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LOS DONES DE SERVICIO EN ROMANOS 12


LOS DONES DE SERVICIO SEGÚN LA BIBLIA

Hombre con una mano en la biblia abierta estudiando

Los Dones de servicio, Romanos 12


Los dones de servicio son mencionados en Romanos 12:3-8 donde dice lo siguiente:

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Romanos 12:3-8).

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En este pasaje, Pablo habló por la gracia dada a él, a saber, en virtud de su llamamiento divino como un apóstol. Al hacerlo, llegó a ser un ejemplo de su propio mensaje. Su mensaje inspirado a cada creyente individual es: Debemos ser humildes, reconociendo que Dios es el autor de todo lo que logramos espiritualmente. No debemos pensar de nosotros mismos muy altamente, pero debemos pensar con el juicio sobrio.

Debemos hacer esta seria estimación de acuerdo con la fe que Dios nos ha dado. No tenemos ninguna razón para estimarnos más altamente que otros, cuando nos damos cuenta de que Dios es la fuente de nuestra fe y que Dios ha dado fe a todos en la iglesia.

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Como una analogía, el cuerpo humano tiene muchas partes, pero no todos estos miembros tienen la misma función. Hay un cuerpo pero muchos miembros, un cuerpo pero diferentes funciones. Similarmente, la iglesia es el cuerpo de Cristo, y los cristianos son todos miembros de ese cuerpo. (Véase también I Corintios 12:12- 27.) Así cada uno es parte de los demás; cada uno es dependiente, el uno del otro.

Los diferentes miembros de la iglesia tienen diferentes oficios y dones


Los diferentes miembros de la iglesia tienen diferentes oficios y dones, tal como las partes del cuerpo tienen diferentes funciones. Por esta razón no nos atrevemos a compararnos con nosotros mismos (II Corintios 10:12), pero debemos reconocer una diversidad de funciones y reconocer el valor de los diferentes miembros del cuerpo. 

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Debemos tratar de identificar nuestros dones particulares y ejercerlos en lo mejor posible para el beneficio de todo el cuerpo. En vez de tratar de cumplir cada tarea en el cuerpo, debemos concentrar en las funciones particulares que Dios nos ha dado y debemos hacerlas bien.

La palabra griega para “dones” aquí es charismata, el plural de charisma. También se usa en referencia a los nueve dones espirituales de I Corintios 12. Esta palabra esta relacionada a charis, o “gracia,” que se refiere a la libre y no merecida bendición y obra de Dios. La connotación es que estos dones son dotaciones de Dios, gratuitas, no merecidas, y milagrosas.

En el contexto, Pablo citó siete ejemplos de su tesis. Su manera de presentación revela que la lista de dones aquí no es exhaustiva sino representativa o ilustrativa de las maneras en que Dios usa a los individuos en Su iglesia. Hay muchos otros aspectos de servicio cristiano que este pasaje no identifica específicamente.

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También podemos describir los dones de servicio, como funciones espirituales o ministerios (avenidas de servicio) en la iglesia. Una persona puede ejercer varios de los dones de servicio, y pueden ser dones que traslapan un poco.

Estos verdaderamente son dones de Dios y no simplemente logros humanos. Aunque hay algunas habilidades humanas naturales que corresponden a esta lista, por lo menos en parte, aún los talentos que recibimos por naturaleza o crianza tienen su última fuente en el diseño, propósito, y gracia de Dios. 

Además, la obra de Dios de la gracia en el Cristiano lo capacita para ejercer sus capacidades en el reino espiritual y para el beneficio de la iglesia, transcendiendo su capacidad carnal humana. En la vida del cristiano, Dios puede santificar, edificar, y añadir a los talentos que tenía antes que él se convirtiera a Dios, o Dios puede darle unos talentos completamente nuevos. En cualquier sentido, estos dones vienen por la gracia de Dios.

LOS DONES DE SERVICIO


Dones de servicio en la Biblia: El primer don en la lista, profecía


Significa un mensaje divinamente inspirado, o hablar bajo unción divina para edificar a otros. No necesariamente involucra una predicción del futuro. Puede referirse específicamente a un mensaje público sobrenatural en el idioma de la concurrencia (I Corintios14:29-31), pero aquí parece tener el significando más general de testimonio, proclamación, o predicación ungidos. (Véase Hechos 2:17; I Corintios 14:3; Apocalipsis 19:10.) Los predicadores laicos, incluyendo a aquéllos que hablan en cultos o en varias instituciones, como en las cárceles y asilos, son un buen ejemplo de este don en operación.

