Por: Thomas W. Drost

NUESTRO CULTO PENTECOSTAL

Manos levantadas en señal de adoración durante el culto

El culto Pentecostal es ese momento cuando se reúne la Iglesia para rendirle homenaje a Dios, glorificándole, y para recibir enseñanzas. En el Antiguo Testamento Dios había dado instrucciones para todo un sistema religioso de cómo debían acercarse a Dios en adoración y culto. Sin embargo en el Nuevo Testamento casi no hay indicaciones en este sentido.

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Dios más bien quiere que:

1. Notemos la tipología de esto en el Antiguo Testamento,
2. Seamos guiados por Su Espíritu
3. Que sea una expresión genuina de nuestro corazón.

Algunos pasajes nos dan ciertos indicios de lo que debemos hacer cuando nos reunimos como Iglesia (Nuestro culto pentecostal): 1 Corintios 14:26; Colosenses 3:16; Hebreos 10:25; Efesios 5:19; Colosenses 2:9: Mateo 19:20.

Los cultos Pentecostales son diferentes de los demás porque no son formales, no tienen una forma u orden prescrito. O sea que son semiformales. No hay dos cultos exactamente iguales cuando son dirigidos por, o llenos de la presencia de Dios. 


Todos deben poder sentir la presencia de Dios en el culto. Cada ministro debe hacer lo posible para ese fin. Para esto, debe ser sensible al Espíritu Santo. No debe caer en una rutina o un rito.

No hay un orden bíblico de cómo tener el culto, pero si hay ciertas cosas que debemos mantener en mente.

ORDEN DEL CULTO PENTECOSTAL:


1. Lo más importante de todo culto debe ser la predicación de la Palabra de Dios. Todo lo que antecede debe preparar los corazones para el mensaje y todo lo que sigue debe ser para segar o cosechar los resultados del mensaje.

2. Todo culto debe tener un objetivo y se debe intentar lograrlo.

3. En cada culto debe haber "fluidez". No es un "tiempo" para cada cosa, sino que haya continuidad. Que las diferentes partes deben ir intercalando armoniosamente.

4. Todos los cultos de la semana deben ser planeados para proveer por las necesidades de la Iglesia: Enseñanza, evangelismo, oración, orar por los enfermos, y para recibir el Espíritu Santo, testimonios, himnos especiales, jóvenes, señores, señoras, Escuela Dominical, etc.

5. Conviene que un culto a la semana sea el "grande" (sábado o domingo) donde se hace un esfuerzo especial, y se procura que estén todos los miembros de la Iglesia.

6. Si hay poca gente en el culto no sea demasiado formal, se ve ridículo. Actúe con naturalidad, ni demasiados, ni pocos gestos.

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7. Mire a la gente y no al techo o al piso.

8. Durante el culto hable claro. Pronunciando bien cada palabra. "La educación se conoce al hablar".

9. Evite usar demasiado ciertas palabras repetitivas como "yo", aleluya, gloria a Dios.

10. Empiece el culto con puntualidad, y despida mientras hay bendición.

11. Debe tomar cuidado a quiénes escoge para dirigir o presidir en el culto. Es bueno una variedad. Deben ser hermanos positivos y entusiastas. Además, hermanos que tienen un buen testimonio.

PARTES EN LAS CUALES SE DIVIDE EL CULTO PENTECOSTAL


El culto Pentecostal básicamente se puede dividir en tres partes: (1) la apertura, (2) la predicación, y (3) la terminación.

1. LA APERTURA DEL CULTO PENTECOSTAL 


La apertura del culto es el tiempo que es dedicado a la adoración. Las alabanzas atraen la presencia de Dios -Salmos 22:3. No debemos equivocarnos pensando que haciendo que la gente grite mecánicamente que eso es adorar. 

La adoración es muy esencial durante el culto. Debe procurar que participen todos, que no sean meros espectadores. Ahora, esto se logra más por el ejemplo que ven en el púlpito que por estar exigiéndoles o diciéndoles. Cuando los creyentes realmente adoran hay bendición.

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Tal vez podríamos decir que en cuanto al tiempo, lo ideal es que el culto sea más o menos mitad apertura y mitad predicación. Es bueno que la apertura sea corta y viva, preparando el terreno para el mensaje. Es importantísimo que el que preside tenga la mente del Señor y obedezca lo que el Espíritu quiere hacer y no trate de forzar el culto según sus ideas o sentimientos puramente humanos.

Hay veces que, durante el culto, la congregación no entra en un espíritu de adoración. En situaciones como esas, de nada sirve querer despertar la congregación con exhortaciones o aún regaños. Eso desanima más. El ejemplo que se ve en la plataforma vale más que muchas palabras de exhortación. Por lo tanto, el que preside debe empezar a alabar hasta sentir bendición.

