E INDISCUTIBLEMENTE GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD

Imagen de la Biblia abierta

Por: Julio Cesar Clavijo Sierra

Dios fue manifestado en carne, grande es el misterio de la piedad (1 Timoteo 3:16)


El texto de 1 Timoteo 3:16, nos habla de algo que es ¡indiscutible!, de algo que la iglesia primitiva (Aquella Iglesia que recibió el verdadero evangelio, el evangelio no adulterado) no ponía en duda, ¡de algo que era para ellos incontrovertible!, ¡de algo que todos ellos aceptaban de manera unánime! Note muy bien que el texto menciona que eso que es indiscutible, incontrovertible, eso que todos los creyentes aceptan y confiesan unánimemente, es además algo ¡grande!

Versículo grande es el misterio de la piedad: 


"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria"

Note además, que esto toma muchísimo más sentido cuando recurrimos al texto anterior, es decir al verso 15 de la primera carta a Timoteo que dice:

“Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1. Timoteo 3:15).

El apóstol Pablo hace alusión a la Iglesia del Dios viviente, y afirma que esta iglesia es columna y baluarte de la verdad, en otras palabras es la iglesia que sostiene y defiende la fe que fue entregada de una vez por todas a los santos (Judas 1:3).

Esa Iglesia Verdadera es la que aceptaba, y aún hoy en día debe aceptar eso que en el verso 16 se dice que ella no pone en duda, eso que para ella es indiscutible, y que a la vez es algo grande.

GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD


¿Qué es eso indiscutible y a la vez grande? Es el Misterio de la Piedad. 


Se llama Misterio porque es escondido para el mundo, pero conocido y plenamente entendido por la Iglesia del Señor. Esa es la definición bíblica de la palabra misterio, y por eso es que la iglesia primitiva, aquella iglesia que recibió el evangelio no adulterado, lo aceptaba por confesión unánime, es decir, no lo ponía en duda, y por esa causa aquella iglesia se convirtió en columna (sostén) y baluarte (defensa) de la verdadera fe.

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Mucha gente cree que cuando la Biblia utiliza el término misterio, significa algo que se debe creer así no se entienda, sin preguntar absolutamente nada, pues nunca una respuesta será válida para su adecuada comprensión (Tal es el caso de los trinitarios con su dogma incomprensible de la trinidad, el cual, según las palabras de ellos mismos, ni siquiera aun los que lo creen lo pueden entender). 

Lo anterior, no es cierto, más bien dice la Palabra que “hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios” (Daniel.2:28). A la verdadera iglesia del Señor, Dios le ha revelado sus misterios, y por lo tanto, todo creyente de la verdadera iglesia tiene la obligación de crecer en el conocimiento de ellos para compartirlos con sus hermanos en la fe, así como con todos los que no han conocido a Cristo. Todos los misterios del Señor han sido claramente revelados a su iglesia a través de su Santo Espíritu. 

Grande es el misterio de la piedad: Todos estos misterios son ocultos para los que son del mundo pero no para la iglesia.


En este punto, es muy conveniente recurrir a la siguiente porción bíblica

“Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de Gloria.

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Antes como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1. Corintios 2:7-13)

La iglesia conoce verdaderamente el significado de "Grande es el Misterio de la Piedad", pues Dios se lo ha revelado. 


Revelar significa quitar el velo, hacer entender lo que era desconocido. Cuando estábamos lejos de Dios no lo entendíamos, pero ahora que somos de Dios, hemos entendido el significado del Misterio de la Piedad por medio de la obra del Espíritu Santo.

Enfatizamos que la Iglesia verdadera sí entiende y conoce el Misterio de la Piedad, pues le ha sido plenamente revelado para que no le queden dudas.

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Esto que estamos sosteniendo, no es igual a lo que dice por ejemplo un trinitario cuando afirma que Dios le “reveló” el misterio de la “Santísima Trinidad” pero que aún no lo puede entender. Esa es otra de las grandes contradicciones del dogma antibíblico de la trinidad, pues le hace creer a los que profesan ese dogma que ellos lo han recibido por revelación de Dios, pero que por más que lo quieran no lo van a poder entender; en otras palabras les fue revelado pero no les fue revelado. ¡Qué contradicción!

La Verdadera Iglesia Cristiana sí goza del privilegio de entender el Misterio de la Piedad.

GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD (1Timoteo 3:16)


De la Piedad, significado bíblico


Se llama de la Piedad, porque a través de este misterio Dios demostró su grande amor y su grande misericordia para con la humanidad.

“piedad. (Del lat. piĕtas,-ātis).. f. Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión”1

Por medio del Misterio de la Piedad, Dios fue movido por toda esa virtud que emanó de Él mismo y que se reflejó en un profundo acto de amor y de compasión por el hombre pecador.

