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LA ORACIÓN DE JABES (Elías Limones)


LA ORACIÓN DE JABES, PRÉDICA


Esta es una predicación del pastor Elías Limones en Tiempos de Refrigerio. Una predicación sobre la Oración de Jabes. Ha sido de bendición para mi vida y la comparto contigo porque sé que también será de bendición

Aquí encontrarás tanto el vídeo de la predicación "La Oración de Jabes" como también la predicación escrita sobre La oración de Jabes con el objetivo de que el texto te pueda ser de utilidad para hacer un resumen de los puntos más importantes. Espero te sea de utilidad.

Por: Elías Limones, Oración de Jabes



1 Crónicas 4:9-10. Este texto impactó mi vida hace más de 30 años y sería bueno que pusiera atención. Quiero predicar este mensaje en la oración de Jabes, una oración muy conocida por todos pero es algo que Dios puso hace unas semanas en mi corazón.

Hermanos, vuelvo a decir esta oración fue proferida por un hombre llamado Jabes, y les dije y les vuelvo a recalcar porque quiero que esto les cause impacto a sus vidas. Esta oración de Jabes cambió mi vida para siempre

El nombre de Jabes en hebreo significa dolor, significa tristeza, significa inclusive amargura, su nombre es un recordatorio para todos nosotros en este lugar que no podemos escapar de las situaciones amargas y difíciles que confrontamos en la vida. 

Las palabras del Señor Jesucristo hacen eco “en el mundo tendréis aflicción”. Es interesante notar en esta tarde, en el capítulo que acabamos de leer, este capítulo es la descripción de la genealogía de la tribu de Judá. 

JABES ERA DESCENDIENTE DE LA TRIBU DE JUDÁ 


Jabes en la Biblia


Jabes era descendiente de la tribu de Judá y a estas alturas creo que todos sabemos que Judá significa alabanza en hebreo. Cuando el pueblo de Israel andaba deambulando en el desierto de Cades Barnea, el Señor les dio un mandato. Un mandamiento, una ordenanza, cada vez que ellos se iban a movilizar, él dice Judá siempre tiene que ir a la vanguardia. 

Tiene que ir Judá a la cabeza de las doce tribus porque Dios había establecido que cada vez que este pueblo se iba a movilizar a conquistar un nuevo territorio, la tribu de Judá tenía que ir primero. La aplicación para nosotros hoy en día es muy sencilla, antes de salir a conquistar un nuevo territorio la alabanza tiene que ir primero. 

JABES ERA UN ADORADOR 


Antes de lanzarnos a un nuevo proyecto, la alabanza tiene que ir primero. Jabes no solamente provenía de una familia que sabía alabar a Dios, pero aún más Jabes era un adorador. La lección que podemos aprender de Jabes, aparte del poder que existe en la adoración, es que no importa que tan intenso sea su dolor, o que tan difícil sea su situación, usted puede salir victorioso si aprende a alabar a Dios en medio de su dolor, en medio de su crisis, en medio de su problema. 

¡Alelya! Yo te alabo Señor. Estoy pasando por un tiempo difícil pero he aprendido a alabar a Dios en medio de mi crisis. 

Quiero que me escuche por un momento, porque yo estoy convencido que el secreto de la victoria se haya en el hecho de alabar a Dios en medio del dolor en medio de la dificultad. Alabanza hermanos no es algo exclusivo para los músicos y los cantores en la plataforma. 

Alabanza no es algo que hacemos simplemente para llenar un espacio en el culto. Es por eso que no podemos permitir que la alabanza en una iglesia pentecostés del nombre se convierta en una alabanza aburrida, ordinaria, metódica y mecánica. 

Porque la alabanza es un arma poderosa que Dios ha puesto a nuestra disposición para derrotar cualquier cosa que se levante en contra nuestra. Asi como el canto que dice “oh alaba, simplemente alaba, si estás llorando alaba, en pruebas alaba, si estás sufriendo en esta noche alaba, tu alabanza él escuchará” Si has venido en crisis, si has venido con problemas, levanta tus manos y simplemente alaba a Dios. 

