EL CIEGO BARTIMEO REFLEXIÓN, PRÉDICA CRISTIANA

Bartimeo, el ciego

LA SANIDAD DEL CIEGO BARTIMEO, PRÉDICA, REFLEXIÓN

"Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? y él dijo: Señor, que reciba la vista" (Lucas 18:41)

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Este es un caso de gran impacto en las sagradas escrituras, la sanidad de Bartimeo el ciego y mendigo sanado por Jesús. Que día más maravilloso para este que no había podido contemplar con sus ojos la belleza de la creación de Dios. 

Bartimeo nos enseñará que el empeño y el no desaprovechar una gran oportunidad traerá grandes recompensas a nuestras vidas. 

BARTIMERO EL MENDIGO


Bartimeo el Mendigo, ciego que fue sanado por Jesús (Marcos 10:46-52), su nombre, Bartimero, signigica "hijo de Timeo" "hijo de honorable". Si nosotros tratáramos de describir el nombre de Bartimeo desde las costumbres judíos, que ponían los nombres de conformidad a la situación o condición de vida, le llamaríamos "hijo de las tinieblas", por el hecho de ser un ciego.


BARTIMEO Y SU EMPEÑO IMPETUOSO (V35-39)


El incidente tuvo lugar durante el último viaje de Jesús a Jerusalén, cuando salía de Jericó. Este relato también lo podemos encontrar en los otros evangelios sinópticos, aunque con varias diferencias. 

En Mateo 20:29-34 hay dos ciegos, mientras que en Lucas 18:35-43, la curación se lleva a cabo cuando Jesús se va acercando a Jericó. 

"Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!" El clamor de Bartimeo era impetuoso porque tenía la esperanza de ser sanado por el santo Mesías, el no clamó del diente al labio, pues, lo hizo con el corazón y cuanto más lo reprendían más fuerte era su clamor. ¿Cuántas veces nosotros no nos queremos esforzar y nos rendimos con facilidad? 

Queridos hermanos las adversidades tienen solución en Cristo Jesús, pero debemos clamar y llorar como el niño llora por el pecho de la madre. Las comodidades nos hacen olvidarnos de Dios, cuando hemos alcanzado lo que deseábamos obtener, dejamos de orar, cuando hay abundancia de pan o sustento dejamos de ayunar, nuestro depósito se llena de orgullo y hasta terminamos ignorando a nuestros hermanos humildes. 

Ojo con la actitud de Bartimeo, como uno que busca con intensidad la presencia de Dios a su vida con el fin de ser recompensado al final ¡Que nuestros altares sean llenos de lágrimas y de ruegos como las lágrimas y ruegos de Bartimeo el Ciego!

BARTIMEO EL CIEGO TUVO UNA GRAN OPORTUNIDAD (V40-43)


Jesús le preguntó a Bartimeo el Ciego "¿Qué quieres que te haga?" Y Bartimero el ciego respondió: "Señor, que reciba la vista". ¿Qué quieres?... Para situarle en una prueba; ahondar su real juicio de su penuria; y para estimular su fe en él. La respuesta de Bartimeo el ciego es Señor, "Rabboni", una aclamación suficiente y llena de confianza. 

Nuestra oportunidad tiene que ver con nuestro presente y nuestro ahora, muchos hoy en día se arrepienten, de no haber tomado el reto cuando fueron llamados para desempeñar un cargo especial en la iglesia. 

La vida está llena de estas situaciones, es también un proceso de elección (Elecciones buenas o malas), aun para decidir por el cielo o el infierno, hay que sabe aprovechar las oportunidades que nos presenta el Señor para crecer espiritualmente y alcanzar el cielo. 

Empieza a orar por otra persona, predica el evangelio, tomando una actitud de vencedor en Cristo y no desaprovechemos la oportunidad que nos concede el Señor de servir en su obra. 

AL IGUAL QUE BARTIMEO, "RECIBE LA VISIÓN"


Aquella petición ahora es ratificada por Jesús y, como recompensa, Bartimeo el ciego recibe la visión. Que lindo es poder ver con los ojos espirituales llenos de fe. Nosotros no deberíamos hacer tanto alarde de la fe puesto que esta habita en los corazones sencillos, de aquellos que no miran con el razonamiento sino con los ojos de la fe. 

Cierto rey llamó a uno de sus plebeyos con el fin de mostrarle los tesoros del palacio, sin embargo, le puso una prueba que consistiría en portar una gota de aceite en una cuchara la cual no debería botar al suelo mientras contemplara los tesoros.

El plebeyo después de haber visto todos los tesoros, maravillado de tanto esplendor, se dio cuenta que había botado al suelo la gota de aceite. Queridos hermanos, la gota de aceite representa nuestra fe en Dios, los tesoros representarán los muchos razonamientos humanos que nos alejan de nuestra fe y los milagros. No permitamos que estos apaguen nuestra fe. 

Quizás pensaron de Bartimeo el ciego que era pobre, miserable, molestia del lugar, loco, desquiciado, oigan lo que ha pedido al Señor, entre otras cosas más. Que nos digan lo que quieran pero nosotros seguiremos confiando y creyendo que Dios es nuestro sanador y nuestro redentor eterno. 

En conclusión, Bartimeo el ciego nos ha enseñado que el empeño y el no desaprovechar una gran oportunidad traerá grandes recompensas a nuestras vidas. Como recompensa recibió la vista y ¡Sí! se convirtió en un ¡Hijo del honorable Dios

Desde la perspectiva Judía, Bartimeo el ciego, era ahora un ¡Hijo de la luz! por cuanto recibió la vista, ¡Oh, hermanos! Nuestro Dios es capaz de cambiar nuestro lamento en baile, él nos ciñe de gozo y alegría. Las prueba y situaciones difíciles, adversas que se presentan en nuestra vida son con el fin de estimularnos a elevar nuestra fe en él, tal como sucedió con Bartimeo el ciego.