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EXHORTACIÓN PARA MANTENERSE FIRME


EXHORTACIÓN DEL APÓSTOL PABLO A MANTENERNOS FIRMES (Hebreros 10:19-39)

Hombre encima de una roca, exhortación a mantenerse firmes

a. Una Admonición (Hebreos 10:19-25)


Un “camino nuevo y vivo,” no pisado por hombre hasta que nuestro gran sumo sacerdote lo abrió y dedicó por nosotros, ahora esta disponible. Ahora, tenemos 1ibertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.” 

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Acceso directo a Dios, ¡Qué gran privilegio! Un privilegio comprado por sangre. Nunca hubo un tiempo en la historia de Israel cuando todos con denuedo podían acercarse al Santo. En verdad, habían sido refrenados de aproximarse demasiado cerca. (Vea Exodo 19:12-13.)

Pero, debemos recordar que los privilegios tienen deberes y responsabilidades que van acompañadas. Pablo ahora nos exhorta a reconocer y cumplir las obligaciones del deber. Se señalan los siguientes:

(1) Nuestro deber hacia Dios. 


Debemos acercarnos “con corazón sincero en plena certidumbre de fe...” (10:22). Después que Jesús abrió y proveyó el camino, sería plena negligencia fallar en acercarnos. Mientras nos acercamos, debe ser “en plena certidumbre de fe” siendo que tenemos “un gran sumo sacerdote sobre la casa de Dios” (10:21). Él se compadece de nuestras debilidades y Él es poderoso para socorrer a los que son tentados. Errar en este deber es perder el privilegio.

(2) Nuestro deber hacia el mundo. 


Mantengamos firme sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza. . .” (10:23). Ante los hombres debería ser un testimonio continuo. Algunos habían, sin duda, empezado a “fluctuar” y la tendencia peligrosa tenía que ser impedida. “Así alumbre vuestra luz. . .” y eso, entre los hombres de este mundo.

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(3) Nuestro deber hacia la Iglesia. 


Debemos considerarnos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (10:24). Una actitud de interés y de consideración hacia su hermano “estimulará,” provocará o incitará amor y buenas obras por su parte. Una actitud autoritaria, “más santo que tú,” hará lo contrario.

No dejando de reunirnos. (Hebreos 10:25) no es sólo una obligación o deber hacia Dios, sino a nuestros hermanos y a nosotros también. Reunidos “en Su nombre,” somos honrados por su presencia en nuestro medio. 

Tenemos que tener esta comunión con Dios y nuestros hermanos. ¡Lo “debemos” uno al otro! Ningún cristiano debe ser dejado a solas en el mundo. Si no hay una asamblea cristiana a su alcance, debe trasladarse o empezar a “hacer discípulos.” Usted necesita a su hermano, y él le necesita a Ud.

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La admonición aquí es en contra al hecho de abandonar, el cual empieza con fallar descuidadamente en asistir a las reuniones de la Iglesia. Y, como veremos, puede llegar a ser apostasía completa, “dejando de reunirnos.”

b. Fallar en Mantenernos Firmes Traerá Juicio (Hebreos 10:26-31)


“Porque. . .” (Hebreos 10:26) une la advertencia siguiente a los deberes y responsabilidades mencionados antes. La inferencia de la porción bíblica es bien clara; negligencia del deber cristiano es un camino seguro a la apostasía. Cuando sabemos hacer el bien, y no lo hacemos, llega a ser pecado a nosotros (Santiago 4:17).

Porque si pecáremos voluntariamente (Hebreos 10:26) 


Es vinculado a los versículos anteriores. Abandonar o dejar “de reunirnos” es abandonar la fe que el cuerpo propaga. Esto constituye una forma de apostasía. No hay independientes o solitarios en la Iglesia de Dios. Pero, el versículo, en su propio derecho, destaca claramente las posibilidades trágicas de pecar “voluntariamente.”

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad. . .” se refiere a un pleno conocimiento de Jesucristo (verdad). Esto es nada menos que una experiencia de nacer de nuevo según Hechos 2:38 y Juan 3:5, y un entendimiento abierto (Lucas 24:45; 11 Timoteo 2:7).

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Porque si pecáremos voluntariamente. . .” “ya no queda más sacrificio por los pecados.” Ya no es disponible el “sacrificio de expiación” del sistema Levítico. No hay medios por los cuales el creyente puede acercarse a Dios justificado. Ningún sacrificio que pueda ser ofreci do será eficaz; “ya no queda más sacrificio por los pecados.”

¿Quiere decir que si una persona peca después de nacer de nuevo, no hay esperanza para él? ¡Ciertamente NO! Quiere decir, empero, que no tiene nada para ofrecer para aplacar a un Dios ofendido por su pecado. Sin embargo, tenemos un sumo sacerdote,” un “abogado” (1 Juan 21), y tenemos que echarnos” sobre Su misericordia en pleno arrepentimiento y fe.

Pero, si rehusamos hacer esto, estamos pecando voluntariamente y tal camino lleva a la desesperanza completa, abandono total de la fe, apostasía. Esto trae juicio, lo cual es esperado con temor (Hebreos 10:27).

Pablo señala que bajo la Ley de Moisés cualquier judío que violaba la Ley “por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.” Además, esto fue reconocido como justo, tan duro como fue (Deuteronomio 17:2-7). Pero, ¿No son los que abandonan la cristiandad culpables de un pecado mayor? (Hebreos 10:28-29). ¿No deben ellos recibir aun mayor castigo? El punto es presentado, y el escritor deja la conclusión al lector

“Pues conocemos al que dijo. . .” (Hebreos 10:30). Conocer a Dios es reconocer que Él es justo; es entender que la justicia retributiva pertenece a Su naturaleza moral. Hay que dar cuenta por cada pecado. ¡La justicia lo demanda! Y, nuestro Dios es justo.

Este Dios, con quien tratamos, dijo “mía es la venganza, yo daré el pago” (10:30). ¡El juicio es seguro! Un juez justo dará juicio final.

¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” Hebreos (10:31).


En este versículo se nos dice ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Así, el Apóstol concluye la gran advertencia central con palabras pesadas y penetrantes. “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?”

c. El Galardón Futuro para Aquellos que se han Mantenido Firmes (10:32-39)


Después de las palabras penetrantes y severas de advertencia, el escritor otra vez cambia su voz y recuerda a los lectores de los días pasados.” Su experiencia pasada había incluido “padecimiento,” “vituperios,” “tribulaciones” y “el despojo de vuestros bienes.” Todas estas cosas ellos habían soportado porque sabían que tenían “una mejor y perdurable herencia en los cielos” (10:32-34). Habían sufrido con Cristo, fueron destinados a reinar con El.

Pero, su pasado glorioso estaba en peligro. Como Jesús había dicho, “con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” (Lucas 21:19). Por eso, el Apóstol les exhortó “No perdáis, pues, vuestra confianza (fe). . .” (10:35). Por la falta de paciencia, estaban en peligro de no recibir la promesa, aun después de haber hecho la voluntad de Dios en el pasado (10:36). La salvación es un asunto del presente tanto como del pasado.

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Después de referirse al pasado y al presente, Pablo presenta el galardón futuro para la consideración de aquellos que “viven por fe” y rehúsan “retroceder” con un fuerte tono tranquilizador, el termina el pensamiento por abrir otro: 

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma” (10:39). Aquí, el enfáticamente importuna una confianza de corazón, a una fe que guía adelante y arriba. En verdad, está presentando el tema que la fe es el principio de la vida espiritual.