En Génesis, en el capítulo 49, Jacob, en este capítulo en particular, sabiendo que el momento de partir de este mundo estaba sobre él, él convocó a cada uno de sus hijos para proferir una bendición patriarcal sobre la vida de ellos. Cuando comenzaron a entrar al aposento donde estaba Jacob uno por uno, finalmente le tocó a Judá, a la alabanza, y mire lo que Jacob profetizó sobre él. 

En el verso 8 dice “Judá, te alabarán tus hermanos”. Punto número uno en la ley de la alabanza, si usted aprende a dar alabanza va a recibir alabanza. Si usted aprende de vez en cuando a decir a los suyos que buen trabajo hiciste, que bien hiciste tal cosa que yo te pedí. Usted está dando cierta alabanza y es imposible no recibir alabanza. Es simplemente una ley bíblica. 

La segunda cosa que Jacob profetizó sobre su hijo Judá, noten en el mismo verso dice “tu mano estará en la cerviz de tus enemigos”. Número uno usted alaba, envía alabanza hacia arriba y es imposible que no retorne una bendición sobre usted. 

Y la segunda cosa que le dice Jacob a Judá es “tu mano estará en la cerviz de tus enemigos”. Cuando usted realmente se determina a alabar a Dios y rompe esa rutina, rompe esa alabanza mecánica de aplaudir un poquito, de cantar un poquito, de levantar los brazos a media asta, su alabanza comienza a brotar de su interior. 

Cuando su alabanza comienza a emerger de sus entrañas, en ese momento su alabanza sufre una transformación sobrenatural, y no importa que tan grandes sean sus enemigos, cada vez que usted aplaude al Señor, en sus manos, en la esfera espiritual, se convierten en una arma poderosa sobre la cerviz de su enemigo. 

Cada vez que aplaude está poniendo su mano sobre la cabeza de esa cosa que está atacando a su vida. Y en este momento aplaude tus manos a Dios y tus manos se convierten en una arma poderosa sobre la cerviz de tu enemigo. 

Alguien aquí en este auditorio necesita enviarle un mensaje en esta noche al enemigo, ¡Sí Señor! Tal vez estoy adolorido un poquito por lo que me ha sucedido en estos últimos días, tal vez estoy pasando por una crisis económica, tal vez mi enfermedad me ha estado agobiando, tal vez tengo muchos problemas en este momento, oh pero Señor, yo soy un adorador

Yo derramo mi amor sobre ti, yo derramo mi amor sobre ti, yo te alabo Señor a pesar de mis circunstancias, yo exalto tu nombre Señor, yo levanto mis manos a ti, aunque no tengo fuerzas, aunque estoy decaído, aunque estoy confrontando situaciones, yo te alabo Señor

Y cuando usted hace eso, la Biblia dice que su mano cae sobre la cerviz de sus enemigos, oh no está aplaudiendo por aplaudir, no es a un político que está aplaudiendo, no es a un cantante que está aplaudiendo, no es a un orador que está aplaudiendo, cada vez que usted aplaude sus manos es alabanza levantado ante el trono del único que se merece toda la gloria y toda la honra, nuestro Señor Jesucristo y esas manos se convierten en una arma poderosa sobre la cerviz de su enemigo

Muchos creen que la alabanza es algo pentecostal, no señor, la alabanza no es algo pentecostal, la alabanza es un mandamiento bíblico. Le guste o le disguste es un mandamiento bíblico. “Todo lo que respire, alabe al Señor”. Si usted está respirando, debe de alabar a Dios 

No importa si usted se considera una persona anti emocional, o una persona reservada, o una persona quieta, o simplemente un cristiano seco, pentecostal seco. El mandamiento de alabar a Dios es para usted y para la persona que está sentada a su lado. 

Y lamentablemente, la alabanza requiere emoción. Dios quiere que nos expresemos con entusiasmo, el entusiasmo es inspiración divina. Usted no puede mostrar el gozo del Señor con los brazos cruzados y la boca sellada. No, yo me voy a convertir en uno que sabe alabar a Dios en medio de la crisis que estoy pasando. 

