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LA DOCTRINA DEL PECADO, SERMÓN DOCTRINAL


Por Felipe Gaxiola

SERMÓN DOCTRINAL DEL PECADO, ENSEÑANZA 

Doctrina del pecado, Serpiente y fruto del árbol de la vida

Sermón doctrinal escrito sobre el pecado


“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8)

Pensamiento central: "Por medio de la voluntaria transgresión del hombre el pecado hizo su aparición en el mundo, pero Dios ya tenía preparado un plan maestro para redimir al hombre del pecado"

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La doctrina del pecado comenzó su desarrollo en el segundo siglo de nuestra historia cuando uno de los padres de la iglesia llamado Justino Mártir afirmó que el pecado era universal.

Luego Irineo entre el segundo y el tercer siglo creó la idea conocida como traducianismo que quiere decir que el pecado es transmitido por medio de la procreación.

Luego en el siglo cuarto San Agustín un obispo africano fundó la clásica doctrina del pecado afirmando que la humanidad es incapaz de no pecar, que el hombre no puede por méritos propios quitarse la culpa del pecado y que solamente Cristo puede perdonar los pecados del hombre.

Los teólogos de la reforma (Siglo 17) conceptuaron el pecado como incredulidad, desobediencia y rebelión en contra de Dios. Más adelante en el siglo 19 se propagaron otros postulados más respecto a esta doctrina. En algunos de ellos se decía que el pecado resulta de la lucha entre dos naturalezas del ser humano, la más baja que es la carne y la más elevada que es el espíritu.

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Es cierto que los conceptos de los anteriores pensadores han contribuido bastante en la formación de la doctrina del pecado, pero nadie más caracterizado para explicarnos con más claridad este tema que la propia palabra de Dios, la cual examinaremos enseguida para ver que nos dice sobre la doctrina que hoy nos corresponde estudiar.

DIOS CREÓ AL HOMBRE SIN PECADO


a. El hombre fue creado según la imagen de Dios. Génesis 1:26-27; Dios creó al hombre <perfecto> (sin pecado). Eclesiastés 7:29, después que Dios creó todas las cosas, incluyendo al hombre, “Dios vio que todo lo que él hizo, era bueno” Génesis 1:31.

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b. Dios puso un árbol en el centro del huerto de Edén “… también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Génesis 2:17

LA CAÍDA DEL HOMBRE


A. Cuando el hombre comió del árbol de la ciencia del bien y del mal, abandonó su estado de inocencia, y se convirtió en un pecador. Murió espiritualmente, “Porque la paga del pecado es muerte….” Romanos 6:23

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B. A causa de su pecado, Adán transmitió a todos sus descendientes (toda la raza humana) la naturaleza pecadora que fue el resultado de su desobediencia., “por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” Romanos 5:12. Esta naturaleza es llamada “la carne” cuya tendencia natural es pecar. Esta naturaleza no puede agradar a Dios Rom 8:7-8

LA ACTITUD DEL HOMBRE HACIA EL PECADO


Los hombres difieren de sus opiniones cuando se trata de evaluar el pecado. Es por eso que en la época actual se ha substituido esta palabra y sus derivados con una fraseología más acorde con la cultura moderna. Robar ahora se le llama cleptomanía, el vicioso es un narcómano, el criminal es un psicópata, el adulterio es infidelidad matrimonial, al afeminado se le considera como un desviado sexual, etc. 


Realmente no se necesitan muchos argumentos para demostrar la situación pecaminosa por la que atraviesa la humanidad. La historia propia y la misma conducta desviada y torcida del hombre atestiguan la existencia del pecado. Los hombres con el fin de restarle importancia han creado algunas teorías que niegan su existencia.

A. Ateísmo: Esta teoría niega la existencia de Dios, de paso niega la realidad del pecado. Sin embargo la Biblia dice en Romanos 5:12 “Por cuanto todos pecaron

B. El determinismo: Los adeptos a esta teoría creen que la conducta del hombre es dictada por circunstancias fuera de su dominio, lo que convierte al hombre en esclavo de las circunstancias. Pero la Biblia dice que el hombre lejos de ser víctima de la suerte o de la casualidad, ha sido dotado por Dios con la capacidad de saber escoger entre lo bueno y lo malo. (Deuteronomio 30:19)

C. El hedonismo: <comamos y y bebamos que tal vez mañana moriremos>, dicen los hedonistas para disculpar el pecado con dichos como el anterior. La palabra <Hedonismo procede del griego y significa placer>. 

