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LA FE DE LA MUJER CANANEA


LA FE DE LA MUJER CANANEA EN LA REGIÓN DE TIRO Y DE SIDÓN 

La fe de la mujer cananea

La mujer cananea


"Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba diciéndole: "¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio" (Mateo 15:22)

A través de la fe se pueden abrir muchas puertas, no importa cuantos cerrojos hay que abrir, ya sean religiosos, políticos, culturales y sociales que existan como obstáculos, pero con Cristo como dijo Pablo, todo lo podemos. 

En este relato Jesús se retira a ciudades meramente gentiles para evitar más hostilidades y choques con los judíos ortodoxos y quizás con la finalidad de encontrar un lugar apartado para estar en privado con sus discípulos. 

Jesús se fue a la región de Tiro y Sidón, las cuales son ciudades importantes mencionadas en las escrituras, ambas son ciudades fenicias, Tiro está situada a 40 kilómetros al sur de Sidón y 56 km al norte del Monte Carmelo. Ambas gozaban de gran prestigio, ciudades marítimas que competían con la hegemonía comercial. 

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Isaías llama a Tiro como hija de Sidón (Isaías 23:12). En los gobiernos de David y Salomón gozaban ambas de gran amistad y cordialidad (2 Samuel 24: 2-6; 25: 5-11; 1 Crónicas 14:1; 1 Reyes 5: 5-11; 2 Crónicas 2)

Con Israel se abren al comercio, sin embargo esta cordialidad es la causa de la intromisión de la idolatría en Israel, ambas son sostenidas en el antiguo testamento por ciudades perversas que Dios ha de castigar; repetidamente los profetas claman contra ellas.

Jezabel, oriunda de Sidón llegó a ser símbolo de infidelidad e idolatría, todo esto se debe a que Sidón era un centro de adoración a Baal, y que precisamente las relaciones comerciales que sostuvo con los Hebreros, la relación de sus habitantes era una constante tentación para el pueblo del antiguo testamento.

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Además, a Sidón se le reprocha por haber profanado los vasos sagrados de Jerusalén, llevándolos a sus templos, y por haber vendidos a los hijos de Judá como esclavos (Joel 3: 4-6). Finalmente son incorporados al imperio romano mencionado también en el nuevo testamento. 

La mujer Sirofenicia, era griega (Marcos 7:26) y Sirofenicia de nación, pero Mateo 15:22 la menciona como una mujer cananea, es decir, como una descendiente de los cananeos.

A LA MUJER CANANEA SE LE DIJO: PRIMERO EL PAN PARA LOS HIJOS Y LUEGO LOS PERRILLOS


Esta palabra tiene su lógica en el buen padre de familia que vela primero por los suyos y luego por los extraños. El pueblo judío es el pueblo escogido por Dios, fueron separados de los demás pueblos a través de Abraham y sus descendientes.

Jesucristo como hijo de Abraham viene por lo propio, primero por ellos; sin embargo, a Jesús se le ve realizando un breve ministerio entre los gentiles, prefigurando la extensión universal del evangelio. 

A LA MUJER CANANEA SE LE DIJO: LOS PERRILLOS DEBEN COMER DESPUÉS


El perro se usa como un una figura casi siempre de connotación peyorativa. Representa la miseria y la ruina (1 Reyes 14:11; 16:14; 21:19), el hombre despreciable (1 Samuel 17:43). La humildad excesiva y la insignificancia (2 Reyes 8:13).

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La expresión perro muerto o cabeza de perro indicaba un objeto indigno (1 Samuel 24:14; 2 Samuel 3:8; ; 9:8; 16:9), para un judío los gentiles eran perros (Marcos 7:27)

Jesucristo disminuye el término perro por perrillo, no cierra totalmente la puerta por las palabras, deja que primero se sacien los hijos. Se imaginan hermanos la gran humildad de esta mujer al aceptar ese estatus. 

La mujer cananea no se ofende, sino que persevera para persuadir con fe 


La mujer cananea, no se ofende con lo que el Señor le dice, mas bien pelea la batalla en el mismo terreno de la argumentación de la parábola contestando: "Los perrillos tienen derecho de comer, aunque de las migajas de los hijos", unas palabras llenas de fe por parte de la mujer cananea

Jesús al oír la respuesta de la mujer cananea se maravillaba porque esta mujer tiene una firme convicción, no hay distracción, ella tiene un propósito, un objetivo y lo logra, el Señor le dice por esta palabra ve, el demonio ha salido. 

LA FE DE LA MUJER CANANEA SORPRENDIÓ A JESÚS


A pesar de que Jesús no le respondió palabra cuando ella suplicaba, y que los discípulos de Jesús le decían que la despidiera, la mujer cananea siguió clamando con fe. Ella sabía de lo que Jesús podía hacer , tenía fe, convicción que algo podía hacer por su súplica.

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Para la mujer cananea, el silencio de Dios (Jesús) provocó un clamar más profundo


El silencio de Jesús hizo que ella siguiera clamando, no se rindió. Esto provocó que Jesús dijera "...no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mateo 15:24); sin embargo, la mujer cananea siguió batallando con fe y se postró a sus pies. 

El silencio de Dios y las respuestas aparentemente negativas deben producir en nosotros un mayor clamor y no rendirnos, no debemos claudicar en nuestra fe, debemos clamar a nuestro Dios en medio del silencio y situaciones adversas.

Aún después de que Jesús le dijo a esta mujer cananea (Sirofenicia de nación) de que no está bien tomar el pan de los hijos y darlo a los perrillos, ella siguió pidiendo con fe al decir que aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amor.

Esto que hizo y dijo la mujer cananea es actuar con fe; por tal razón, Jesús le dijo "Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora"

Imitemos la fe y perseverancia de la mujer cananea


Esta es la fe que tenía esta mujer y es algo que debemos imitar, tener fe en medio de las respuestas negativas, en medio de la oposición, en medio del silencio de Dios; pues tarde o temprano recibiremos respuesta y Dios actuará en lo que hemos pedido.   

En conclusión, la fe debe liberarse en todos los frentes de batalla, no debemos de rendirnos. Esta mujer cananea demostró que aunque no era judía, aunque no fuera digna, no tuviera derecho, se arriesgó con ruego y humildad; y sobre todo con fe, para acercarse al que tiene todo el poder o posibilidad de hacer milagros, nuestro Señor Jesucristo.