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DIOS NOS ESCUCHA, PERO DEBEMOS CLAMAR Y LUCHAR


Por: Rigoberto Gómez

DIOS ESCUCHA LA ORACIÓN DEL JUSTO

Hombre orando: Dios nos escucha, pero debemos clamar

"Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.

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Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar" (1 Samuel 30:1-4)

Alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron fuerzas para llorar


En los textos anteriores se nos narra la historia de como Amalec se llevó cautiva la gente que habían quedado en Siclag, sin embargo, no dieron muerte a nadie; pero David y sus hombres, toda la gente que con él estaba, alzaron su voz en clamor a Dios hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.

El clamor que hicieron, tanto David como la gente que con él estaban, no fue un clamor pasivo sino un clamor con llanto, un clamor profundo, un clamor con el alma. Este clamor fue escuchado por Dios, pues Dios nos escucha y nos fortalece cuando hay un clamor profundo. David se fortaleció en Jehová su Dios y recibió respuesta sobre la situación.

Dios nos escucha, pues Dios escucha la oración del justo; sin embargo, cuando aparentemente no hay respuesta de parte de Dios, nuestro clamor debe ser aun más profundo


En Mateo 15:21-28, donde se nos relata la historia de la mujer Cananea, la Biblia nos dice que esta mujer cuando nadie le respondía palabra y, que cuando llegaron a responderle, los discípulos decían "despídela, pues da voces tras nosotros"; además, cuando Jesús le contestó fue solo para decirle que "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de Israel", a pesar de esto, esta mujer cananea "vino  se postró ante él" (v25), es decir, el silencio de Dios y las respuestas negativas, solamente lograron que su clamor fuera aun más profundo.

Dios nos escucha, pero sin importar lo que pase, no debemos dejar de alzar nuestra voz y clamar, pues nuestro clamor con lágrimas tarde o temprano recibirá la respuesta de Dios, pues Dios escucha la oración del justo.

SATANÁS QUIERE QUITARTE TUS HIJOS, TU FAMILIA, PERO DIOS NOS ESCUCHA CUANDO HAY CLAMOR


Hombres y mujeres que claman 


Cuando el rey Salomón iba a partir por en medio a un niño y matarlo para repartirlo entre dos mujeres (1Reyes 3:25-26), a la madre del niño "sus entrañas se le conmovieron por su hijo, y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis". 

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Esto nos enseña como una madre, por el bienestar de su hijo, puede interceder para evitar que algo le suceda. Lo hizo mientras sus entrañas se conmovían y fue un clamor o petición con el alma al rey Salomón, la cual resultó en una respuesta positiva para ella. 

Satanás quiere destruir nuestros hijos, matarlos física y espiritualmente. A los hombres de David se les había arrebatado todo, sus hijos, mujeres, familia. Satanás quiere destruir tu hogar, pero así como la mujer clamó al rey Salomón y como también lo hicieron los hombres de David y la gente que con ellos estaba, así debemos clamar por nuestros hijos, esposa, familia, porque Dios nos escucha cuando nuestro clamor nace de los más profundo de nuestro corazón.

Eran hombres clamando y llorando, un clamor profundo, un clamor con llanto, este tipo de clamor necesitamos, Dios escucha el clamor de su pueblo. 

DIOS NOS ESCUCHA, PERO NECESITAMOS JÓVENES QUE CLAMEN 


Hijos que clamen por sus padres y hermanos


En Génesis 44:13,18-34, a pesar de ser algo tramado por José, Judá intercedió por su hermano Benjamín; quizás era algo causado por José, sin embargo, había una disposición en esta ocasión de que Judá intercediera por Benjamín y aun por su padre, quien sufriría si algo le pasaba a su otro hijo, sin saber que intercedía ante su otro hermano. 

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Esto nos enseña que, a pesar de que en determinado momento le causaron daño a su propio hermano, ahora había la intención de preservar la vida de Benjamín y aun de interceder a favor de él para que no le aconteciera algo malo. 