Esto no es algo pentecostal, esto es un mandamiento bíblico. Alabad a Dios en su santuario, alabad en la magnificencia de su firmamento, alabadle por sus proezas, alabadle por la muchedumbre de su grandeza, alabadle al son de bocina, alabadle con salterio y arpa, alabadle con címbalo resonante, alabadle con cuerdas y flautas, y todo lo que respire alabe el nombre del Señor Jesucristo. 

Si Jabes aprendió a alabar a Dios en medio de su situación, y yo no sé qué tipo de situación trae usted en su vida, pero si usted le alaba como Jabes, se está posicionando para recibir bendiciones que usted jamás se ha imaginado. 

Hay muchos que el diablo les ha hecho creer que tus mejores días quedaron atrás, diablo te vamos a poner nuestras manos sobre tu cerviz y decirte hay avivamiento frente a mí, hay bendición frente a mí, hay poder frente a mí, hay unción frente a mí, lo mejor está por venir, lo mejor está por llegar, lo mejor está por caer, una unción desde mi cabeza hasta la planta de mis pies va a fluir. 

Cada vez que usted le alaba está poniedno su mano sobre la cerviz de aquel que quiere extirpar su gozo, robarle su paz, destruir su matrimonio, llevarse a sus hijos a las drogas, destruir su ministerio, usted aplaude y sus manos están sobre la cerviz de su enemigo. 

No está aplaudiendo para mí, esas manos están ungidas para aplaudir al Dios de los cielos. Cada vez que aplaude está diciendo diablo pongo mis manos ungidas, suelta mi matrimonio, suelta este ministerio que Dios me ha dado, yo voy a tener avivamiento, yo voy a tener crecimiento, voy a ser bendecido, mi cuerpo va a ser sanado, mis hijos van a ser salvos, mi ciudad va a ser alcanzada, mi país va a ser conmovido, oh aleluya, eso es lo que usted está haciendo cuando usted alaba a Dios, simplemente alábale. 

Hay una unción que cae cuando el pueblo alaba a Dios, Judá tiene que ir adelante, la alabanza tiene que ir adelante, vamos a conquistar Colombia, vamos a conquistar Perú, Ecuador, Chile, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela, con mi alabanza pelearé, no es mi guerra sino de Dios. 

Sabe lo que le dice Jacob en ese mismo capítulo, continúa diciéndole, en el capítulo 49 de Génesis, la siguiente cosa que le dice, mire lo que le dice “Tus manos van a  ser, le dice Jacob a Judá que significa alabanza, tus manos van a ser, cuando aplaudan al Señor, como una arma sobre la cerviz de tu enemigo. 

Y número dos le dice “vas a ser como un cachorro de león que se encorvó”, que se halla listo para defender lo que es de él y atacar al que viene a robar lo que no es de él. Cuando comenzamos a alabar a Dios individualmente o corporalmente, como iglesia, inmediatamente en la esfera espiritual nos asemejamos, no a un león rugiente, sino a un cachorro de león encorvado, listo para atacar a aquel que nos quiere causar daño. 

Hoy más que nunca el pueblo pentecostal del nombre de Jesús debe de recobrar su postura de alabanza sin interesarle el qué dirá la gente. 

Yo personalmente, no puedo hablar por ustedes, pero yo personalmente no estoy interesado en lo que la gente opina de mí, díganme loco, fanático, bobo, porque mi copa rebosa, dice el canto de antaño soportaré todo esto y hasta en mi cuerpo tortura, pero no soportaré que me quiten decir Aleluya. 

Yo me coloco el manto de alabanza, colócate el manto de alabanza, quítate esos harapos de tristeza, de amargura y de llanto, eso es lo que hizo Jabes. Él dijo yo me despojo de mi cilicio y me pongo el manto de alabanza porque vengo de la tribu de Judá. 

Es por eso que en una iglesia pentecostal del nombre de Jesús no podemos permitir que nuestra alabanza se convierta en rutinaria, aburrida y seca, porque cuando su alabanza se saca, la iglesia, los servicios, los cultos, todo lo relacionado con Dios también se siente aburrido. 