Los seguidores de esta corriente enseñan que el mayor bien de la vida consiste en disfrutar de todo lo que proporcione placer. Pero la advertencia divina para los hedonistas es: “Alégrate joven en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia, y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos, pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Eclesiastés 11:9)

LA ACTITUD DE DIOS HACIA EL PECADOR:


Desde el mismo momento en que el hombre cometió el primer acto de desobediencia, Dios ya tenía un plan maestro firme y efectivo para resolver el problema del pecado. Porque Dios es un ser preparado para toda emergencia que concierne a la obra maestra de su Creación que es el mismo hombre al cual ama, cuida y protege, y hasta ofreció la misma vida de Su Hijo amado para salvarnos de la condenación..

A. El Juicio: las excusas y la auto justificación del hombre no fueron aceptadas por Dios. Como dicen, Dios no anduvo con rodeos y aplicó la culpa a quienes la tenían: la serpiente, la mujer y el hombre. La maldición para la serpiente, la muerte física y espiritual para Adán y Eva y para sus descendientes, los dolores de la mujer, los trabajos infructíferos y fatigosos del hombre, vinieron como resultado del primer juicio sobre la humanidad (Génesis 3:14-24)

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B. La justicia que por fe en Jesucristo: Para deshacer los terribles efectos de la caída del hombre, y hacer más brillante su gracia salvadora, Dios proveyó un medio de justificación hasta el grado de considerar al hombre como si nunca hubiese pecado

La justicia de Dios se expresa y llega su verdadero y pleno cumplimiento en la persona de su Hijo Jesucristo. Debido a que todos han pecado y se encuentran en grande necesidad espiritual Dios ofrece su justicia a todos los que creen en Jesucristo. Todo esto viene como un don de su divina gracia. Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos libertó de nuestras maldades y del poder del pecado. (Rom 3:21 – 26)

CLASIFICACIÓN DE LOS PECADOS


Para una comprensión más clara y profunda del pecado se considera que existen dos categorías principales y son las siguientes:

A. Pecados de comisión o hacer lo que no debemos: “y si esta es la consideración que la luz vino al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sos obras eran malas” (Juan 3:19)

B. Pecados de omisión o no hacer lo que debemos hacer: (Santiago 4:17). La siguiente es una larga lista de pecados de omisión y sus autores son: Whit e Irma Sasser. ¿Qué piensa usted de lo siguiente?

1. Pecamos si no oramos – 1 Samuel 12:23

2. Pecamos si no amamos a nuestros hermanos – 1 Juan 3:14

3. Pecamos si faltamos a la iglesia – Hebreos: 10:25-26

4. Pecamos si no controlamos nuestra lengua – Santiago 3: 1-12

5. Pecamos si no proveemos para nuestra familia – 1 Timoteo 5:8

6. Pecamos si no damos como deberíamos – Malaquías 3: 8-10

7. Pecamos por no participar correctamente de la cena del Seño – 1 Co 11:29

8. Pecamos si no damos fruto – Juan 15:8-10

9. Pecamos si no crecemos espiritualmente – 2 Pedro 1:5-10

10. Pecamos por no tratar bien a la esposa – 1 Pedro 3:7

CONCLUSION

Los cristianos debemos sentir la misma repulsión que Dios siente hacia el pecado. No importa lo agradable que sea una persona, si vive de acuerdo a sus deseos pecaminosos su vida lleva el hedor de la muerte. Es por esta razón que debemos sentirnos impulsados a señalarles a los demás que necesitan arrepentirse y buscar la justicia que tenemos en Jesucristo. 

Pero si usted ya ha sido salvo no se conforme con vivir como vive, busque el continuo perdón de sus pecados. Reflexione ante Dios sobre su situación espiritual y véase en el anterior espejo para ver si hay en usted alguna marca que distorsione o desfigure su vida cristiana, tomando muy en cuenta que él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9)