JONAS, EL PROFETA A NINIVE

El profeta Jonás echado o tirado al mar

¿Quién era Jonás?


Jonás era un galileo del pueblo de Gat-hefer, cerca de Nazaret. Se cree que profetizó poco antes y durante la primera parte del reinado de Jeroboam II en Israel, puesto que parte de su profecía se cumplió en ese tiempo, Véase 2 Reyes 14:23-25. 

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Jesús confirmó el hecho del carácter histórico de Jonás y su historia de haber sido tragado por un gran pez (Mateo 12:40, 41). Existen muchos monstruos marinos suficientemente grandes para tragarse a un hombre, pero no tenemos necesidad de racionalizar en relación a la historia de Jonás, pues fue puramente un milagro de Dios. El milagro de la experiencia de Jonás se convirtió en señal para los ninivitas (Lucas 11:30).

El fondo histórico de la profecía de Jonás está registrada en 2 Reyes 14. Tenía un mensaje para Israel, pero la profecía y la historia inscritas en el libro de Jonás se refieren solamente a Nínive.

ENCARGO DE JONÁS, DESOBEDICENCIA, Y CASTIGO (Capítulo 1)


Dios llamó a Jonás para que pregonara en la ciudad pagana de Nínive, que dentro de cuarenta días sería destruida. Jonás se rebeló contra ese llamado e intentó escaparse de la presencia de Dios. Descendió a Jope y compró un pasaje para ir a Tarsis. 

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Se cree que Tarsis es lo mismo que Tartesis en España, tan lejos en lo posible de la dirección opuesta de Nínive. Sin embargo, pronto se daría cuenta que ni con la distancia ni con su intento de ahogar su consciencia podría escaparse de la voz de Dios.

El Señor inmediatamente envió un gran viento al mar y el barco se vio azotado por tempestad, creyéndose que se partiría el barco. Los marineros empezaron a orar a sus dioses. Cuando encontraron durmiendo a Jonás, lo despertaron y le pidieron que implorara a su Dios. Se pusieron a echar suertes para saber quién había provocado la ira de Dios. 

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Cuando la suerte cayó sobre Jonás, le preguntaron quién era y qué había hecho. Jonás les dijo que era un hebreo que temía al Señor, el Dios de los cielos, quien creó el mar y la tierra. También les dijo que se había rebelado contra el llamado de su Dios y que estaba tratando de escapar Les dijo que si lo arrojaban al mar volvería la calma.

Jonás había empezado a arrepentirse cuando hizo su confesión y fue dispuesto a morir para salvar a los hombres del barco. Trataron de no tirarlo al mar pero cuando la tempestad arreció, lo tiraron. Cuando el mar se calmó, inmediatamente ellos temieron a Jehová con gran temor y ofrendaron sacrificios e hicieron votos. El Señor, conociendo la actitud de arrepentimiento de Jonás, había preparado un gran pez para que se lo tragase.

LA ORACIÓN DE JONÁS (Capítulo 2)


Cuando Jonás se encontraba dentro del gran pez, empezó a orar en serio. En ese lugar baboso donde el alga se enredó a su cabeza, él pensó que el Señor lo había desechado, pero continuó orando y arrepintiéndose hacia su santo templo. El Señor mandó al pez y éste vomitó a Jonás en tierra. Jonás luego ofreció sacrificios al Señor, pagando lo que había prometido, y dijo: “... La salvación es de Jehová” (Jonás 2:9).


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Su experiencia fue un tipo de Jesús que iba al Seol por nosotros, y regresaba en la resurrección para darnos vida eterna (Efesios 4:9, 10; 1 Pedro 3:18-22).

DIOS NUEVAMENTE  ENVÍA A JONÁS A NÍNIVE (Capítulo 3)


Predicación de Jonás


Dios le volvió a pedir a Jonás que fuera a Nínive. Los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables (Romanos 11:29). Dios no puede cambiar su mente pues siempre está correcto, pero sus acciones hacia los hombres dependen de las actitudes y acciones de los hombres. Cuando los hombres cambian su curso, Dios cambia sus acciones hacia ellos.

La gran ciudad de Nínive se dice que tenía incluida cuatro ciudades rodeadas por una gran muralla, formando un área con forma de diamante, de tres días de camino. El interior del área parece haber sido finca y tierra de pasto.

El mensaje conmovedor de Jonás se había propagado en toda el área durante el espacio de un día de viaje en Nínive, y el pueblo había empezado a arrepentirse. Su mensaje llegó al rey, quien inmediatamente ordenó que todos se vistieran de cilicio, ordenando también ayuno para todos, hombres y animales. 

Parece que los asirios sabían que el Dios de Israel era paciente, clemente y misericordioso con el arrepentido. Nuestro misericordioso Dios retiró su juicio sobre Nínive. Dios no puede arrepentirse como los hombres lo hacen, pero Sus acciones frecuentemente dependen de las acciones de los hombres.

ENOJO DE JONÁS Y LA MISERICORDIA DE DIOS (Capítulo 4)


Jonás había llegado a Nínive para escapar del castigo de Dios sobre su persona, pero no llegaba con un espíritu verdaderamente misionero. Deseó profundamente la destrucción de la ciudad, porque Nínive había sido un amargo enemigo para Israel

Ahora, Jonás buscaba justificar su rebeldía frente al llamado de Dios, en base a que sabía que Dios era misericordioso y retiraba el castigo cuando el pueblo se arrepentía. Él esperaba airadamente, acampando hacia el oriente de la ciudad debajo de una enramada que se hizo. Dios le preguntó a Jonás que si él hacía bien en enojarse tanto.

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Entonces Dios demostró su misericordia a Jonás haciendo que creciera una calabacera rápidamente para hacer sombra sobre su cabeza. Dios luego demostró a Jonás el significado de perder la misericordia de Dios al permitir que un gusano secara la calabacera. 

El viento y el sol de nuevo azotaban la cabeza de Jonás, y se sintió tan miserable que deseaba morir (versículos 6-8). Dios, mediante esto, le demostró su egoísmo al desear su propio acomodo y liberación, mientras él deseaba la destrucción de todo el pueblo de Nínive, en el que no todos eran responsables de las iniquidades de los gobernantes y sus guerreros (versículos 9-11).