Por: Rigoberto Gómez López

NO JUZGUÉIS PARA QUE NO SEAS JUZGADO

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La viga de tu ojo


¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Lucas 6:41) 

En este pasaje de la escritura se nos habla de dos aspectos importantes. El primero es quitar la paja de nuestro hermano y lo segundo quitar la viga de nuestro propio ojo. La pregunta es por dónde debemos empezar ya que nos sentimos atraídos por la idea de que al ver la paja en el ojo de nuestro hermano, debemos quitarla lo más pronto posible. 


Jesucristo abordó este tema. Dijo que había que quitar la paja del ojo de nuestro hermano; sin embargo, también mencionó que antes debía quitarse la viga de nuestro propio ojo. Es decir, no está mal quitar la paja, pero el requisito es primero quitar la viga. 

Si no quitamos la viga que estorba nuestra visión espiritual, entonces jamás podremos ver con la claridad necesaria para retirar como es debida la paja del ojo de nuestros hermanos. Nosotros mismos estaremos más cegados que ellos, pues la viga aún está obstaculizando nuestra visión. 

Recordemos que la única forma en la cual podemos ver nuestras faltas es a través de la palabra de Dios, pues al meditar en ella en medio del contexto que estemos viviendo nos daremos cuenta si estamos bien a mal delante de nuestros Dios, o si nuestras actitudes son de acuerdo a la palabra o voluntad de Dios. 

La escritura dice “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Más el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:23-25) 

Debemos ser hacedores de la palabra para contemplarnos en ella como en un espejo y no olvidarnos de ella para poder corregir nuestras faltas y ser bienaventurados. Esta palabra nos hará ver la viga que hay en nuestro ojo y nos empujará a buscar como quitarla lo más pronto posible. 

Paja viene del griego acuron y significa “paja”, tallo de la planta de cereal del que se ha quitado la espiga mediante trilla, y que ha quedado roto en el proceso. El griego karfos también significa paja pequeña y seca, trozo de palo seco (de karfo, secar).

Viga viene del grigo dokos=viga, está relacionado quizás etimológicamente con la raí dek-, vista en la palabra decomai, recibir, siendo que las vigas son recibidas por sus extremos en paredes o piezas de madera. 

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Este último término lo utilizó el Señor Jesucristo para hacer notar la diferencia o contraste entre la paja del hermano y la viga del propio ojo, es decir, la gran falta o vicio. 

RELACIONANDO LA PAJA Y LA VIGA CON “NO JUZGUÉIS PARA NO SER JUZGADOS” 


Muchas veces al usar el pasaje de la paja y la viga, también se utiliza este otro versículo para evitar el ser juzgado. Normalmente se usa cuando se está siendo cuestionado por algo malo. No nos gusta ser juzgados y hasta podemos apelar a que primero se quiten la viga los demás; sin embargo, es necesario comprender que Dios permite que las personas hagan juicio de nuestros actos a la luz de la palabra de Dios. 

La palabra juez viene del griego krino, el cual signigica distinguir, decidir, intentar, condenar, castigar, vengar, concluir, maldecir, decretar, determinar y estimar. Podemos entender que no debemos condenar, ni castigar injustamente pero sí podemos discernir entre lo justo y lo injusto y hacer juicio. 

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Mateo 7:2 dice: “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”, es decir, que el problema no es juzgar o hacer juicio, el problema es ser injusto en nuestros juicios y no observar nuestras propias faltas. 

ALGUNOS CONSEJOS SOBRE JUZGAR 


1) “…No juzguéis nada antes de tiempo…” (1 Corintios 4:5) 

2) Como iglesia del Señor no debemos ir a juicio delante de los injustos. Esto en relación a cosas que pueden establecerse dentro de la iglesia, en caso contrario, la situación puede ser llevadas a las autoridades superiores. (1 Corintios 6:1-8) 

3) “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24) 

4) “…Tenéis juicios sobre cosas de esta vida…” (1 Corintios 6:4) 

5) “…A los que están fuera, Dios juzgará…” (1 Corintios 5:13) 

6) “¿Y piensas esto, oh hombre tú que juzgas a los que tal hacen y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Romanos 2:3) 


7) ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros ¿Sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? (1 Corintios 6:2-3) 

DEBEMOS SACAR LA PAJA 


Podemos tener una viga o madera en el ojo, pero vemos la paja en el ojo de nuestro hermano y queremos sacarla. Estamos claro que la paja debe quitarse, pero también entendemos que la viga debe ser quitada primero porque “entonces él podrá ver claramente para sacar la paja del ojo de su hermano” (Lucas 6:42). 

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Así que no debemos de justificar las faltas aparentemente menores que las de los demás. Podríamos decir que nuestro hermano tiene una viga y que la paja no es nada para lo que significa la viga, sin embargo, tanto viga como paja debe ser quitada, no se debe minimizar los problemas o las faltas por muy pequeñas que puedan parecer ya que dañan nuestra vida espiritual y comunión dentro de la iglesia. 

Todos cometemos faltas, por lo tanto, no debemos ofender ni destruir en cosas que aparentemente son pequeñas ya que las zorras pequeñas son las que hacen perder las viñas (Cantares 2:15) y que un poco de levadura leuda toda la masa (1 Corintios 5:6) 

DEBEMOS QUITAR TAMBIÉN LA VIGA 


Recordemos que tanto la paja y la viga pueden estar en nuestros ojos, pero tampoco olvidemos que la viga debe ser sacada primero. Hay cosas que causan aún más estragos en nuestra vida espiritual y deben ser retiradas lo más pronto posible. 

A veces nos centramos en las cosas pequeñas pero descuidados cosas más importantes, es necesario meditar y quitar lo que nos estorba, empezando por esas cosas que más daño nos están causando y que nos impiden ver las bendiciones de Dios. 

Recordemos que los fariseos se comían los mosquitos y se tragaban los camellos (Mateo 23:24). Este es un buen ejemplo de no quitar la viga y querer quitar la paja. Queremos centrarnos en los pecados de los demás y dejar a un lado los nuestros. Podemos caer en el error de limpiar lo de afuera y dejar sucio lo de dentro de nosotros. 

DEBEMOS EVITAR QUE LA PAJA Y LA VIGA DAÑEN NUESTRA VISIÓN ESPIRITUAL 


Una ceguera espiritual puede venir a nuestra vida si no quitamos ambas, paja y viga, por lo tanto, debemos tratar de resolver este problema para que nuestra visión espiritual esté perfecta viendo al invisible. 

Así que quitemos la viga de nuestro propio ojo espiritual, pues son infracciones mayores que nos perjudican espiritualmente. De esta manera podremos estar capacitados para ayudar a otros a quitar la paja de su ojo y ser de bendición para los demás y nuestra propia alma.