Por: Linda Poitras

PREDICA PARA MUJERES MADRES

Siendo una madre piadosa
“He aquí, todo el que usa refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.” (Ezequiel 16:44)

ENFOQUE

La responsabilidad de ser madre está poniéndose más difícil cada día, pero la Palabra de Dios nos da una descripción clara de lo que una madre debe hacer.

Una de las cosas más difíciles para que una madre realice, se revela en la cita clave — el ser un ejemplo. Una madre piadosa necesita entrenar a sus hijos para que reflejen la gloria de Dios — como ellos reflejan a su madre.

LO QUE HE APRENDIDO

La población de nuestro mundo está creciendo a paso acelerado. El censo de población del año 2000 en Ghana (Oeste Africano), nos dice que nacen 724,000 bebés al año en esta nación. Esto significa que 724,000 mujeres, bien sean ya madres nuevas, o veteranas dando a luz por quinta vez, toman el trabajo de maternidad cada año en este país del vasto continente de África. ¿Cuántas de estas mujeres conocen los requisitos de Dios para ser madres?

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LA DEFINICIÓN DE UNA MADRE 


El entendimiento común de “madre”, es alguien que da a luz. Una madre lleva al bebé dentro de su vientre por aproximadamente nueve meses y después pasa por el proceso del doloroso del parto. Dios está allí en todo lo que sucede.

“En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza” (Salmos 71:6).

Desde el nacimiento de los hijos de Adán y Eva, todo humano que ha entrado en este mundo, ha seguido este proceso de nacimiento — aun Jesucristo, el Hijo de Dios (Gálatas 4:4). Sin la mano de Dios, el milagro de dar a luz nunca podría suceder.

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“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras, estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.

No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmos 139:13-16). 

EL PLAN DE DIOS PARA LAS MADRES 


La primera mención de “madre” en la Biblia, aparece cuando Adán nombró a su esposa. El la llamó “Varona” porque fue tomada del varón (Génesis 2:23). Pero después de su desobediencia a la única regla en el huerto, Adán llamó a su esposa “Eva,” porque ella era la madre de todos los vivientes (Génesis 3:20).

Eva llegó a ser madre mediante dolor y pesar, no porque Dios lo quisiera de esa manera, sino más bien por causa de su desobediencia (Génesis 3:16). El dar a luz, se convirtió en un tiempo de sufrimiento y a menudo de muerte.

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Nunca sabremos con seguridad, cómo Dios originalmente quiso que esto fuera, debido a que Eva hizo la elección de conocer el mal en lugar del bien que Dios había planeado (Génesis 3:5-7).

Esta decisión de tratar de determinar por nosotros mismos lo que es bueno y lo que es malo, trae problemas aun hoy en día. El dolor de la maternidad, empezó con esta elección de conocer el mal, pero Dios todavía nos da la opción de hacer las cosas a su manera. El dolor de dar a luz, tal vez no disminuya, pero el seguir el plan de Dios, hará a nuestra familia más bendecida.

El convertirse en una madre real, requiere más que el dar a luz. Una jovencita, sin esposo y sin un entendimiento de cómo criar a un niño, puede dar a luz. Una madre es mucho más que eso. Por medio de un estudio de la cultura bíblica, aprendemos más sobre el plan de Dios para las madres.

De acuerdo al Diccionario Bíblico Revell:

Las mujeres tuvieron más derechos en el pueblo escogido de Dios (Israel) que en cualquier sociedad de ese día.

Dios expresó su amor por Israel, comparando su compasión con la de una madre que nunca olvida a su hijo (Isaías 49:15).

En la Biblia, el padre tenía la responsabilidad mayor para el entrenamiento de los hijos, pero la madre debía ayudarlo (Proverbios 30:17; 31:1). Dentro del pueblo de Dios, y en su plan, la madre era muy importante.

“Nadie es pobre, si es que ha tenido una madre piadosa.” (Abraham Lincoln)

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LA RESPONSABILIDAD DE UNA MADRE 


La responsabilidad de una madre para con sus futuros hijos empieza con elegir el hombre correcto como su esposo. Es aquí donde ella decide qué tipo de persona va a guiarla espiritualmente y en toda área de la vida hasta su muerte.