Por medio del Misterio de la Piedad, Dios ha podido rescatar al hombre del pecado y de la muerte, Dios ha podido proveer su salvación a todo aquel que crea en el evangelio de salvación, y Dios ha demostrado y demuestra a los hombres su inmenso amor y su misericordia para con ellos.

DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE, LA BIBLIA DICE QUE GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD


Grande es el misterio de la piedad, pero ¿En qué consiste este misterio de la piedad?


Pero ¿En qué consiste el Misterio de la Piedad? La Biblia lo explica claramente y sin rodeos, consiste en que Dios se manifestó en carne. Dios, el Dios Eterno se manifestó, no en Espíritu, sino en carne como uno de nosotros. 

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No es que Dios se haya vuelto un hombre como muchos enseñan, el texto no dice eso, el texto lo que dice es que Dios se manifestó, se mostró, se dio a conocer como un hombre. Dios nunca dejó de ser Dios, pero Él sí se manifestó en carne. Dios se puso un velo, un traje, un tabernáculo de carne y así fue como Dios se manifestó en carne.

¿Pero por qué Dios se manifestó en carne? ¿Cuál era el propósito que Dios tuvo al manifestarse en carne? ¿Qué lo movió a Él para que realizara eso?

En la epístola a los Romanos capítulo 5 versículos del 12 al 21 se hace una comparación entre Adán y Cristo. Esa porción bíblica llama a Adán “el primer Adán”, y a Cristo le llama “el segundo Adán”. Ese texto nos muestra como el primer Adán hizo del mundo un desorden por causa de su desobediencia, pero también nos muestra como el segundo Adán (es decir Cristo) ha reestablecido la relación con Dios de todos los hombres que han creído en él.

EL PRIMER ADAN ERA HIJO DE DIOS


La escritura llama a Adán “hijo de Dios”. El primer hombre que habitó sobre el planeta tierra ciertamente es llamado en las Santas Escrituras hijo de Dios.

“Hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios” (Lucas 1:38).

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Cuando Dios creó a Adán, lo creó en un estado de inocencia y de pureza absoluta, lo creó a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). El propósito de Dios era que Adán procreara abundantemente una descendencia de personas que adoraran a Dios y se constituyeran en hijos de Dios tal y como Adán lo era. 

Dios le dio a Adán la orden de multiplicarse y llenar la tierra (Génesis 1:28). Adán engendraría a muchos otros hijos de Dios, así que ellos tendrían la misma naturaleza que él tenía, razón por la cual harían la voluntad del Señor. 

El propósito de Dios era que la humanidad llenara la tierra de gloria. La vida de Dios estaría dentro del hombre y el hombre manifestaría la naturaleza de Dios en el mundo. Dios sería entonces "todo en todos". Adán como hijo de Dios tenía como propósito gobernar a la humanidad bajo su dirección y actuar como rey bajo el poder de Dios (Génesis 1:28).

Pero desafortunadamente Adán pecó, y con ese pecado le transfirió el dominio del mundo a Satanás. El hombre fue engañado por el diablo, y por lo tanto ha sido esclavizado y engañado por el enemigo de nuestras almas. Por eso la Escritura afirma que el mundo entero está bajo el poder del maligno (1. Juan 5:19). Pero no fue únicamente esa desgracia la que aconteció ¡ocurrió algo peor! ¡El hombre se apartó de Dios para vivir en pecado!

Ya hemos visto que el propósito de Adán como hijo de Dios era que a partir de él se pudiera obtener una descendencia de seres humanos que fueran hijos de Dios. Pero los descendientes de Adán no llegaron a ser hijos de Dios, pues el pecado causó división entre Dios y los hombres

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Para que el hombre pudiera volver a recuperar esa alta condición que tuvo originalmente, se necesitaba de un hombre puro que gozara de la misma condición de santidad que tuvo el primer hombre. Se necesitaba de un ser humano que acreditara la condición de ser hijo de Dios para empezar nuevamente.

“Imagínese el deseo de Dios de escoger a uno de nosotros para utilizar a uno de nosotros como el nuevo Adán. Él requeriría de un hombre que no hubiera cometido pecado; de un hombre que fuera puro. Pero aquí se presenta inmediatamente un problema porque la humanidad nace en pecado. Adán hizo que toda la gente fuera constituida pecadora (Romanos 5:19). No había ni un solo ser humano que Dios pudiera elegir para comenzar de nuevo, ya que todos somos pecadores2.

EL SEGUNDO ADAN TAMBIEN FUE HIJO DE DIOS


No había uno, ni siquiera un solo ser humano que pudiera ser constituido como hijo de Dios. La humanidad tenía entonces un gran problema, pues de esa manera solo le esperaba una gran condenación. Entonces ocurrió algo que Dios tenía preparado desde antes de todos los tiempos, se ejecutó el plan eterno que Dios había preparado para salvar al hombre. ¡Dios fue manifestado en carne como un verdadero hombre humano!