Es bueno que el que dirige o preside sepa cuándo es tiempo oportuno para entregar el culto al predicador. No se debe entregar el culto demasiado pronto, antes que haya un espíritu de verdadera adoración no habrá libertad para la predicación.

Si alarga demasiado la apertura del culto le roba tiempo al predicador y la gente se cansa

Algunos consejos prácticos acerca de la apertura del culto pentecostal:


a) La apertura puede abarcar las siguientes cosas: Himnos congregacionales, coritos, testimonios, himnos especiales, anuncios, lo ofrenda, etc.

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b) Evite que esta parte del culto llegue a ritualizarse, o entrar en una rutina. Cánticos, oraciones, testimonios, coritos, etc., no deben ser hechos mecánicamente.

c) Hay que saber la diferencia entre himnos y coritos. Himnos son los cánticos con estrofas, mientras que coros o coritos no tienen estrofas.

d) Los Himnos son buenos, aunque los coritos son más versátiles. Siendo más cortos y habiendo tanta variedad, se pueden adaptar más fácilmente al espíritu del culto.

e) Los anuncios que hayan deben ser dados antes de la predicación para que no sirva de distracción después de la predicación. Es mejor que el culto termine con la predicación en las mentes de los asistentes.

f) La ofrenda también se debe recoger antes de la predicación. Conviene organizar la recogida de la ofrenda, especialmente en congregaciones grandes. La ofrenda tiene su lugar en el culto y en nuestro servicio a Dios, pero no se debe sobre enfatizar.

g) El que dirige la apertura del culto no debe estar predicando entre himno e himno, o coro y coro.

h) Debe anunciar repetidamente y con voz clara el número del himno que se va a cantar o la cita bíblica que se va a leer, etc.

i) En cuanto a himnos o alabanzas especiales durante el culto, debe evitar tener demasiados. Que no se convierta en un espectáculo, entreteniendo. Uno o dos cánticos especiales. Deben estar listos y no estar afinando instrumentos o buscando el himno delante de la congregación.

j) Los testimonios deben ser cortos - no son predicaciones. Muchas palabras y relatos largos matan el espíritu del culto. Se trata más bien de contar cosas que Dios ha hecho en el día o en la semana.

k) Hay que exigir respeto, silencio y orden en los cultos. A veces una pausa de 5 segundos apagará el murmullo o hablar en la congregación.

l) Es mejor en la apertura, intercalar coritos, testimonios, especiales, etc. para así mantener la atención de la congregación y no entrar en una rutina.

Busquemos ante todo que Dios sea glorificado en el culto y que las almas salgan siempre con la impresión que tuvieron un gran encuentro con Dios.

2. LA PREDICACION EN EL CULTO PENTECOSTAL 


Aunque el tema de la predicación o el sermón es bastante amplio, vamos a señalar unas pocas cosas aquí.

a) El sermón debe ser presentado en una manera sencilla. No debe tratar de ser elocuente, teológico, ni literario. No habrá oportunidad para el Espíritu Santo si todas las jotas y tildes están previstas de antemano - dependa del Señor. Lo que es crecido en el cerebro no puede consolar al corazón.

b) El objeto de la predicación no es predicar un buen sermón, sino alcanzar las almas.

c) Para que un sermón sea inmortal no hay que hacerlo eterno.

d) Al predicar mantenga lo siguiente en mente: 1) sea ilustrativo, 2) sea breve, 3) sea personal, y 4) sea sencillo.

e) Hay que saber cuándo tirar la red, hacer la redada.

f) Debemos incluir en nuestro ministerio: Doctrina, precepto, historia, tipo, salmo, proverbio, experiencia, amonestación, promesa, invitación, reprensión, evangelismo, advertencia, etc.

g) Al preparar un mensaje, piense primero en un buen comienzo. Luego en un buen final, y por último manténgalos lo más cerca el uno del otro.

3. LA TERMINACIÓN DEL CULTO PENTECOSTAL 


Esto es la invitación. Es aquí donde se notará el éxito o el fracaso del mensaje y del culto. Es en la terminación donde se ven o se recogen los resultados del culto.

a) El que termina el culto debe sentir la carga del mensaje y terminar en una manera apropiado. Es mejor que lo termine el mismo que predicó.

b) No debemos tener muchas palabras después del sermón, sino hacer la invitación y dejar que la gente ore.

c) Hay que guardar la mayor reverencia y tener un ambiente de ternura y amor durante la invitación. Notará que el enemigo intentará estorbar en la invitación más que en cualquier otra parte del culto.

d) No deben haber anuncios, recogida de ofrenda, testimonios, etc. después de la predicación e invitación. Se deben regresar a sus hogares con la predicación como último en sus corazones, con el mensaje dando vuelta en sus mentes.