Esta es una de las decisiones más importantes que una mujer hará. Ya que Dios ha ordenado que el esposo sea la “cabeza” de la familia, si la mujer comete un error en elegir a su compañero, ella está destinada a tener problemas.

Con todas las posibilidades — los hombres que tratarán de enamorar y persuadir a la mujer para casarse y aun aquellos que dicen “amarla” — ¿cómo elegirá la mujer a su esposo, aquel que será el padre de sus hijos? Ella debe basar su decisión en las normas o reglas dadas en la Palabra de Dios.

REGLA 1

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos dice el Señor, y no toquéis lo inmundo, y yo os recibiré,” (2 Corintios 6:14-17).

Estos versículos son claros en decir que los cristianos no deben seguir las modas de este mundo. La mujer debe tomar su tiempo y asegurarse que el hombre que escoge, ame al Señor y sigas sus pisadas.

Para saber esto, ella tendrá que pasar tiempo en oración y ayuno. El ayuno es uno de los mejores métodos dados en la Biblia para rendir los deseos egoístas y elevar la voluntad de Dios como suprema. Cuando la mujer busca sinceramente el rostro de Dios, Él le contestará. Dios sabe cosas con respecto a la persona con quien está planeando casarse, que nadie más sabe. Después de todo, fue Dios quien lo creó.

Cuando la mujer falla a buscar la voluntad de Dios y no toma tiempo en conocer los principios y prácticas de vida de la persona con quien planea casarse, ella tendrá mucho dolor y desilusión después.

El buscar la voluntad de Dios para su matrimonio, es un paso vital para todas las mujeres que desean ser madres piadosas. La mujer debe tener un marido o esposo piadoso como la cabeza del hogar, si es que ella va a cumplir su papel de madre apropiadamente.

REGLA 2

“¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él” (I Corintios 6:15-17).

Estos versículos son claros sobre el tipo de persona que debemos escoger como cónyuge. Claramente, los cristianos deben tener cuidado, porque no se debe jugar con el templo de Dios. Otra vez, Dios ha hablado claramente acerca de su plan, pero muchos han hecho la decisión de no querer que Dios decida por ellos. Esto es pedir problemas. Esto hace la vida muy difícil para los niños inocentes, quienes no han tenido parte en la decisión del matrimonio.

Si es que te casaste con alguien que no está siguiendo a Dios completamente en el Espíritu Santo, debido a que no lo sabías antes de casarte; esto es una cosa. Pero sí sabías esto cuando escogiste a tu compañero, todavía ustedes son una sola carne.

Otras mujeres han venido a Dios después de casarse, y por alguna razón el esposo no lo hizo así. Estos esposos y esposas todavía siguen siendo una sola carne. No puedes cambiar de compañero ahora, pero sí puedes empezar a enseñar a tus hijos cuando están pequeños, que Dios tiene un plan para sus vidas, especialmente cuando vayan a escoger su compañero (a).

UN PAPEL APOYADOR


Dios ha diseñado a las madres para que cuiden a sus hijos. El papel de ellas no es uno de liderazgo, sino más bien para que ayuden al padre en su puesto dado por Dios para guiar a la familia (Efesios 5:22-33).

Ella debe apoyar y respaldar su instrucción y hacer al hogar un lugar unificado de obediencia a Dios y a sus caminos. Esto incluye instrucción para los hijos, especialmente en obedecer a Dios y a sus padres.

“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre” (Proverbios 6:20).

Proverbios 1:7-9 y 4:1-5 son citas similares, enseñando que los hijos primero deben recibir instrucción o enseñanza de su padre, la cual es respaldada por la madre.

“Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como signo, y llévenlas en su frente como una marca. Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten, escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades.

Así, mientras existan los cielos sobre la tierra, ustedes y sus descendientes prolongarán su vida sobre la tierra que el SEÑOR juró a los antepasados de ustedes que les daría” (Deuteronomio 11:18-21—NVI). 

ENSEÑANDO Y ENTRENANO A NUESTROS HIJOS 


Proverbios 22:6 es un versículo importante para los padres.