Usted enséñeme a una jovencita, a una persona, a un creyente aburrido y yo le enseño a alguien que ha perdido la pasión de alabar y adorar y levantar el nombre del Señor Jesús. 

Que no importe qué clase de dolor, herida, enfermedad haya atormentado su vida, sea un adorador. Sea igual a David cuando él dijo alabaré a Jehová todo el tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca. 

Alaba al Señor en la mañana, alabe al Señor al medio día, alábele cuando tiene mucho, alábele cuando tiene poco, alábele cuando está gozando de salud, alábele en medio de la enfermedad, alábele en tiempos de paz, alábele en tiempos de guerra, alábele en todo tiempo, mi alabanza estará de continuo en su boca. 

Quiero demostrarles el secreto de Jabes. Qué es lo que hizo de este hombre, un hombre que hizo una oración bastante extraña en la Biblia y Dios le otorgó lo que le pidió porque nunca nadie antes había oído de Jabes, pero él provenía de un linaje de alabanza y las circunstancias no pudieron mantenerlo caído. 

Ya dije que su nombre significa dolor, ya dije que su nombre significa tristeza, y la costumbre onomástica en el antiguo testamento, los padres ponían el nombre a sus hijos de acuerdo a las circunstancias, de acuerdo a lo que estaban pasando en ese momento en particular. 

En otros casos los padres esperaban que los niños crecieran un poco para ponerles el nombre relacionado con su personalidad, su temperamento. En el caso del personaje que nos hallamos predicando, su madre le puso por nombre Jabes diciendo te tuve en medio de mi dolor y tu nombre y tu destino va a ser tristeza y dolor para siempre. 

Jabes, decía ella, tu nunca vas a llegar a ser nada con tu vida, Jabes fue maldecido por su madre cuando ella lo marcó por vida con el nombre de Jabes, pero hermano y hermana vengo a declararles que no importa que tan amarga, que tan difícil haya sido su pasado. 

Cuando usted se convierte en un adorador de Dios, el favor de Dios va a venir sobre su vida y usted se va a levantar como ilustre entre sus hermanos. 

Jabes empezó mal, empezó como un esclavo del dolor y de su familia, él empezó su vida atrapado por los tentáculos de un comportamiento heredado de sus padres, Jabes fue víctima del dolor de alguien más. 

Él no tuvo la culpa de que su madre le pusiera el nombre Jabes, ella lo marcó de por vida, ella dice, tú donde quiera que te encuentres, tus amigos en la escuela te van a llamar, dolor ven acá, 24 horas al día vas a ser recordado de tu miseria, vas a ser recordado del mal con el que sufres desde tu nacimiento. 

Lo interesante de Jabes y lo que quiero que usted capté es esto, que él no aceptó esa condición de víctima y de perdedor en la vida, e hizo algo que muchos pentecostales del nombre de Jesús fallan en hacer en el siglo XXI. 

Yo quiero hablar a cualquier joven, a cualquier señorita, madre, ministro, líder del nombre, no importa cómo lo han marcado a usted, nunca acepte esa mentalidad de víctima. Nunca se sienta como un perdedor, usted es un más que vencedor en el nombre del Señor Jesús. 

Jabes hizo dos cosas que muchos no estamos haciendo hoy en día, Jabes alabó y oró, y cuando usted comienza a alabar a Dios y comienza a orar a Dios, las circunstancias de la vida no lo pueden mantener oprimido, el diablo no lo puede mantener aplastado, nada abasolutamente lo va a mantener caído. 

Usted va a ser como aquel justo que siete veces cae, pero siete veces se vuelve a levantar. El diablo no lo puede mantener caído, las circunstancias no lo pueden mantener caído, porque si hay dos cosas que levanta al creyente del lecho del dolor, del fracaso y la tristeza es la alabanza y la adoración. Esta es una combinación poderosa. 

