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EL PROFETA HABACUC, LIBRO DE HABACUC ESTUDIO BÍBLICO


HABACUC, EL PROFETA DE LA QUEJA Y LA FE

Biblia abierta en el libro de Habacuc

¿Qué dice la escritura sobre el profeta Habacuc?, Libro de Habacuc estudio bíblico


La escritura no dice nada en relación a Habacuc, excepto que fue un profeta. Sin embargo, podemos conocer mucho de su fe y carácter personal, así como de los problemas de su tiempo, por sus escritos. 

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Por los problemas a los que se enfrentó, juzgamos que Habacuc probablemente era contemporáneo con Jeremías, y parece que profetizó poco antes de la caída de Jerusalén por Nabucodonosor, probablemente durante los reinados de Joaquín y Sedequías. 

El profeta Habacuc se refirió al alzamiento de Dios de los caldeos para castigar a su pueblo por sus pecados. Así que, 2 Reyes 23, 24 y 25, y 2 Crónicas 36 pueden ser el fondo histórico de su profecía.

QUEJAS DEL PROFERTA HABACUC POR LA INJUSTICIA (Capítulo 1)


Habacuc expresó un conflicto de fe en la aparente indiferencia de Dios hacia la extrema violencia y maldad de Judá. El Señor hizo que viera la iniquidad del pueblo, para que se preocupara mucho, pero todavía no lo había castigado (versículos 1-4). 

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Tanto Jeremías como Ezequiel describieron la condición de idolatría de Judá (Jeremías 23:9-14; Ezequiel 81-18). Habacuc preguntó: ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (versículo 2).

Dios contestó que él utilizaría a los perversos y terribles caldeos para castigar a su pueblo (versículos 5-11). Esta contestación dio a Habacuc un mayor conflicto de fe. Él no podía comprender por qué Dios permitiría que un pueblo tan pagano y violento como los caldeos (babilonios) castigara a su pueblo, que, a pesar de sus pecados, eran más rectos que los caldeos. 

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Habacuc recordó al Señor que eran los caldeos paganos quienes habían sido ordenados para el castigo, no su pueblo. También recordó al Señor que los caldeos no tenían respeto por el pueblo de otras naciones, sino que los cazaban como si fuesen bestias salvajes (versículos 12-17).

CONTESTACIÓN DE DIOS AL PROFETA HABACUC (Capítulo 2)


Habacuc debió haber estado sorprendido de sí mismo por su discusión con Dios sobre lo que Él se proponía hacer, sin embargo, él determinó continuar en su sitio de trabajo como vigilante del pueblo del Señor, hasta escuchar lo que él le tenía que decir, Habacuc esperaba ser reprendido y se preguntaba cómo debería contestar al Señor,  sin embargo, el Señor no le reprendió sino simplemente contestó el honesto conflicto de fe de su profeta.

La Visión del profeta Habacuc


Dios contestó a Habacuc mediante una visión y le dijo que la escribiera cuidadosamente, de manera que todos los que la leyeran pudieran llegar a un sitio seguro. La visión era la destrucción de Babilonia (Caldea). La ambición de este gran reino era conquistar a todas las naciones y ser gobernante del mundo. 

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Dios iba a usar a este reino de Babilonia para castigar al pueblo pecador de Judá, pero después de cierto tiempo, él iba a destruir a Babilonia. Le dijo a Habacuc que esperara el cumplimiento de la visión, pues seguramente vendría en el tiempo designado por Dios (versículos 2-13).

Después de que Dios utilizara ese perverso y codicioso reino para castigar a su pueblo, él prometió que traería a su pueblo a una gloriosa salvación. Previó un tiempo en que la tierra deberá llenarse del conocimiento de la gloria del Señor, así como las aguas cubren el mar (versículo 14).

Los versículos del 15 al 19 son un mensaje de reproche y condena a los judíos por su idolatría. El dolor que les caería sería su cautiverio por Babilonia. Sus ídolos de madera, oro y plata no los salvarían, pues ellos no tenían aliento (versículo 19; Salmo 115:2-9). Sin embargo, el Señor siempre puede ser encontrado en su santo templo por el recto y el arrepentido (versículo 20).

ORACIÓN Y ALABANZA DEL PROFETA HABACUC (Capítulo 3)


Al fin del mensaje de Dios referente a la próxima destrucción de Babilonia, y Su castigo a Judá, Habacuc prorrumpió en una oración de alabanza a Dios. Sus preguntas habían sido contestadas y sus dudas habían desaparecidos. 

Habacuc alabó a Dios por sus pasadas bendiciones al pueblo de Israel y atribuyó a él todo el poder sobre su creación. Luego, Habacuc, expresó el triunfo de su fe en los versículos 17-19. De ahora en adelante, Habacuc confiaría en el Señor durante todas las circunstancias o adversidades.