“Instruye (entrena) al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

El problema que muchos de nosotros enfrentamos con este versículo, procede del significado de la palabra “instruir.” Aquí, el hebreo significa “dedicar.” Debemos dedicar nuestros hijos a Dios y enseñarles sus caminos.

• El instruir es más que palabras.

• El instruir es acción — poner en práctica lo que se ha aprendido.
• También puede ser definido como “cultivar el gusto por algo.” Los niños no nacen amando la Biblia o entendiendo cuán valiosa esta es. Nuestra tarea es la de asegurarnos que ellos aprendan a disfrutar y a desear más de la Palabra de Dios.

Pero esto:

• No sucederá de la noche a la mañana.

• No sucederá si solamente lo hacemos una vez por semana.

• No sucederá si es que echamos la culpa a otros, por la falta de entrenamiento que estamos dando a nuestros hijos.

Debemos cultivar en nuestros hijos los hábitos de la lectura de la Biblia y la oración. Debemos inculcar en ellos (a temprana edad) un entendimiento de que Dios se preocupa por ellos, que Dios los escucha cuando ellos oran, y que siempre responde, aun si no es lo que ellos quieren oír.

¿Alguna vez has leído sobre algún atleta campeón (jugador de fútbol, boxeador o nadador) que se despertó una mañana y de repente fue muy bueno en su deporte? Los deportistas pasan años entrenando.

Es un trabajo diario para ellos. Si es que pasan por alto un día, ellos pierden algo de su habilidad para ejecutar o desempeñarse lo mejor que pueden. ¿Cómo podemos esperar que nuestros hijos conozcan y amen a Dios si es que pasamos muy poco tiempo o tal vez nada “entrenándolos”?

Gladys Brooks en “La Dádiva de la Familia”, iguala a este entrenamiento con la disciplina y lo describe de esta manera:

• “Se exige disciplina al atleta para que gane el juego.

• Se le pide disciplina al capitán que está a cargo de su nave o barco.

• La disciplina es necesaria para que el pianista practique para el concierto

• Si los padres creen que las normas o reglamentos son necesarios, entonces ciertamente la disciplina es necesaria para lograrlos.”

ENTRANDO EN LA PALABRA


Más que cualquier cosa, nuestros hijos necesitan conocer al Señor personalmente. Una de las mejores maneras de “conocerle”, es mediante su Palabra. Hay muchas maneras divertidas para que nuestros hijos se familiaricen con las Escrituras y para que les enseñemos a amar y a estudiar la Palabra de Dios diariamente.

• Antes de empezar, escribe la meta diaria que tienes para el ejercicio de memorización de la Escritura para tus hijos (o puedes empezar con una meta semanal).

• Haz reglas y da el plazo en que el versículo o pasaje debe ser dicho de memoria (i.e., cada noche a la hora de la cena, una vez a la semana, a la hora de la cena).

• Aprende los versículos a medida que ellos lo hacen. El seguir tus pasos, facilita su aprender.

• Dependiendo de la edad de tus hijos, usa diferentes juegos de memorización de la Escritura. Invéntate uno. Por ejemplo: juega “a las escondidas.” Pon porciones de los versículos en diferentes partes de la casa. Los jugadores tienen que ir a buscar y encontrar las porciones del versículo.

• Los niños de todas las edades, pueden aprender versículos bíblicos.

• Si tus hijos son pequeños, los versículos pueden ser memorizados poco a poco, por ejemplo, un par de palabras a la vez.

• Usa tu imaginación para hacer de la memorización bíblica algo divertido y retador para cada edad.

• Si pasas por alto un día, esto hará una diferencia negativa en tu hijo — espiritualmente y mentalmente.

Las madres piadosas tienen la oportunidad hermosa de entrenar a sus hijos por el camino en que deben ir.

En “El Mito de la Separación”, David Barton dice: “Yo aconsejo que nadie ponga a su hijo en donde las Escrituras no reinan supremamente. Toda institución en la cual los hombres no están abundantemente ocupados con la Palabra de Dios, se corromperá.”

Nunca es bueno mandar a que tus hijos vivan con alguien que no ama al Señor y que no vive una vida de obediencia y santidad delante de Él. Es la responsabilidad de los padres entrenar a sus propios hijos en los caminos del Señor.

