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ATRIBULADOS, EN APUROS, PERSEGUIDOS, DERRIBADOS PERO NO DESTRUIDOS


Por: Rigoberto Gómez

MAS NO ANGUSTIADOS, DESESPERADOS, DESAMPARADOS NI DESTRUIDOS

Atribulados, apuros, perseguidos derribados pero no destruidos

Ni angustiados, ni desesperados, ni desamparados, ni destruidos


“…estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2 Corintios 4:8-9)


El texto anterior, nos enseña que el pueblo de Dios puede atravesar por diferentes situaciones adversas, pero al mismo tiempo el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos dice que a pesar de estas dificultades el cristiano puede manejar dichas situaciones sin que estas le vayan a detener en su lucha por alcanzar los propósitos de Dios para su vida.


ATRIBULADOS, MAS NO ANGUSTIADOS


Atribulados pero no angustiados


La palabra atribulado viene del griego "Thlíbo" que significa aflicción, la cual puede ser en situaciones adversas, momentos desfavorables, situaciones complicadas. Hombres como Job atravesaron por momentos de tribulación a tal punto que maldijo el día en que nació al decir: "Perezca el día en que yo nací, y la noche en que se dijo: Varón es concebido" (Job 3:3)

Jeremías en un momento de tribulación, al igual que Job, maldijo el día en que nació (Jeremías 20:14-15). También el mismo Elías llegó a expresar a Dios "...quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Reyes 19:4). Y podríamos seguir enumerando porque es imposible que no tengamos tribulación, aflicciones, momentos de adversidad, son parte de nuestra vida como cristianos. 

La angustia es un estado de intranquilidad, se siente una inquietud muy intensa provocado por una situación desagradable, una amenaza o peligro. Satanás quiere atribularnos, afligirnos a tal punto que nos lleve a la angustia, a sentir esa intranquilidad y quitarnos la paz en nuestro interior.

Jezabel buscaba a Elías para matarlo y le quitó la tranquilidad a Elías, quien se angustió por la amenaza de muerte de Jezabel. Muchas veces nos sentimos angustiados, intranquilos, no podemos dormir por las circunstancias adversas que estamos enfrentando, nos olvidamos de que tenemos a alguien en quien confiar en medio de nuestras tribulaciones. 

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ATRIBULADOS PERO NO ANGUSTIADOS, PORQUE LA CONFIANZA NOS LIBERA DE LA ANGUSTIA


Pablo usa el griego stenochóreó para la palabra angustiados la cual tiene un significado de hacerse estrecho o sin salida. En nuestra vida podemos sentir incertidumbre, no sabemos lo que pueda suceder en medio de esas situaciones difíciles que estamos pasando y podemos sentirnos sin salida, pensando que no hay solución a nuestro problema o tribulación

Cuántas veces nos hemos sentido en un camino sin salida, la angustia puede llegar si se pierde la confianza, pero sabemos que tenemos una salida y se llama Jesucristo, por lo tanto, podemos estar atribulados en todo pero no angustiados porque nuestra confianza está en Dios.

Jesucristo dijo “…en el mundo tendréis aflicción…” (Juan 16:33), es decir, tendremos tribulaciones, momentos tristes; sin embargo, no debemos angustiarnos. El mismo Señor Jesús, también expresó “…Confiad…” (v33); pues la aflicción o tribulación no debe llegar al punto de que sintamos una angustia todo el tiempo.

El griego Thlíbo cuyo significado decíamos que es aflicción, también su usa para hacer referencia a la tarea de prensar o exprimir las uvas, razón por la cual la palabra atribulados utilizada por el apóstol Pablo nos da la idea estar soportando gran aflicción o presión. Estar bajo presión en medio de las dificultades puede provocar angustia, pero una vez mas recordemos que Jesucristo dijo "CONFIAD".

El rey David sabía que no debemos angustiarnos en medio de las situaciones adversar porque pueden inducirnos a que nuestra confianza en Dios disminuya. David decía ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío (Salmo 42:11) 

Nos podemos sentir abatidos, sin ánimo, sin fuerzas, atribulados, afligidos pero debemos esperar en Dios, no angustiarnos, sino confiando que tarde o temprano el hará algo por nuestra causa. David decía “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado” (Salmo 27:3) 

Muchas veces es difícil no angustiarnos, pero debemos confiar en Dios y perseverar en medio de nuestros padecimientos, porque “…los mismos se van cumpliendo en nuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:9) 

EN APUROS, MAS NO DESESPERADOS 


La palabra apuros viene del griego aporoumenoi, uno de los significados de esta palabra es estar perplejo, dudar, es decir, confuso y desconcertado sin saber que hacer o decir, por cual muchas veces en medio del apuro, podemos hacer cosas que no debemos; pues caemos en desesperación.

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El rey Saúl estaba en apuro cuando los filisteos se reunieron en Micmas, y “…cuando los hombres de Israel vieron que estaban en estrecho (porque el pueblo estaba en aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas” (1 Samuel 13:6), esto provocó en medio del aprieto o apuro, que el rey Saúl se desesperara y cometiera un gran error. 