“La única manera para que Dios comenzara de nuevo y todavía nos salvara en el proceso, era que Él se encarnara. Él tenía que ser completamente un hombre sin pecado, y ser Dios al mismo tiempo. Esa es la doctrina de la Unicidad

Así, no hay ningún "Hijo Eterno" como lo enseña la doctrina imaginaria de la trinidad, porque el único propósito para el Hijo de Dios, al igual que Adán (Lucas 3:38), era gobernar a la humanidad bajo su dirección y actuar como rey bajo el poder de Dios.”3

JESÚS ES DIOS MANIFESTADO EN CARNE, GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD


En el Antiguo Testamento hay una enorme cantidad de citas que nos muestran que el único Dios del cielo y de la tierra, se manifestaría en carne para darnos salvación. Veamos algunas de ellas.

“Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.” (Isaías 33:22).

“Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.” (Isaías 35:4)

Note usted como estas citas bíblicas nos enseñan que el Dios Eterno sería aquel que vendría a salvarnos. Vendría Él mismo y no otro.

Grande es el misterio de la piedad, Dios mismo vendría a salvarnos


“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.” (Isaías 40:3-5).

El texto menciona que alguien debía preparar el camino a Jehová el Señor cuando Él se manifestara en carne. ¡Eso es lo que hizo Juan el bautista! Cuando Juan le preparó el camino a Jesús, le estaba preparando el camino a Jehová el Señor, porque Jesús es Jehová manifestado en carne (Juan 1:23)

“Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:9-11)

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Grande es el misterio de la piedad, Jesucristo es la manifestación de Dios en carne


Todas estas citas se cumplieron perfectamente al aparecer Jesucristo, la manifestación de Dios en carne.

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2).

Note como el texto de Miqueas nos enseña que ese Mesías, que sería Rey sobre Israel, es Eterno, pues sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad ¿Quién es eterno sino solo Dios? Dios mismo y no otro fue manifestado en carne.

“Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:6-7).

No hay nadie más que pueda ser el deseado de las naciones sino el solo y único Dios del Cielo.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6-7)

Grande es el misterio de la piedad, el niño que iba a nacer también sería Dios fuerte, Padre Eterno


El profeta Isaías asegura que nacerá un niño, y ese niño será el Dios Fuerte, será el Padre Eterno manifestado en carne. Nuestro Dios y Padre se manifestaría en carne para salvar a la humanidad.

Por eso el apóstol Juan escribe acerca de Jesús

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:9-10).

Solo Dios es aquella Luz verdadera que alumbra a todo hombre, solo Dios es aquel que creó el mundo ¡Lástima que no todos le conocieron!

Al mencionar la manifestación de Dios en carne, debemos hablar obligatoriamente de Jesús, pues Él es Dios manifestado en carne. Jesús es verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. 100% hombre y 100% Dios.

Como hemos venido insistiendo, para que el hombre pudiera reestablecer su relación con Dios, se necesitaba de un ser humano que reuniera la condición de ser hijo de Dios y eso fue lo que efectivamente ocurrió. La Biblia insiste una y otra vez que a ese ser humano que nació se le llamó Hijo de Dios. Usted nunca podrá encontrar una enseñanza diferente con respecto al Hijo de Dios en las Sagradas Escrituras.

La Biblia define al Hijo de Dios como al niño nacido de María. El Hijo de Dios bíblicamente hablando es una alusión a la humanidad de Jesús que nació de mujer.

"Entonces el ángel le dijo: María no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este SERA grande, y SERA LLAMADO Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su Padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel:

¿Cómo será esto, pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo ser que nacerá SERA LLAMADO Hijo de Dios" (Lucas 1:30-35).

Miremos este otro texto:

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y nació bajo la ley” (Gálatas 4:4).

DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE, PERO NUNCA DEJÓ DE SER DIOS, GRANDE ES EL MISTERIO DE LA PIEDAD


En efecto, Dios fue manifestado en carne como una persona humana. Dios nunca dejó de ser Dios, pero sí fue manifestado en carne. Cuando Dios tomó forma humana, Él nunca dejó de ser lo que siempre fue, es decir Él nunca dejó de ser el Dios Eterno, pero ahora venía a ser lo que nunca había sido, es decir un hombre verdadero. 

Dios no se convirtió en un hombre, pero si fue manifestado en carne como un verdadero hombre. Por eso Jesucristo posee dos naturalezas, una humana y una Divina. Jesucristo por lo tanto es verdadero Dios y verdadero hombre, 100% Dios y 100% hombre, pues Dios fue manifestado en carne.

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” (Filipenses 2:5-8 NVI).