Cuando es tiempo de enviar a los hijos afuera, al mundo de una educación mayor, entrenamiento para un empleo, o para que empiece una familia, este “vivir de acuerdo a la Palabra” irá con ellos.

ENTRENANDO MEDIANTE EL EJEMPLO


Nuestra cita clave, nos da una figura clara de los resultados de entrenar por medio del ejemplo. Las madres deben demostrar a sus hijos mediante el ejemplo, que la Palabra de Dios debe seguirse cada día.

Los niños siempre ponen más atención a lo que sus madres hacen, que a lo que ellas dicen. Si la vida de una madre no es el ejemplo apropiado, sus palabras no tendrán mucho significado para sus hijos.

Andrew Murray en “Cómo Criar a Tus Hijos para Cristo”, define al entrenamiento de la siguiente manera: “Entrenar” es una palabra de importancia profunda que todo padre y madre deben entender. Entrenar no es decir, no es enseñar, no es mandar, sino es algo más superior que todo esto. No es solamente decir al niño qué debe hacer, sino más bien mostrarle cómo hacerlo y ver que lo haga.”

Al final, si la madre no está siguiendo el camino del Señor y no está dando un buen ejemplo para sus hijos, ella debe mirarse a sí misma para encontrar por lo menos una porción a la respuesta de “¿por qué?”, si es que sus hijos no están sirviendo al Señor. Aquí tenemos un dicho que es muy verdadero.

“Si un niño vive con criticismo, él aprende a condenar. Si un niño vive con hostilidad, él aprende a pelear.

Si un niño vive con temor, él aprende a ser desconfiado. Si un niño vive con envidia, él aprende a sentir culpa.

Si un niño vive con tolerancia, él aprende a ser paciente.

Si un niño vive con aliento, él aprende a tener confianza en sí mismo. Si un niño vive con elogio, él aprende a apreciar.

Si un niño vive con aceptación, él aprende a amar.

Si un niño vive con aprobación, él aprende a gustarse a sí mismo.

Si un niño vive con reconocimiento, él aprende que es bueno tener una meta. Si un niño vive con honestidad, él aprende qué es la verdad.

Si un niño vive con equidad, él aprende justicia.

Si un niño vive con seguridad, él aprende a tener fe en sí mismo y en aquellos a su alrededor.

Si un niño vive con amistad, él aprende que el mundo es un lugar bonito para vivir.” (Sinai Sentry).

Las madres deben tener cuidado de que sus hijos tengan el ejemplo y guía apropiada. No es suficiente que ella solamente sea un ejemplo, y no es suficiente que ella solamente sea una guía. Ella debe ser ambas cosas, en el temor del Señor, siguiendo al Señor en cada paso del camino.

CONCLUSION

Las madres son especiales en todas partes del mundo. Ellas son honradas — aun por las sociedades que son totalmente dominadas por el hombre. Cuando las madres son obedientes a las responsabilidades que Dios les ha dado, el resultado es la alabanza de su esposo y de sus hijos. La mujer de Proverbios 31 prueba esto:

“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada, y su marido también la alaba” (Proverbios 31:28).

• Ella entiende la importancia de elegir un compañero piadoso para que sea el padre de sus hijos.

• Ella ayuda a su esposo en el entrenamiento y crianza de sus hijos.

• Ella tiene cuidado de apoyar la disciplina de su esposo para la familia.

• La Palabra de Dios se convierte en una parte amada de la familia, y es memorizada y compartida por todos. Sus fundamentos son cumplidos en las vidas de los padres así como en las de los hijos. .

• Ella muestra a sus hijos un ejemplo piadoso en palabra, hecho y actitud.

• Ella ama a su familia y puede ser visto. Es por eso que la paz reina en la familia, y la Palabra de Dios es el escudo y protección que debe ser.

Gracias a Dios por las madres piadosas. Dios ayúdame a siempre esforzarme por ser una mejor, siguiendo a mi esposo así como él sigue a Cristo.

“Madres, vale la pena. Vale la pena cada hora.

Vale la pena cada noche sin dormir.

Vale la pena cada momento de consejo.” (Charles Swindoll in

Tales of the Tardy Oxcart)