Al ver que Samuel no llegaba y que el pueblo desertaba, ofreció holocausto; razón por la cual, Samuel reprendió a Saúl y le dijo: “…locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre, mas ahora tu reino no será duradero…” (1Samuel 13:13-14) 

Podemos estar en apuros pero no hay que caer en la desesperación, ya que nuestro Dios nos dará la salida en medio de los problemas o situaciones que nos pongan en aprieto. Jonatán cuando procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, en medio de dos peñascos y los desfiladeros; a pesar del apuro, jamás se desesperó (1 Samuel 14:4) 

Jonatán supo esperar confiado en Dios y derrotó a los filisteos. Es necesario que en medio de la dificultad podamos mantener la calma y no desesperarnos, sino al contrario esperar en Dios porque él nos dará la victoria en nuestras batallas. 

PERSEGUIDOS MAS NO DESAMPARADOS


Perseguidos pero no derrotados, perseguidos pero no desamparados


Israel en el desierto, frente al mar rojo. Faraón detrás de ellos. Se sentían perseguidos y sin escapatoria, pero no estaban desamparados, no estaban solos. El Dios que los había sacado de Egipto estaba con ellos. Fue quien les abrió camino en medio del mar, no los dejó desamparados. 

Nuestro Dios, jamás nos dejará desamparados, siempre nos dará una salida cuando nos sintamos perseguidos. No estamos solos, pues como dijo uno de los profetas del antiguo testamento: “…más Jehová está conmigo como poderoso gigante…” (Jeremías 20:11) 

Elías en el desierto, se sentía solo, desamparado; pero Dios le hizo saber que no estaba luchando solo que habían en Israel “…siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron” (1 Reyes 19:18) 

Así hoy en día, hay un pueblo de Dios que jamás se rinde y que en medio de las dificultades, Dios jamás ha desamparado; por lo tanto, no hay que doblegarse ni sentirse solo como se sintió el siervo de Eliseo cuando miró venir a los sirios. (También te invito a leer: Viviendo en Tiempos Difíciles)

Cuando venía el ejército de los Sirios con sus carros y caballos, el criado de Eliseo se turbó, pero el profeta le dijo: “No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos” (2 Reyes 6:16) 

Para que podamos decir las palabras de Eliseo debemos abrir nuestros ojos espirituales, tal como dijo Eliseo, “…te ruego oh Jehová, que abras sus ojos para que vea” (v17). Así que, podemos sentirnos perseguidos pero jamás estaremos desamparados, pues tenemos un Dios que está con nosotros

DERRIBADOS PERO NO DESTRUIDOS 


Versículo bíblico derribados, pero no destruidos:


"Perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2 Corintios 4:9). Ahora reflexionemos en este versículo bíblico que nos dice derribados pero no destruidos. 

La escritura dice que cuando los hijos de Israel consultaron a Dios acerca de quién subiría en la batalla para enfrentar a Benjamín, Dios les dijo que subiría Judá; sin embargo, a pesar de esto, “…los hijos de Benjamín, derribaron por tierra aquel día veintidós mil hombres de los hijos de Israel” (Jueces 20:21) (Si gustas, puedes leer: La Prueba de Nuestra Fe)

Los hijos de Israel estaban derribados pero no destruidos


Los hijos de Israel estaban derribados, pero no destruidos. Consultaron nuevamente a Dios si subían de nuevo, y una vez más, Dios les dijo que subieran a la batalla. Cualquiera después de la primera derrota, al ser derribados, no quiere levantarse nuevamente, pero los hijos de Israel lo hicieron pues no estaban dispuestos a ser destruidos. 

Recuerda, Derribados pero no destruidos


Israel había perdido una batalla, pero no la guerra. “…Reanimándose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día…”. El problema es que nuevamente fueron derrotados, lloraron se lamentaron, pero una vez más fueron a la batalla. 

Lo impresionante es la determinación de Israel para seguir insistiendo y obedecer a Dios de ir a la batalla. Además, lo más maravilloso de todo es que a la tercera vez, la escritura dice que “Jehová derrotó a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien hombres de Benjamín…” 

“Jehová derrotó a Benjamin”, Dios pelea nuestras batallas cuando ya no podemos con nuestras propias fuerzas. Y si nos disponemos a obedecer, levantarnos después de cada derrota, podremos decir que fuimos derribados pero no derrotados; por lo tanto, nuestro Dios nos dará la victoria. 

Atribulados, en apuros, perseguidos y derribados pero no destruidos


Hay gente que quiere verte destruida. Los supuestos amigos de Jeremías “…miraban si claudicaría…prevaleceremos contra él…tomaremos de él nuestra venganza” (Jeremías 20:10). A Sansón, después que le cortaron el cabello y le sacaran los ojos, se burlaban de él; sin embargo, ni Jeremías se dejó derribar, ni Sansón pensó que ya no podía hacer nada, pues mató a todos los filisteos aún en ese estado. 

En fin, podemos estar atribulados, pero jamás angustiados; en apuros, pero sin entrar en la desesperación; sentirnos perseguidos, pero nuestro Dios jamás nos dejará desamparados; incluso podemos ser derribados, pero nunca destruidos porque tenemos a nuestro Dios con nosotros.