LA ORACIÓN DE JABES, UN CLAMOR DE CUATRO PETICIONES 


Jabes hizo una oración de cuatro peticiones. La primera petición, allí está el muchacho que nació marcado con este dolor en su vida, que heredó dolores que él no sembró, todo mundo lo llama dolor ven acá, fracaso ven acá, tristeza ven acá, pero él no aceptó eso en su vida. 

Jabes dijo en vez de ponerme a lamentar, en vez de ponerma a llorar, en vez de sentirme como un víctima, voy a comenzar a alabar a Dios y voy a comenzar a orar a Dios. No ponga esa cara de víctima, él dijo yo voy a hacer una oración 

LA ORACIÓN DE JABES: OH SI ME DIERAS BENDICIÓN 


¡Oh, si me dieras bendición Señor!, Estoy cansado de vivir esta vida amargada y de dolor, de vivir en mediocridad, de vivir subyugado por esta condición, yo te alaba Señor; oh, si me dieras bendición, alguien debe de orar de lo profundo de su ser, oh, Señor, si me dieras bendición. 

Lo interesante de esta palabra, la palabra bendición viene de la palabra hebrea baraka, más de mil veces es mencionada esta palabra en el antiguo testamento, y todas las veces siempre se haya conectada con Dios, excepto una vez y es esta vez. 

Todas la veces que usted lee la palabra bendición o baraka está diciendo yo baraka a Dios, yo bendigo a Dios, exalto el nombre del Señor, honro el nombre de Dios. Cada vez que la palabra baraka es mencionada en el antiguo testamento está dirigida en exaltación a nuestro Dios directamente, excepto una vez y es esta vez. 

Este es un eufenismo, una expresión de decoro, esta es una expresión de honor, y cada vez que usted lee esta palabra se haya conectada con el Señor, pero lo peculiar de este texto es que es la única vez de todas las veces en el antiguo testamento cuando lo criatura no ora a Dios diciéndole yo bendigo tu nombre, exalto tu nombre, sino que como que los papeles se invierten y por primera y única vez como que Jabes recibe una revelación que usted necesita. 

Jabes ora diciendo ¡Oh, Dios mío, si me dieras bendición!, si tú baraka a mí, yo te he bendecido Señor, Yo voy a la iglesia y te bendigo, cuando me levanto en la mañana te bendigo, todo tiempo estoy bendiciendo tu nombre, pero Señor ya estoy cansado de vivir en este dolor, de vivir en esta condición. 

Ahora, Señor, por esta vez, quiero que tú me bendigas a mí, y el Señor quiere hacer so con alguien. Alguien que ha estado pasando por un valle de dolor y de tristeza, si solamente usted le orara al Señor. 

Quiero orar esta oración, si tan solo me impulsaras un poquito señor, si solamente me levantaras Señor, no necesito que lo hagas todo, lo único que necesito es un impulso Señor. Si solamente me diras baraka a mí Señor, si solamente levantaras esta autoestima. 

Dios no se enojó con Jabes, Dios no vino a decirle por qué estás pidiendo eso, estas pidiendo mal, el único que tiene que pedir que el nombre sea bendecido soy yo. Dios no vino y castigó a Jabes, al contrario, la Biblia dice que Dios le otorgó lo que le pidió. 

Alguien debe recibir esta revelación Grite con todo lo que hay dentro de usted ¡Oh, si me dieras bendición!. Porque muchas veces pensamos que solo nosotros somos los que debemos de bendecir a nuestro Dios, cuando muchas veces es nuestro Dios quien nos quiere bendecir a nosotros. 

Dame una señal que estás conmigo Señor, impúlsame, sácame de este fango de frustración y de mediocridad en el que me encuentro. 

La palabra baraka en hebreo significa bendición y bendición en Dios. Esta no es cualquier bendición, la bendición que queremos es una bendición de Dios porque la bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella. 

¡Oh! Grítele, si me bendijeras. Jabes no quería cualquier bendición, él quería una bendición especial, divina, una que se distinga de todas las demás bendiciones. Yo no quiero una bendición ordinaria, no quiero una familia ordinaria, un matrimonio ordinario, un ministerio ordinario, pastorear una iglesia ordinaria. 

