DÉBORA, EL PODER PARA ACTUAR

Débora la profetiza y Barac

Historia de Débora, profetiza y juez de Israel


Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años. Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio" (Jueces 4:1-5)

La historia de Débora, profetisa y juez en Israel, es un poderoso ejemplo de cómo funciona la fe en acción.

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¿Alguna vez te has encontrado en una situación abrumadora? ¿Quizás sabías que tenías que decir o hacer algo que no era tan fácil? A menudo, podemos congelarnos en momentos como estos. Una gran cantidad de cosas pueden estar reteniéndonos: Pensamientos de inferioridad, miedo a lo que otros piensan de nosotros, duda, orgullo, pereza, incluso una terca falta de voluntad. Nuestra reacción inicial suele ser "retroceder" o encontrar una "salida".

Dios tiene un plan y una esperanza mucho mejor para nosotros. Solo considere la historia de Barac y Débora la profetiza. 

DÉBORA LA PROFETIZA Y EL MANDAMIENTO DEL SEÑOR


Débora era una líder, juez y profetisa en Israel, alguien a quien Dios podía revelar Sus secretos como lo dice Amós 3:7: "Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.

Dios usó a Débora la profetiza para comunicar Su voluntad al pueblo de Israel. Puede leer la historia completa sobre ella en Jueces 4-5.

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Cuando Deborah recibió instrucción de Dios, se movió para actuar. No se sentó a sopesar los pros y los contras, pensando en todas las cosas que podrían salir mal o dudando de su capacidad para hacer lo que Él dijo. Si Dios dijo que era necesario hacerlo, eso era suficiente para Débora. Su fe en Él le dio el poder de actuar. Todo lo que fuera necesario para cumplir su voluntad lo recibiría de él.

Débora y Barac


Un día, Débora recibió instrucciones claras del Señor. Tenía que llamar a un hombre llamado Barac y decirle que el Señor Dios le había ordenado que tomara diez mil hombres y subiera al monte Tabor. Allí, Dios ayudaría a Barac y a los israelitas a derrotar a Sísara, el comandante del ejército cananeo que había estado oprimiendo a Israel durante años. 

Debido a la implacable opresión de Sísara, los israelitas habían clamado a Dios por ayuda, y este era el plan de Dios para derrotarlo de una vez por todas.

Débora anima y acompaña a Barac para derrotar a Sísara


El hecho de que Sísara tuviera 900 carros, cada uno equipado con hierro, no significaba nada para Dios. Estaba listo y dispuesto a darle a Israel la ventaja contra el comandante y sus ejércitos. Pero, Barac estaba menos que dispuesto a liderar el ejército de Israel por su cuenta. Él respondió a Débora: “...Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré" (Jueces 4:8)


Por supuesto que Débora fue. ¡Ella estaba celosa de hacer lo que el Señor le ordenó! El día de la batalla dijo a Barac: “...Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti?" (Jueces 4:14)

¡Imagínese una actitud mental como esa! Mientras que Barac tenía demasiado miedo de ir a la batalla sin ella, Débora estaba llena de fe en que Dios le daría la victoria a Israel. Creyó en la Palabra de Dios y actuó de acuerdo con lo que Él había dicho.

LA FE DE DÉBORA LA PROFETIZA CONDUCE A LA VICTORIA


Israel obtuvo una aplastante victoria contra sus enemigos ese día. Luego hubo paz en Israel durante 40 años. ¡Cuán diferentes podrían haber sido las cosas si Débora no hubiera estado dispuesta a entrar en batalla! Gracias a su fidelidad y celo, su poder para actuar, se cumplió la voluntad de Dios e Israel fue liberado.

Débora la profetiza es un ejemplo para la batalla de hoy


Es completamente posible que tengamos el mismo espíritu que tenía Débora: ¡Estar llenos de fe y celo en Dios! Todos esos “carros de hierro” que nos impiden actuar - pensamientos de inferioridad, miedo de lo que otros piensan de nosotros, duda, orgullo, pereza, incluso terca falta de voluntad, ¡No son nada para Dios! 


¿Tomamos la palabra de Dios y atacamos a los enemigos que vemos en nuestras vidas? Estos enemigos no son comandantes despiadados como Sísara; pero Dios está tratando de liberarnos de algo que puede ser un enemigo que destruye nuestra alma: Cosas como la envidia, la duda, el orgullo y la impureza. ¡Dios quiere liberarnos del pecado!

Debemos tener el espíritu de Débora cuando veamos lo que hay que hacer en nuestras vidas. No retrocedamos cuando veamos a estos enemigos o cuando nos encontremos en una situación difícil. Llenémonos del espíritu de fe que se encuentra en la Palabra de Dios. Seamos rápidos en llevar a cabo lo que dice la Palabra de Dios y lo que Su Espíritu obra en nosotros. Entonces también saldremos victoriosos.

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"Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma" (Hebreos 10:39)

En conclusión, de esta historia de Débora la profetiza y Barac aprendemos que nunca hay que desobedecer a las instrucciones de Dios. Débora obedeció y motivó a Barac a creer y obedecer por fe. Muchas veces tendremos que hacer lo mismo, ser motivadores llenos de fe para contagiar a otros a tal punto de motivarlos a luchar. 

Barac fue un hombre que no actuaba hasta que otro lo hiciera, necesitaba ser empujado, pero es necesario que tomemos la iniciativa, pues cuando Dios ha hablado solo hay que actuar, Débora fue una muer que actuó por fe y motivó a Balac a hacerlo. Este es un ejemplo de fe en acción, aprendamos de Débora, ayudemos a algunos como Balac y actuemos por fe.