Ahora, el segundo Adán, el Hijo de Dios, apareció para recuperar lo que Satanás le había robado a Adán y para heredar las mismas promesas que Dios le dio a Adán, quien fuera el primer hombre que tuvo la condición de ser hijo de Dios. Este Mesías o Hijo de Dios debía ser capaz de engendrar nuevos hijos de Dios (Hebreos 2:10, 2:13), y debía ser el verdadero Rey sobre toda la humanidad (Juan 1:49, 12:13) gobernando el mundo con justicia y estableciendo un reino de paz, a fin de que la gloria de Dios pudiera llenar nuevamente a la humanidad para que Dios fuera Todo en todos.

Pero ese no era un trabajo fácil, pues la Biblia enseña que la paga del pecado es muerte, y que el alma que pecare esa morirá (Ezequiel 18:20). Debido a que todos los seres humanos hemos pecado se requería de un sacrificio por nuestros pecados, pues sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22). 

Para que el segundo Adán, el Hijo de Dios, pudiera lograr el propósito original que fue dado al primer Adán, se requería que Él pudiera vencer a Satanás, que Él mismo le pudiera arrebatar a Satanás lo que Satanás le había robado a la humanidad, se necesitaba que el Hijo de Dios pagara con su muerte, la muerte que nosotros merecíamos.

¡Atención! Cuando afirmo que en la cruz del calvario murió el Hijo de Dios, me estoy refiriendo a que en la cruz murió la humanidad de Jesús que nació de mujer. Dios nunca murió en la cruz pues Dios es Eterno y por lo tanto Él ni nace ni puede morir. Repito, en la cruz murió el Hijo de Dios, es decir la humanidad de Jesús.

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10).

Ahora, cuando Jesús murió, Él murió sin haber cometido ni un solo pecado, y puesto que la muerte es la pena para el alma que peca, de ese modo la muerte de Jesús era ilegal. Él resucitó de los muertos, pues su derecho de conseguir la resurrección era ciertamente válido. De esa manera Él estableció que todos los que creyeran en su obra redentora serían librados de la naturaleza caída de Adán.

“No hay ningún Hijo eterno porque el único propósito para el Hijo de Dios era que un ser humano manifestara al Padre en esta tierra. Dios necesitó de un recipiente para que su Espíritu pudiera entrar a la dimensión del mundo físico. 

Adán fue llamado hijo de Dios (Lucas 3:38). Por esta misma razón, Romanos 5:14 nos enseña que Adán es figura del que habría de venir. Dios sabía que Adán fallaría, por eso cuando Dios creó a Adán, lo hizo pensando en el plan que tenía en mente para un futuro Hijo de Dios, quien no sería ningún otro que el mismo Dios manifestado en carne.”4

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

Aún a estas alturas de esta exposición, es probable que alguien todavía persista en afirmar que el Señor Jesús no es el mismo Padre manifestado como hombre, por eso antes de pasar a refutar las enseñanzas unitarias y trinitarias sobre este asunto vamos a terminar esta sección con unos hermosos textos que nos enseñan que fue el mismo Dios y Padre (no otro) el que se manifestó en carne como un ser humano.

“Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de Él avergonzados. Si sabéis que Él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de Él. 

Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es” (I. Juan 2:28-29 y 3:1-2)

Observe que el verso 2:28 hace alusión a la segunda venida de Jesús ¡De manera indiscutible se está hablando del Señor Jesús! El versículo 3:1 se refiere a Jesús y lo llama Padre y dice que el Padre se manifestará en la segunda venida ¿Por qué? Porque Jesús es Dios manifestado en carne. El texto afirma que el mundo no conoció al Padre, y eso concuerda perfectamente con lo escrito en Juan capítulo 1 que dice:

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:10-12).

¿Por quién fue hecho el mundo? Por nuestro Dios y Padre. ¿Por qué dice la Biblia que Dios estaba en el mundo? Porque estaba manifestado en carne como un hombre, con el único objetivo de proveer para nosotros una gran salvación, con el único objetivo de hacernos hijos suyos. Por eso fue que Jesús, en su condición de Hijo de Dios, pudo decir:

“...el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Juan 14:10).

Y el apóstol pudo escribir:

“Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2. Corintios 5:19).

Y también dijo:

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:8-10).

Es claro que la Biblia afirma que nuestro Dios y Padre, quien es el único Dios que existe, fue manifestado en carne. No fue ningún otro, fue Dios mismo, y eso no lo pone en duda la verdadera iglesia del Dios viviente.

1 Diccionario de la Real Academia Española. Significado de Piedad.
2 Mike F. blume. Artículo Implicaciones Prácticas de la Verdad de la Unicidad.
3 Ídem.
4 Mike F. Blume. Artículo Implicaciones Prácticas de la Verdad de la Unicidad