Yo quiero que él me bendiga más arriba de la bendición ordinaria, de lo común y corriente, más arriba del estatus quo, ¡Oh, si me dieras bendición! Alguien grite en oración, alguien exclame en oración. 

Diga yo no quiero ser un pentecostal del nombre de Jesús promedio, quiero una bendición especial que se distinga del mundo evangélico trinitario denominacional. Quiero una bendición en Dios y para Dios, algo especial Señor, no cualquier bendición. 

Sácama de este dolor, te voy a alabar, tengo dolor, tengo problemas, tengo crisis, dificultad, sueño frustrado, visiones frustradas, pero no importa yo voy a alabar a Dios, dice Jabes, yo voy a oar a Dios, ¡Oh, si me dieras bendición!. 

Su vida nunca jamás será igual si usted logra recibir esto, no como un texto en la Biblia, pero sí como una revelación, no como alguien que lo predica. Usted va a caminar en una dimensión de bendición continua, perenne, constante, Oh si me dieras bendición en ti y de ti y para gloria tuya, y el Señor le concedió lo que le pidió. 

LA ORACIÓN DE JABES: “SI ENSANCHARES MI TERRITORIO” 


La segunda petición, “Si ensancharas mi territorio”, Dios quiero ensancharnos, Dios quiere agrandarlos, no en el aspecto natural. Otra traducción dice “si me dieras un crecimiento progresivo”, es decir, que Jabes ya tenía un territorio, pero deseaba más, el no estaba contento con lo que tenía. 

Jabes sabía que servía a un Dios sin limitaciones, y dijo si ensancharas mi manera de pensar, si ensancharas mi visión, si ensancharas este sueño que me has dado, Señor gracias por lo que tengo, pero yo sé que todavía hay más. 

Si ensancharas mi unción, si ensancharas, si ensancharas mi influencia, Oh si ensancharas mi territorio Señor. Ensanche su manera de pensar, no piense de manera pequeña. No se junte con gente con mentes enanas, porque se puede convertir en alguien con una mente cerrada, pero juntese con esa gente que cree en esa visión celestial. 

Gente que cree en estas promesas de Dios, ensancha mi visión, ensancha mi manera de pensar, mi territorio. Esta es mi oración, ensancha mi fe un poco más, mi humildad, integridad, mi territorio Señor, mi pasión por las cosas de Dios. 

Gracias por lo que me has dado pero no estoy satisfecho. Un joven necesita gritar Señor, ensancha mi territorio. Servimos a un Dios que no tiene límites para bendecirnos. Diga conmigo ensancha mi territorio. 

El Señor quiere ensanchar la iglesia que usted pastorea, su ministerio, su influencia, abra sus ojos, reciba esta revelación, no es pecado orar así porque Jabes oró, bendíceme a mí ahora Señor y si ensanchares mi territorio. 

Jabes dijo estoy cansado de vivir con este estigma en mi vida de dolor, de tristeza de amargura todo el tiempo, y él se puso a orar, se puso a alabar a Dios, y dijo Señor ensancha mi territorio, bendíceme. Estoy cansado de vivir una vida ordinaria y promedia y la Biblia dice que el Señor le concidió lo que le pidió. Ore con fe, Dios le va a conceder lo que le pide. 

Por treinta años he orado esta oración todos los días, a veces no tengo tiempo de orar mucho, pero por lo menos hago esta oración. Pero cuando tengo tiempo de orar, esta oración la hago en conjunción con todo lo demás que tenemos que orar, pero esta es parte de mi oración cotidiana. 

LA ORACIÓN DE JABES: “SI TU MANO ESTUVIERE CONMIGO” 


La tercera cosa que le dice “Si tu mano estuviere conmigo”, ¿Cuántos quieren que la mano del Señor se vaya con usted?. La palabra mano en el hebreo es yad, que literalmente significa mano abierta. 

