JESUCRISTO ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES

JESÚS, SUPERIOR A LOS ÁNGELES (Hebreos 1:4-2:18)

A. PREPARACION DEL ESTUDIO:

Análisis:

La tesis del argumento en esta lección es, el Hijo es superior a los ángeles. Comenzando con el hecho de que el Hijo “heredó más excelente nombre que ellos,” el escritor procede a comparar a Jesús con los ángeles. 

Claramente, el Mesías es mostrado como el Dios encarnado, a quien los ángeles debían adorar, mientras que los ángeles son mencionados como espíritus ministradores enviados para servicio (Hebreos 1:4-14).

Luego, en base a estos hechos, somos exhortados a tener en cuenta la revelación dada en el Hijo. Dado que la transgresión de la Ley, la cual fue dada a través de los ángeles, encontró retribución tan severa, ¿Cuál será la consecuencia de rechazar esto, lo cual, “habiendo sido anunciada primeramente por el Señor”? (2:1-4).

El hombre fue hecho un poco menor que los ángeles. Pero, mientras que los ángeles no están destinados a gobernar “el mundo venidero” los hombres sí lo están. El hombre no regenerado, sin embargo, no puede cumplir el ideal de su destino. 

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Pero, Jesús, como el Hijo del Hombre, puede y lo hace. Además, por Su muerte, sepultura y resurrección, Él levanta al hombre de su condición caída. Él sufrió estas cosas “para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote. . .,” el Sumo Sacerdote compasivo de la humanidad (2:5-18).

Bosquejo: (1:4-2:18)

a. La Comparación Establecida (1:4-14)

(1) Más excelente nombre (1:4-5)

(2) Los ángeles fueron mandados a adorar a Jesús (1:6-7).

(3) Jesucristo, el Dios encarnado (1:8-13)

(4) El papel de los ángeles (1:14)

b. Una Exhortación Interpuesta (2:1-14)

c. Justificación de la Encarnación (2:5-18)

(1) El destino del hombre y su caída (2:5-8)

(2) La meta alcanzada por y a través de Jesucristo (2:9-13)

(3) La Encarnación, su propósito (2:14-18)

B. DESARROLLO DEL TEXTO:

1. La Comparación Establecida (1:4-14).

Los ángeles siempre han mantenido una posición alta y santa en el orden divino de Dios. Consecuentemente, Su pueblo también les tenían respeto. En efecto, es con esto en mente que el escritor establece una comparación entre Jesús y los ángeles.

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Al hacer esta comparación, él no está tratando en ninguna manera de rebajar a los ángeles. Al contrario, por medio de esta comparación, él da énfasis a la grandeza de Jesús sin disminuir el honor o respeto debido a la Hueste Angelical de Dios. La comparación toca los siguientes factores:

(a) Jesús es el Hijo Unigénito; ellos son sirvientes (15, 7,14).

(b) Jesús es adorado por los ángeles (1:6).

(c) Jesús es referido como “Dios.. Elohim” (1:8). No así con los ángeles.

(d) Jesús es referido como “Señor . Jehová” (1:10 y Salmos 102). No así con los ángeles.

(e) “El mundo venidero, acerca del cual estamos hablando” no fue puesto a la sujeción de los ángeles, sino de Jesús (25).

A. Más Excelente Nombre (1:4-5)

La frase comparativa un tanto superior lleva el significado de infinidad. La medida es inmensurable. Note este mismo término de comparación en Hebreos 7:22. Obviamente es difícil comparar algo con lo incomparable.

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La palabra traducida “mejor” o “superior” es usada 19 veces en el Nuevo Testamento, 13 de los cuales aparecen en Hebreos. Esta palabra comparativa crea una hilera de comparaciones a través de la Epístola. 

Empieza con “tanto superior a los ángeles” (1:4) y continúa “cosas mejores” (6:9); “el mayor (que Abraham)” (7:7); “mejor esperanza” (7:19); “mejor pacto” (7:22); “mejor pacto … mejores promesas” (8:6); “mejores sacrificios” (9:23); mejor. . . herencia” (10:34); “mejor ciudad” (11:16); “mejor resurrección” (11:35); “cosa mejor” (11:40 y 12:24). Es una palabra clave en Hebreos.