También en Génesis 21:14-19 encontramos otra historia de la cual podemos aprender. Ismael siendo un muchacho, fue dejado a cierta distancia por su madre Agar, ya que ella pensaba que solo esperaría de lejos la muerte de su hijo; sin embargo, las escrituras nos dicen que "el muchacho alzó su voz y lloró. Y oyó Dios la voz del muchacho"

Agar era una madre soltera con su hijo en el desierto, pero Dios escuchó un clamor en medio del desierto. Dios nos escucha, pero debemos alzar nuestra voz con llanto. Dios nos escucha, pero necesitamos jóvenes que alcen su voz y clamen, un clamor profundo, por sus padres, sus hermanos, su familia. 

Dios habló a Agar después del clamor del muchacho y abrió sus ojos para ver una fuente en medio del desierto. Dios nos escucha aun en medio del desierto, pero se necesita un clamor profundo y alzar nuestra voz para buscar a Dios. 

DIOS NOS ESCUCHA, PERO DEBEMOS LUCHAR POR LA FAMILIA


Cuando David se dio cuenta que se habían llevado a sus mujeres e hijos, se puso a clamar y llorar, pero también consultó a Dios y fue tras aquellos de Amalec que se los habían llevado porque sabía que tenía que luchar por ellos, por lo tanto, Dios nos escucha, pero hay que luchar

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Cuando Nehemías miró que el pueblo se había debilitado y se desanimaron mientras construían el muro, la forma que utilizó para darles motivación fue decirles que pelearan por sus hermanos, hijos, hijas, mujeres y casas. Necesitaban clamar, pero también luchar, pues Dios nos escucha, pero hay que luchar por nosotros mismos y nuestra familia.  

Nehemías los puso en las partes bajas del lugar, donde podían entrar los enemigos, en los sitios abiertos. En estos lugares puso al pueblo por familias con espada y con lanzas, "con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Dios nos escucha, pero nuestro clamor también debe ir acompañado de una acción o lucha.

Ezequiel 22:30 dice: "Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé", Dios está buscando hombres, mujeres, jóvenes, que clamen, que se pongan en la brecha, que hagan vallado y que intercedan y clamen y luchen a favor, no solo de tu familia, esposa e hijos, sino también a favor de la tierra. Dios nos escucha, pero necesitamos clamar y luchar. 

DIOS NOS ESCUCHA, DEBEMOS CLAMOR POR EL PUEBLO DE DIOS 


Cuando Mardoqueo supo que Amán conspiraba contra los judíos, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor. Era un clamor por el pueblo de Dios. 

Mardoqueo no solamente clamó sino que también encargó a Ester que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por su pueblo. Mardoqueo, para convencer a Ester de que hiciera lo que le pedía, le dijo: 

"Si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis..." (Ester 4:14). Era necesario interceder por el pueblo. Dios nos escucha, pero debemos clamar siempre a favor de nuestros hermanos, a favor del pueblo de Dios. 

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Cuando Dios le dijo a Moisés que el pueblo era duro de cerviz, también le dijo "déjame que los destruya, y borre su nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más numerosa que ellos". Moisés en vez de acceder a la propuesta que Dios le hizo, mas bien clamó a favor del pueblo diciendo:

"Oh Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa. Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.

Estas palabras de clamor en la oración que hizo Moisés nos dan un ejemplo de lo que significa clamar, orar, interceder a favor del pueblo de Dios. Dios nos escucha, pero necesitamos hombres y mujeres que clamen a favor del pueblo de Dios. 

DIOS NOS ESCUHA, PERO NECESITAMOS UN PUEBLO QUE CLAME A FAVOR DE SUS MINISTROS


La Biblia dice que cuando prendieron a Pedro y lo llevaron a prisión "la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él" (Hechos 12:5). También la escritura nos dice que se presentó un ángel del Señor en la cárcel y despertó a Pedro en la cárcel, le dijo levántate y las cadenas se le cayeron de las manos. 

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El ángel condujo a Pedro hasta salir de la cárcel. Esto ocurre cuando clamamos a Dios en oración. Dios nos escucha, pero el pueblo de Dios debe estar siempre en oración, en clamor por sus ministros para que Dios les guarde, les use y les de la unción y gracia para continuar con su labor y servicio a Dios. 

En fin, podemos decir que Dios nos escucha, pero debemos clamar constantemente en oración a favor de nuestra alma, hijos, esposa, familia, los ministros y el pueblo de Dios para que podamos ver las maravillas de Dios. Tengamos presente siempre que Dios nos escucha nuestro clamor.