Nuestro Dios no es un Dios mezquino, él no nos ama con mano cerrada, él nos ama con mano abierta. La mano abierta signigica todo lo que es mío, es tuyo. Sin límites, omnipotencia. En la mano de nuestro Dios está la sanidad, restauración, los milagros, el poder del Espíritu Santo. 

En la mano de Dios está el poder de abrir puertas que han estado cerradas y cerrar puertas a las que no le convienen entrar. Todo esto está en las manos del Señor. 

El profeta Jeremías dice que él lo tiene esculpido en su mano. Oh, Señor, si tu mano abierta estuviera conmigo. No quiero perder el toque de la mano de Dios sobre mi vida. No importa que tan grande me hagas, me bendigas, no quiero perder el toque de la mano de Dios sobre mi vida. 

No se usted, pero dígale que su mano esté sobre mí todo el tiempo. 

Muchas veces el éxito hace que pastores, líderes y creyentes, pierdan el deseo del toque de la mano de Dios sobre sus vidas. Los creyentes creen que pueden funcionar sin que la mano de Dios esté sobre sus negocios. 

Hay muchos que empiezan a operar en base al conocimiento y la experiencia, Yo no se usted pero yo quiero clamar que tu mano abierta, Señor, esté conmigo todos los días de mi vida. Que tu mano abierta preserve a mi familia, a mi esposa, a mis hijos, toque la vida de cada uno de los que pastoreo, quiero que la mano abierta del Señor esté conmigo. 

Me acuerdo cuando estaba creciendo, de niño, era en la ciudad de Quito, en el país de Ecuador. Mi papá era el pastor de la iglesia. Mi papá nunca tuvo un edificio grande, con alfombra, con aire acondicionado, con todas las cosas necesarias, nunca tuvo un edificio así. 

Siempre anduvimos arrendando aquí, arrendando allá. Finalmente se construyó una iglesia propia. Mi padre nunca gozó de muchas cosas terrenales, pero cuando era niño, recuerdo que él venía y oraba y decía sobre mí, “que la mano abierta de Dios esté sobre él”. Y guárdalo del mal Señor, que tu bendición esté sobre él. 

Me acuerdo cuando el oraba sobre mí cuando era niño y han pasado años y años de eso, y esta oración todavía está siendo escuchada en los cielos. Ojalá que un padre, una madre, pueda levantar su voz y decir ¡Oh, Señor, que tu mano abierta este sobre mi familia!, mis hijos, bendiga a mi prole. 

Y saben que, Dios ha bendecido mi vida y lo ha bendecido a usted si alguien ha orado sobre usted esta oración. 

LA ORACIÓN DE JABES: “Y ME LIBRARES DEL MAL” 


Finalmente, Jabes oró y dijo: Y me librares del mal. Me librares del mal para que no me dañe, y me librares del mal. Otra traducción dice para que no me entristezca. La palabra dañe en el hebreo literalmente significa entristecerse. Su nombre Jabes, ya significaba dolor, ya significaba tristeza. En otras palabras, Jabes, estaba refutándose lo que iba a ser. 

Hay muchos que dicen vas a se igualito a tu padre, vas a ser como el era, un ocioso, iracundo, un irresponsable. Hay padres que han maldecido a sus hijos de esa manera. Jabes oró diciendo, Señor, no quiero convertirme en lo que ellos piensan que me voy a convertir. 

Alguien tiene que orar así está noche. Quizás usted tiene padres que no sirvieron a Dios, y profirieron maldiciones diciendo que usted nunca iba a hacer algo significante con su vida. Levante sus manos y diga Señor, yo oro, no me voy a convertir en lo que ellos dijeron que me iba a convertir. 

Yo voy a ser alguien significante para ti Señor y para esta humanidad y para honra de tu gloria. Todo mundo cree que voy a ser una masa de amargura, de tristeza, pero Señor estoy orando para que me libres del mal, de tentación, para que me libres y no traer vergüenza a tu nombre y a mi familia. 

Señor, que me guardes para no defraudar a aquellos que me miran como un ejemplo hacia ti. Guarda mis ojos del mal, guarda mis oídos de escuchar el mal. Guarda mi cuerpo del mal, líbrame de dudar de tus promesas, de convertirme en una persona negativa y escéptica. 