La declaración de que Jesús es “superior a los ángeles” es respaldada por la última porción del versículo 4, “cuanto heredó más excelente nombre.” ¿Cómo obtuvo el “más excelente nombre”? ¡Por herencia! Su nombre era el nombre del Padre.

Aunque los ángeles fueron en verdad, llamados “hijos de Dios” (Job 1:6; 2:1 y 38:7), como son los cristianos (1 Juan 31-2), Jesús es el “Hijo Unigénito” (Juan 1:14). Esta distinción es señalada en EI versículo 5: “Porque ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás; Mi Hijo eres tú?” Por tanto, Su nombre, el “más excelente nombre” fue obtenido por herencia.

Un ángel anunció aquel nombre: “y llamarás su nombre JESUS.

. .” (Mateo 1:21). Este nombre identificó al Hijo como el Señor encarnado de la gloria de Dios envuelto en carne. Este nombre es declarado ser “sobre todo nombre” y “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla” (Filipenses 2:9-11).

“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Luego, el nombre que El obtuvo por herencia, el nombre del Padre, el “más excelente nombre,” es Jesucristo!

B. Los Ángeles son Mandados a Adorar a Jesús (1:6-7)

Por inspiración, Jesús es referido como el “Primogénito.” Sabemos que la pre-existencia del Hijo estaba en la mente y el plan de Dios. No había realmente un Hijo de Dios hasta que la virgen María, concibió y dio a luz a su hijo, Jesús. Sin embargo, Jesús es “el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis 3:14), o sea, “el primogénito” (1:6).

Esto se entiende cuando nos damos cuenta que Dios llama las cosas que no son como si fuesen” (Romanos 4:17). En su presciencia infinita, El “vio” la sustancia de su cuerpo humano, cuando todavía no la había. 

En la mente divina, el Salvador fue el “principio de la creación.” (Lea Salmos 139:15-16). Vemos el mismo principio en la referencia al “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). Aunque no fue realmente inmolado en el principio, en la mente y el plan de Dios fue como si ya hubiera ocurrido.

El Hijo había de venir en una fecha predeterminada. “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer (Gálatas 4:4). Fue en ese momento que el “Primogénito” fue introducido “en el mundo” (1:6).

Sólo Dios es digno de adoración, y no hay otro Dios sino uno. Esto sabían los ángeles. Además, el hombre es hecho en el orden de Dios, “un poco menor que los ángeles” (2:7). Y, siendo que Jesús vino como hombre, Jesús “fue hecho un poco menor que los ángeles” (2:9). 

Por tanto la necesidad del mandamiento a los ángeles que adoraran al Hijo es obvio. Fue necesario decirles a los ángeles que fallar en adorar a Jesús sería una forma pasiva de rebelión.

La comparación en el texto señala el hecho que los ángeles son adoradores, mientras que Jesús es el que debe ser adorado. Los ángeles son siervos creados (1:7), mientras que Jesús es el Creador Soberano. Aunque exaltados y santos, se muestra que los ángeles son inferiores y sujetos a El.

C. Jesucristo, Dios encarnado (1:8-13)

Hay que notar que se alude a la duración y a la naturaleza del reino de Jesucristo en estos versículos: la duración es eterna, “por el siglo de los siglos.” La naturaleza de su reino se describe en la frase simbólica “cetro de equidad.”

Pero, note especialmente el título dado a Jesús aquí: “Tu trono, oh Dios. . .” Esto quiere decir que Jesús es Elohím. Según el escritor de Hebreos, el Salmista (45:6-7) se dirigió al Cristo venidero como si hablara a Dios. La evidencia es abrumadora. Claramente, Jesús es Elohím.

El Salmo 102 es una oración dirigida a Jehová (Señor). Este Salmo que habla tanto de Jehová es aplicado a Jesús por el Apóstol inspirado: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra…” El Creador, el Inmutable que existe por Sí mismo, JEHOVA, no es otro más que Jesús

Además, aunque la creación se envejecerá, El será el mismo (1:12). Un “eco” de esto se escucha más tarde en el libro (Hebreos 13:8): “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”

En comparación, ningún ángel jamás fue llamado Elohím o Jehová. Ahora en la forma de una pregunta, el escritor también señala que a ningún ángel jamás se le dijo:Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (1: 13). Sin embargo, esto fue dirigido directamente al Mesías (Salmos 110) y aquí es aplicado a Jesús.