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Si alguien tiene este don, debe ejercerlo en proporción a su fe, tanto como la medida de su fe lo capacite. Quizás esta declaración significa que él deba testificar o predicar conforme con la fe (la doctrina o el cuerpo de creencia).

Ministerio significa servicio a otros, particularmente servicio en la iglesia. 


Algunas personas son dotadas especialmente con una actitud y habilidad de servicio en ciertas capacidades. La palabra griega es diakonia, que es una palabra amplia que cubre una variedad de servicio, obra, o asistencia. También puede referirse específicamente a la obra de un diácono, quien ayuda con los negocios y asuntos organizacionales en una iglesia local. (Véase Hechos 6:1-6; I Timoteo 3:8-13.)

Dones de servicio en la Biblia: Hay el don de enseñanza e instrucción. 


Los maestros de Estudios Bíblicos en el hogar y los maestros de Escuela Dominical son ejemplos modernos de personas quienes operan este don.

Exhortación significa dar ánimo o consuelo


Algunas personas ejercen este don por testimonio público, mientras otros lo hacen principalmente por contacto personal de distintas formas incluyendo la amistad, llamadas telefónicas, las cartas, y tarjetas. José era tan conocido por su uso de este don que los apóstoles le dieron el sobrenombre de Bernabé, que significa “el Hijo de estímulo, o consolación.” (Véase Hechos 4:36; 9:26-27.)

El don de repartir es compartir bendiciones materiales con otros y con la iglesia. 


Algunas personas son bendecidas más notablemente que otras, con los medios y la oportunidad de dar a la causa de Dios. No deben considerar sus bendiciones materiales como un indicio de superioridad, sino como una dádiva de Dios para el propósito de ayudar a Su reino de una manera especial. No deben ser egoístas sino generosos, reconociendo que en el plan de Dios tienen mayor capacidad y responsabilidad para dar que la mayoría de los demás.

Presidir habla de dirección e influencia dentro de la iglesia. 


Los líderes deben ejercer su papel con diligencia, cuidado, y dedicación. Dios ha ordenado gobernadores o líderes en Su iglesia. Es importante someternos a la autoridad humana en la iglesia (Hebreos 13:17), con tal de que los líderes humanos ejerzan su autoridad bajo Dios, de acuerdo a las pautas de Su Palabra

La iglesia tiene necesidad de varias personas con capacidades de liderazgo y administración. Además del pastor y el equipo pastoral, la congregación exitosa tendrá líderes capaces sobre varios departamentos y actividades tanto como hacedores de influencia de opiniones y ejemplos que puedan o no tener una posición oficial.

Hacer misericordia, significa ser misericordioso y bondadoso con otros. 


Puede incluir visitar a los enfermos, ayudar a los pobres, y ayudar a las viudas y huérfanos. (Véase Mateo 25:31-46; Gálatas 2:10; Santiago 1:27; 2:15-17.) Una persona que desarrolle este papel debe hacerlo alegremente, y no a regañadientes, tristemente o con aire de superioridad.

A cierta medida, cada cristiano maduro debe poder funcionar en las siete áreas recién nombradas. Todo cristiano debe ser un testigo eficaz para servir, para animar, para dar, y para mostrar misericordia. 

Todos deben tener una capacidad básica para instruir a los inconversos en el plan de la salvación y para guiar a nuevos conversos en el camino del Señor. Sin embargo, este pasaje nos dice que cada Cristiano tiene alguna área de fuerza especial, dada por Dios. Aunque debemos siempre estar “dispuestos a toda buena obra” (Tito 3:1), debemos discernir lo que son nuestros puntos fuertes y usarlos eficazmente.

En resumen, cada cristiano tiene un don, papel, o función particular en la iglesia, o posiblemente varios de ellos. Lo que Dios le haya dado que hacer, debe ejercerlo al máximo de su capacidad, pero siempre con humildad porque para eso Dios nos ha dado los dones de servicio.