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ÁRBOL DE JUSTICIA: EL HOMBRE ARREPENTIDO (LECCIÓN 3)


EL HOMBRE ARREPENTIDO, LECCIÓN 3


Esta es la tercera lección de árbol de Justicia (El hombre arrepentido), estas lecciones son para realizar estudios bíblicos en los hogares como método de evangelización, por lo tanto, puede ser un material de apoyo en las enseñanzas.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10)

Repase la lección de la semana pasada (Lección 2, El hombre natural) con las siguientes preguntas:

1) Menciones tres características del hombre natural. (A) No percibe las cosas que son del Espíritu de Dios. B) Para el son locura. C) No las puede entender)

2) ¿Qué significa las obras de la carne? (El fruto o manera de vivir que el hombre sin Dios produce naturalmente)

3) ¿Es necesario que una persona sea un asesino, un adúltero o un borracho para que sea un pecador? (No, somos pecadores debido a nuestra naturaleza caída y no por lo que hacemos. No somos pecadores porque pecamos, pecamos porque somos pecadores).

4) Mencione por lo menos 5 manzanas podridas u obras de la carne (Vea la lección de la semana pasada, página 2-3 o Gálatas 5: 19-21)

5) ¿Cuál es la única esperanza del hombre natural? (El oír y creer la palabra de Dios, la cual empezará a cambiarlo de la vieja naturaleza)

El propósito de la lección: Traer al hombre, a través de la palabra de Dios, a una realización de condición ante Dios para que se arrepienta.

EL HOMBRE ARREPENTIDO


Mateo 9:13 “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”

Para estar mejor informado lea Mateo 9:9-13 antes del estudio. Esto relata el llamamiento de Jesús a Mateo y su diálogo con los fariseos.

(También te puede interesar: Arrepentimiento en la Biblia, estudio bíblico)

Diga: La semana pasada confesamos ser pecadores y no justos por naturaleza. Este estado nos califica para la misericordia de Dios, porque él no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. ¡Veamos cómo funciona esto!

CAMBIOS EN EL HOMBRE NATURAL


Según empiece a obrar la palabra de Dios en el corazón del hombre natural, cambios comenzarán a ocurrir.

1) Al oír la palabra concibe fe. Entre más oye, más fuerte es su fe. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)

2) Esa fe, le permite creer a Dios y a su palabra. Principiará a gobernar su vida por los principios de Dios en vez de hacerlo por sus pasiones humanas, intelecto o razonamiento. Esta fe agrada a Dios, el cual dará la gracia que hará que aumente en el hombre el apetito por la comunión con su creador. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

3) Suave, pero firmemente, la palabra empezará a cortar los deseos u obras de la carne. (Puede señalar hacia una ilustración del tronco y la espada en una cartulina). Cuando esto ocurre, el hombre natural se ha convertido en un hombre arrepentido. La actitud autosuficiente, egoísta y humanística, junto con todos sus deseos carnales ha sido cortada. Ahora él se haya humilde y abierto al plan de Dios para su vida.

EL ARREPENTIMIENTO DEFINIDO


El arrepentimiento equivale a la muerte. “Porque los que hemos muerto al pecado ¿Cómo viviremos aún en él? (Romanos 6:2)

1) El arrepentimiento es una completa transformación, significa que moriremos a nuestra vieja naturaleza (al hombre natural), morimos al mundo (Las cosas que el mundo ofrece que no agradan a Dios, y morimos al pecado).

2) El arrepentimiento es un punto de viraje (Cambio de dirección). Produce una diferencia marcada en nosotros. Es una experiencia genuina. Es un sentimiento de pesar y lamento que nos hace cambiar de rumbo.

3) El arrepentimiento es un cambio de mente y propósito. Cambia nuestra manera de pensar, nuestra forma de ver las cosas y nuestra percepción de la vida es diferente. 

EL ARREPENTIMIENTO NOS IDENTIFICA CON LA MUERTE DE CRISTO EN LA CRUZ


“Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte…sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él” (Romanos 6:5-8)

1) El arrepentimiento nos planta en la semejanza de su muerte. Así como Cristo murió en la cruz, nosotros también experimentamos el arrepentimiento (la muerte) al pecado. 

2) Somos crucificado juntamente con él. Jesús habló de: “…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24-25)

3) El que ha muerto (Recuerde, el arrepentimiento significa muerte) ha sido justificado del pecado. Cuando aceptamos la muerte de Jesucristo en la cruz y creemos que su sangre fue derramada por nuestros pecados, nuestra experiencia del arrepentimiento nos identifica con él.

EL ARREPENTIMIENTO: UN REGISTRO DIVINO 


En los siguientes versos vemos claramente que el Señor nos invita a un arrepentimiento genuino. Este fue el mensaje predicado por Juan el bautista, seguido por las palabras de Cristo: “En aquellos días vino Juan el bautista predicando en el desierto de Judea diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1-2)

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17)

“Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen” (Marcos 6:12) 

“Os digo: No, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:5)

“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:8)

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día, y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24: 45-47)

“…Que se arrepintiesen y convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hechos 26:20)

Conclusión

Enfatice la importancia de arrepentirse ante Dios. Explique que a causa de su gran amor tenemos la oportunidad de creer en él. Reconocemos a la luz de su palabra, que somos pecadores y ahora nos arrepentimos de nuestros pecados. Un genuino arrepentimiento abre la puerta para que Dios continúe obrando en nosotros. El hombre arrepentido está ahora listo para obedecer a Dios y convertirse en un hombre nacido de nuevo.

Invítelos a confesar sus pecados y a buscar su experiencia personal del arrepentimiento. Es posible que para este tiempo sus alumnos ya estén visitando la iglesia y familiarizando con las manifestaciones de la presencia de Dios.

Reparte la hoja de estudio. Dirija una oración y anímelos a invitar la presencia de Dios en sus corazones. Infórmele que la siguiente semana estaremos aprendiendo sobre el hombre nacido de nuevo.

Puedes ir a la siguiente lección: El hombre nacido de nuevo I)