(Es ridículo interpretar “diestra” como una posición física ¿Cómo, pues, podría una persona estar a la mano derecha de lo que está en todas partes (omnipresente)? La frase es un lenguaje simbólico denotando una posición de poder.)

De la gran cantidad de evidencia, es obvio que el escritor de Hebreos era un monoteísta estricto que estableció su epístola entera en el hecho de que Jesús era Jehová Dios, manifestado en carne.

D. El Papel de los Ángeles (1:14)

Como fue señalado antes, los ángeles son enviados para servir, es decir, que son siervos de Dios. Como servían a Jesús después de la tentación (Mateo 4:11), también nos sirven a nosotros los herederos de la salvación.”

Aun el pensar en un ángel es imponente. Así ha sido siempre. Pero, cuán grande impacto el conocimiento trae a nuestros corazones cuando nos damos cuenta realmente de que Jesús es “superior a los ángeles” (1:4). ¡Gloria a Dios!

2. Una Exhortación Interpuesta (2:11-4)

El punto principal de esta advertencia solemne es: Si la transgresión de la Ley que vino por medio de los ángeles, quienes eran criaturas, trajo “justa retribución,” cuanto más cierto es un castigo de retribución a los que rehúsan al Señor mismo, quien ha venido y hablado.

“Por tanto. . .” (Hebreos 2:1) conecta esta exhortación interpuesta a todo lo que fue dicho en el capítulo precedente. Hace hincapié a la exhortación con fuerza. “Las cosas que hemos oído” incluye el mensaje del Nuevo Testamento, la salvación que fue “anunciada primeramente por el Señor.” 

Y, siendo que reconocemos su posición exaltada e infinita sobre la creación, como señala el capítulo 1, “es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído.” Esto es, si se debe escuchar a los profetas del Antiguo Testamento, cuanto más al Señor mismo de la Gloria.

“. ..No sea que nos deslicemos” (21) es mejor traducido “no sea que vayamos arrastrados por la corriente.” La palabra griega denota flotar, alejándose de una cosa. El peligro era flotar arrastrado por la corriente (por descuido) de lo que habían oído

Aunque los hebreos no fueron ignorantes de lo que Jesús había dicho, estaban en peligro de descuidar Su palabra y por tanto ser arrastrados por la corriente del mundo.

“Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme. . .” nos recuerda que aunque los ángeles fueron solo criaturas, sirvientes, Dios respaldó la palabra dicha por medio de ellos. Ninguna transgresión o desobediencia escapó del castigo. 

En vista de todo esto, ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor…” Esta pregunta tiene en su expresión directa una respuesta implicada. Descuide esto y caerá “en manos del Dios vivo” (10:31) quien ha declarado, “Yo pagaré.” El “descuido” incluiría, entre otras cosas:

(a) Fallar en dar atención a las cosas de Dios; oración, estudio Bíblico, asistir a los cultos (Hebreos 10:25), etc.

(b) Preocupación por ganancia mundana, sean placeres, riquezas o prestigio en este mundo actual.

(c) Olvidar el “Juicio venidero” y vivir como “bestias que perecen” en la inmoralidad.

(d) Conformar al mundo actual y perder el “amor de Dios.”

Esto no sólo fue “anunciado por el Señor,” sino que “nos fue confirmado por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos.

. .” (2:3-4). Hay personas que piensan que no había más confirmación del evangelio después que murieron los Apóstoles. Pero Pablo refutó esto en 1 Corintios 1:7-8: 

“De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.” Como Dios “testificó juntamente con ellos,” así El hace hoy en día, “según su voluntad” (2:4).

3. Justificación de la Encarnación (2:5-18)

a. El Destino del Hombre y Su Caída (25-8)

Declarando, como una premisa, que “el mundo venidero” (2:5) no fue sujetado o “en sujeción” a los ángeles, el escritor cita el Salmo ocho para probar que la supremacía sobre todas las cosas creadas fue asignada al “hombre” (2:6-8). 

Aunque, reconocidamente, el hombre fue hecho “un poco menor que los ángeles,” el Salmo declara con denuedo y claramente, el hecho de que Dios le puso sobre las obras de sus manos (manos de Dios)” y todo lo sujetó bajo sus pies.” Tal fue el papel del hombre en la creación.