Líbrame del mal para que no me dañe, y Dios le concedió lo que le pidió. Y si alguien le ora a Dios, el Señor le va a conceder lo que le pide. Y si de alguna manera yo pudiera invitar a Jabes a salir de la eternidad y lo pusiera en esta plataforma. 

Y si le preguntara, hermano Jabes, ¿Qué proeza hiciste? ¿A qué gigante mataste? ¿Qué ciudad fundaste? ¿Qué es lo que hiciste para que ahora te hayas mencionado con los grandes hombres de la fe? Como Abraham, como Moisés, como Josué. 

¿Qué es lo que hiciste Jabes? Fuiste más ilustre que tus hermanos porque te uniste para pelear contra los cananitas, pero ¿Qué libro escribiste Jabes? ¿Qué hiciste de extraordinario, que un hombre en el siglo XXI, escribió un libro de unas cuantas páginas y vendió más de veinte millones de copias? 

Este hombre se convirtió en multimillonario de un día al otro, Jabes ¿Qué hiciste para inspirar a alguien si tu nombre significa dolor? Si tu nombre significa vergüenza ¿Qué hiciste Jabes? Si Jabes pudiera levantarse de la eternidad, él se pararía frente a nosotros y él nos dijera: 

Queridos hermanos y hermanas en la fe, mi madre me dio a luz en dolor, mi vida fue marcada por dolor, todo mundo creía que yo iba a ser un perdedor, pero yo recibí una revelación, yo me cansé de vivir una vida así y le oré al Señor y le alabé al Señor. 

Dos cosas yo aprendí a hacer en medio de mi dolor, en medio de mi crisis, en medio de mi problema, escases. Yo aprendí a hacer dos cosas que ustedes deben de aprenderlo porque allí esta el secreto de recibir lo que uno le pide al Señor. 

Jabes les va a decir, hermanos, hermanas, distinguida audiencia, yo sé lo que es pasar vergüenza,, lo que es sentirse frustrado, sé lo que es que le digan tu no sirves para nada, yo viví con ese estigma en mi vida por muchos años hasta que recibí esta revelación. 

Aprendí que lo mejor que puedo hacer en medio de mi dolor, quebranto, crisis que estoy pasando y en medio de mi problema y frustración lo mejor que puedo hacer es alabar a mi Dios, orar a mi Dios. 

Eso es lo mejor que puedo hacer, voy a pelear con mi alabanza, con mi oración, ¡Oh, si me bendijeras Señor. Cuántos desean un milagro de Jabes, si usted desea un milagro de Jabes, quiero que levante sus manos a los cielos en alta voz y diga en oración pero con convicción saliendo de dentro, ¡Oh, si me dieras bendición! 

¡Oh, si me dieras bendición!, y si ensancharas mi territorio, dígale si ensancharas mi territorio. Usted aprende a hacer esta oración con alabanza y con convicción, en vez de quedarse con los brazos cruzados, las manos en el bolsillo y la boca cerrada, porque Dios quiere darle una bendición. 

Oh, si me dieras bendición y si ensancharas mi territorio. Si tu mano abierta estuviera sobre mí, y sobre mis hijos, mi hogar, ministerio, negocio, y me libraras del mal para que no me haga daño, y Dios le concedió le concedió lo que le pidió. 

La ley de la alabanza es usted no puede alabar sin recibir alabanza, la ley de la condensación es que no puede subir vapor sin que lluvia caiga. Envía vapor de alabanza en este instante. Gente que usted no se imaginaba van a comenzar a bendecirlo. 

Dios va a abrir puertas en su ministerio que han estado cerradas, Dígale Señor ensánchame, ensanchame mi ministerio Señor. Si tu mano no está sobre mí yo no me voy a ningún lado Señor, yo quiero sentir tu mano abierta. 

Siento que la mano de Dios está encima de todo aquel que le alabe. Jabes hizo dos cosas, alabó y oró, simplemente supo alabar a Dios, supo orar y alabar a Dios.