padres deja una impresión imborrable  en los hijos. El ejemplo es el mejor maestro.

2) Los procedimientos metódicos: 


Con mucha frecuencia los hijos son disciplinados al azar. Una palmada rápida y una advertencia parecen suficientes, pero un padre prudente se tomará el tiempo necesario para explicarle al hijo su falta, administrarle el castigo apropiado y orar para que Dios lo perdone y lo limpie.

3) La ausencia de ira:


Los hijos no deben ser disciplinados por un padre dominado por la ira. Los padres necesitan ejercer la auto-disciplina y el amor en todo asunto de de disciplina.

4) La constancia: 


A los hijos se les debe informar que cuando se quebrantan las leyes de la disciplina, las consecuencias son inevitables. Cuando el hijo sepa que va a ser castigado, muchas veces se abstendrá de desobedecer, pero cuando los padres solo amenazan y rara vez castigan, el hijo estará dispuesto a arriesgarse una y otra vez.