Pero, por la desobediencia, el hombre cayó y falló en cumplir su papel. Como el Apóstol anota: “ … Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas” (2:8). El hombre, tal como es, no cumple el ideal de su destino. 

Por un hombre, el pecado entró en el mundo y el hombre erró la meta de su gloria y honor destinados. Incapaz de redimirse a sí mismo, el hombre cayó más y más lejos de su dignidad destinada.

b. La Meta Alcanzada por y a través de Jesucristo (2:9-13)

Si el hombre iba a alcanzar la meta de su destino, entonces, por necesidad, ¡Tenía que ser cumplido por un hombre! Pero, ¿Quién? Todos habían pecado; todos eran culpables. La justicia divina demandó la ejecución de la pena del pecado, la muerte (Romanos 6:23). 

Ningún hombre podía pagar la deuda del pecado de otro, cada uno fue obligado más allá de su propia habilidad de pagar y, aún si el hombre iba a alcanzar su elevada meta destinada en el plan de Dios, tenía que ser cumplido por un hombre.

Por tanto, “vemos a Jesús,” el Santo mismo, quien “fue hecho un poco menor que los ángeles (hombre) … a causa del padecimiento de la muerte (pagando la pena de los pecados del hombre). . .” 12:9). ¡Alabanzas a Su Santo Nombre! El hizo esto “para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.” Jesús, el que no tenía pecado, pagó nuestra deuda. El alcanzó el ideal del destino del hombre.

Sólo Dios podía ser nuestro Salvador, porque El solo era sin pecado. Pero, El era Eterno Espíritu y no podía morir Por lo tanto El fue hecho hombre para el “padecimiento de la muerte,” redimiendo así nuestras almas perdidas. 

Como hombre, Jesús murió por el hombre. La encarnación fue el medio de Dios de rescatar al hombre de su estado caído. Porque así, Dios, como hombre, vivió, murió y resucitó, proveyendo el medio de la salvación.

“Pero vemos a Jesús, coronado de gloria y de honra” (Hebreos 2:9). Como un hombre, El alcanzó el destino del hombre para el hombre. Esto fue hecho por “padecimiento” y con el propósito de llevar muchos hijos a la gloria” (2:10). Y, estamos siendo traídos a aquel elevado y santo estado por nuestro andar diario con El. “Si sufrimos (con El), también reinaremos con él” (2 Timoteo 2:12).

Según Hebreos 2:11, el santificador y los santificados son “de uno,” “por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.” ¡Que obra tan perfecta ha sido cumplida! ¡Ser exaltado de tal manera por Dios mismo! Sobrepasa el entendimiento de la mente mortal.

¡Llegar a ser “uno” con Dios! Y, “cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 32-3). Andaremos con El en ropa blanca.

Haciendo referencia a los Salmos otra vez, el escritor sostiene el punto en que los hombres son elevados al estado de “hermanos” “en la iglesia” (2:12). ¡Qué honor!

c. La Encarnación, su Propósito (2:14-18)

Como fue dicho antes, el Eterno Espíritu, para conquistar la muerte y así destruir al que tenía el imperio de la muerte” (2:14), tuvo que ser “uno” con el hombre. Esto fue hecho por participar de la carne y sangre. Haciendo esto, Él podía morir y romper el “imperio” de la muerte que guardaba a los hombres cautivos (Romanos 5). Así, un propósito de la encarnación es “destruir … al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (2:14).

Otro propósito es expresado en Hebreos 2:15. La liberación del “temor de la muerte,” que había guardado al hombre en esclavitud, fue cumplida por la victoria sobre la muerte en el Calvario.

Jesús escogió deliberadamente el papel menor del hombre, en preferencia sobre aquel de los ángeles (2:16), para “ser en todo semejante a sus hermanos” (2:17). Haciendo esto, Él podía realmente sufrir “tentación,” habilitándose para “socorrer a los que son tentados” (2:18), y “a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote” (2:17) para toda la humanidad.

Nuestro Dios participó de nuestra naturaleza y anduvo donde nosotros andamos para poder levantarnos a andar con El. Por llegar a ser “semejante a Sus hermanos” nosotros podemos ser “como Él.” Él participó de nuestra naturaleza para poder impartir a nosotros la Suya. Es Su voluntad que nosotros seamos “participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4).

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