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HERMENÉUTICA BÍBLICA


LA HERMENÉUTICA

Biblia abierta con una lupa

“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba (interpretaba) en todas las escrituras lo que de Él decían” Lc.24:27

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CONCEPTO DE HERMENÉUTICA: 


La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. El término etimológicamente se deriva del verbo griego hermēneuō, que significa explicar, traducir, interpretar. La hermenéutica aplicada al campo de la teología cristiana, tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros de la Biblia 

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CONCEPTO DE EXÉGESIS: 


La exégesis (del griego exegeomai = explicar, exponer, interpretar). La exégesis es una tarea hermenéutica. Este término se usa actualmente para expresar la práctica de la interpretación del texto. Puede también definirse como el proceso de reconstruir el acto comunicativo determinando, el significado o significados que para los participantes en la comunicación haya tenido dicho acto.

La Biblia es nuestra regla de fe, pero este concepto aparecería desvaído si el contenido bíblico llega a nosotros desfigurado por interpretaciones torcidas. De la fiel interpretación de la escritura la Iglesia ha derivado sus mayores beneficios. Por el contrario la exégesis torcida de determinados textos ha dado lugar a los más variados errores, algunos de ellos nefastos.

ILUSTRACIONES DEL CONCEPTO DE HERMENEUTICA


A continuación se enumeran ilustraciones del concepto de hermenéutica, así como también de su práctica en la Biblia.

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1. En los días del Antiguo Testamento, sobresale la labor de Esdras, el fiel sacerdote judío que públicamente leía al pueblo en el libro de la Ley de Dios, aclarando e interpretando el sentido para que comprendieran la lectura. (Nh.8.8)

2. En el Nuevo Testamento, es de notar el interés con que una y otra vez los escritores tratan de aclarar los términos o expresiones que pudieran resultar de difícil comprensión para sus lectores. El verbo hermēneuō aparece en el texto griego de cada uno de los ejercicios aclaratorios que se mencionan a continuación: 

Mt.1:23 (Al nombre Emanuel se añade su significado: “Dios con nosotros”), Mr.5:41 (a la frase aramea Talitha, Koumi sigue su traducción: “muchacha, levántate”), Mr.15:22 (Gólgota es equivalente a calavera), Jn.1:38 (rabí significa maestro). Aún podrían añadirse otros ejemplos (Mc.15:34, Hc.4:36, 13:8).

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3. Mucho más notable es la labor exegética de Jesús mismo, tanto en lo que concernía a la Ley mosaica a cuya interpretación aporta una dimensión mucho más profunda que la de los rabinos judíos, como en torno a los textos mesiánicos del Antiguo Testamento, que hallaban en Él su cabal cumplimiento. 

Lucas sintetiza admirablemente el magisterio exegético de Jesús cuando se refiere al diálogo con los discípulos de Emaús. “comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les iba interpretando” (diērmēneuen). Y Él, a su vez, fue el intérprete del Padre, el que lo explicó (Jn.1:18)

4. Felipe explicó acertadamente una parte del libro del profeta Isaías a un hombre etíope (Hc.8:26-40)

5. Hay porciones fundamentales del Nuevo testamento, que constituyen una interpretación del Antiguo, ejemplo de ello es La Carta a los Hebreos.

NECESIDAD DE LA HERMENEUTICA


A menudo lo que se expresa mediante el lenguaje es tan simple, frecuente o conocido que la interpretación se lleva a cabo sin dificultad y sin que apenas nos percatemos de la misma. Esto es así especialmente cuando la persona que habla y la que oye viven en situaciones análogas y cuando su mundo cultural, social y lingüístico es el mismo (Por ejemplo, una disertación sobre anatomía será bien seguida y comprendida por un médico).

Las dificultades empiezan a surgir cuando se lee un libro cuyo autor pertenece a un país, a una cultura, a un tipo de sociedad y a un momento histórico lejanos, o cuando las formas del lenguaje literario no coinciden con el lenguaje cotidiano.

En el caso de la Biblia, las dificultades se multiplican a causa de su complejidad. No es la obra de un hombre en un momento histórico determinado, sino un conjunto de libros escrito a lo largo de un periodo de más de un milenio, cuajado de grandes cambios culturales, políticos, sociales y religiosos. Si a esto se añade la diversidad de sus autores, estilos y géneros literarios, se comprenderá lo imperioso de un trabajo esmerado cuando se trata de interpretar las escrituras hebreo-cristianas.

COMENTARIOS EN CONTRA DE LA HERMENEUTICA:


Hay personas dentro de las congregaciones que aseguran que no hay necesidad de un estudio concienzudo acerca de las técnicas de interpretación bíblica, pues para ellos, el solo hecho de pertenecer al cuerpo de Cristo y poseer el Espíritu Santo, es el único requisito para ejercer tan importante tarea. 

Estas personas citarían textos como los de 1.Jn.2:20,27 (“Vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas... La unción que recibisteis de Él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe”) y 1.Cor,2:10,16 (“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”... y … “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”).

Estas personas solo evidencian su ignorancia u olvido de otros pasajes en los que se pone de manifiesto que la clara comprensión de una enseñanza bíblica no siempre se obtiene de manera directa o inmediata, sino que a menudo hace necesaria la mediación del intérprete. 

Recordemos el ejemplo de la Ley leída al pueblo y explicada por Esdras. Algunas de las parábolas referidas por Jesús mismo no fueron suficientemente claras para los discípulos y el Señor mismo tuvo que interpretárselas. El eunuco etíope leía una porción del profeta Isaías, pero solo comprendió su sentido después de la explicación de Felipe.

La obra del Espíritu Santo es indispensable para la comprensión de la palabra de Dios; pero no es, por lo general, una obra que nos ahorre la saludable tarea de la hermenéutica. Es guía, no atajo, para llevarnos al conocimiento de la verdad de Dios. 

Por tal razón contar con el Espíritu no excluye la necesidad del estudio encaminado a desentrañar lo mas exclusivo y fielmente posible el significado de los textos sagrados.

Los diversos ministerios cristianos son dones del Señor a su Iglesia para su edificación, y uno de los principales deberes de todo ministro es manejar rectamente (orthomeō) la palabra de verdad (2.Ti.2:15), así como uno de sus mayores pecados es adulterar (kapēleuō = desnaturalizar con fines indignos) esa palabra (2.Co.2:17). 

Por eso Pedro refiriéndose a algunos escritos de Pablo, afirma que son “difíciles de entender” y que los indoctos e inconstantes “los tuercen, al igual que las demás escrituras, para su propia perdición” (2.P.3:15-16)