Por: Cristóbal Andrade Durán
Texto: Lucas 5:1-11
"Cuando terminó de hablar dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestra red para pescar" (Lucas 5:4)


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En esta porción de la escritura se aborda como unos pescadores asumen el reto del llamado, y pasan de ser pescadores de peces, a ser pescadores de hombres.

EL LUGAR DEL LLAMADO A SER PESCADORES DE HOMBRES: LAGO DE GENESARET


En el mar de Galilea o lago de Genesaret fue el escenario en donde nuestro Señor Jesucristo llama a Simón y a sus compañeros. El lago era el potencial máximo de la economía de los habitantes que moraban a su alrededor, estaba rodeado de colinas, a pesar de ser de agua dulce, recibe el nombre de mar por su considerable extensión en comparación al país de Israel.


El mar de Galilea o lago de Genesaret mide de largo 20 km aproximadamente por unos 12 kilómetros de ancho, se encuentra unos 208 metros por debajo del mar mediterráneo, lo que lo hace tener un clima semitropical. En el tiempo de Jesús albergaba unas 22 especies de peces comestibles, y esta es la razón por la cual Simón (Pedro) y sus compañeros no podían vivir sin él (Mateo 19:27)


EL DÍA DEL LLAMADO A SER PESCADORES DE HOMBRES


DOS BARCAS A ORILLA DEL MAR (V1-2)


El día del llamado, el gran maestro se encuentra en la playa echando a andar su obra redentora, mientras unos pescadores desvelados, cansados y frustrados lavan sus redes para intentar pescar otro día. Parecía que esas veintidós especies de peces se habían escondido o agotado. 

El caso es que no habían pescado nada, Jesús, tiene su plan trazado, plan que Simón y sus compañeros ignoraban, plan perfecto, plan de pescadores de hombres. 

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El maestro da un vistazo a ellos, y observa el medio, dos barcas a orillas del mar, nada mejor para concretizar su obra, atender desde la barca a la multitud que se agolpa, y luego extender la invitación a pescar.

Barca, mar y tiempos malos de pesca, es parte del plan perfecto de pescadores de hombres, Jesucristo lo mismo ha hecho para con nosotros, él se ha valido de muchos medios para llamarnos, los malos momentos que pasamos es porque él solo quiere tratar con nosotros, él se ha tenido que subir a nuestra barca para luego invitarnos a que nos subamos a la de él.


BOGA MAR ADENTRO Y ECHAD LAS REDES (V4)


Después de atender la multitud, la hora había llegado, el gran maestro se dirige a Simón (Pedro) y le dice: ¡Bueno, a lo que vine!, boga mar adentro y echad las redes.

El momento cumbre ha llegado y la invitación a entrar al mar no se deja esperar, ese día él no trata de impresionar, solamente quiere asegurar el futuro de sus discípulos y nada mejor que hablar un poco el idioma de ellos para que unos días después ellos hablen el de él (Hechos 5:28)

La invitación de entrar al mar y tener una pesca cuantiosa significaba mucho para Simón y sus compañeros, pero para Jesús significaba mucho más ya que era un prototipo de lo que representaría en el futuro para Simón y sus compañeros, solo que Pedro y sus compañeros, ya no tendrían que subir más a la barca de ellos, sino que debían de pescar en la barca del maestro, esta es su santa iglesia (Mateo 16:18)


NO TEMAS, DESDE AHORA SERÁS PESCADOR DE HOMBRES


El medio que Jesús utilizó para llamar a Simón, Jacobo y Juan, fue algo que ellos nunca olvidarían después de seguirlo. 

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A continuación miremos una breve comparación entre lo que sucedió en el mar de Galilea en el día del llamado y lo que sucedió en la tarea de pescadores de hombres:

a) Echad vuestras redes para pescar (v4) con Marcos 16:15 "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"

b) En tu palabra echaré la red v(5) con Hechos 5:29 "Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres". Aunque la situación en el mar de almas perdidas no andaba bien, Simón Pedro ya tenía la experiencia que obedecer a Jesús, era lo mejor que podía pasar.

c) Recogieron tal cantidad de peces, que las redes se rompían (v6). En Hechos 11:1-2 discutían con él los de la circuncisión, ¿Por qué has entrado en casa de gentiles?

Después de tener una pesca cuantiosa de almas (Hechos 10), también las redes se rompían, pero esta vez no eran las redes de Simón, sino las del reino. El ego y la religiosidad estaba provocando esta catástrofe. 

¿Sucede esto también en nuestro tiempo? ¿Cree usted que hoy también actuemos poseídos por el celo y la religiosidad, y que esto sirve como barrera para que la palabra de Dios no se extienda?.

d) Y la llenaron ambas barcas (v7) con Mateo 14:20 "Y comieron todos y se saciaron". La hora de compartir había llegado (2 Corintios 9:6-11). Jesús menciona este principio fundamental en la mayordomía de sus seguidores.

Cayó de rodillas diciendo soy hombre pecador (v8), el pescador del mar de Galilea estaba siendo pescado por las redes el reino, este es uno de los acontecimientos por los cuales hay fiesta en los cielos (Lucas 15:17)

e) "El temor se apoderó de él por la pesca que habían hecho" (v9). Hechos 2:46 "Comían con alegría y sencillez de corazón". En esta segunda pesca ya no hay temor, solo alegría, porque el Espíritu de Dios moraba en Simón Pedro y los demás (1 Juan 4:8) El amor echa fuera al temor.


EL MOMENTO PARA PROBAR A LOS PESCADORES DE HOMBRES HABÍA LLEGADO


Cuando pasamos por momentos difíciles, y que no podemos con ellos, decimos: Estoy siendo probado, solo a estos momentos les llamamos prueba. El gran maestro después de haberles regalado a Simón y a sus compañeros, la pesca del año, les dijo: Síganme, ellos tenían la opción de haber pensado:

1) Con esta pesca, ampliaremos nuestra empresa. 

2) No arriesguemos más nuestras vidas en el mar, abramos una nueva empresa

Pedro, Jacobo y Juan pudieron haber pensado muchas cosas, a pesar de estar siendo probados, con una pesca cuantiosa, pero la experiencia en el mar con el Nazareno, le hizo cambiar de opinión. Ellos estaban convencidos de que Jesús era un hombre diferente a los demás. No la pensaron en seguirlo. 

La pregunta a esto es ¿Actuamos nosotros de la misma manera cuando estamos en prosperidad financiera?, ¿Nos empeñamos en apoyar los proyectos en nuestras congregaciones o luchamos por crecer en nuestros proyectos y negocios?

Estimados hermanos, debemos ser celosos con nosotros mismos; en luchar por lo que agrada a Dios, porque él es celoso con lo que es de su propiedad. Si Dios te está prosperando, recuerda que estás siendo probado; por lo tanto, esfuérzate en agradarle más todavía.

En conclusión, las redes del reino siguen siendo las mismas, Dios nos llamó con propósito, la misión ya está encomendada, ahora somos pescadores de hombres, por lo tanto, no la pensemos mucho, solo echemos las redes porque las almas se están perdiendo en este mar de tristeza y dolor, en un mundo agitado por olas contrarias, solo la barca del reino es la respuesta. "Crece, iglesia crece y multiplícate"

Somos llamados a ser pescadores de hombres