ESTUDIO BÍBLICO SOBRE EL MONOTEISMO CRISTIANO

Hombre con cuaderno y lapicero estudiando la Biblia

Monoteísmo cristiano según la Biblia


“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). “Pero Dios es uno” (Gálatas 3:20). Hay un solo Dios. Solamente hay un Dios. Esta doctrina es central al mensaje bíblico, pues ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento la enseñan clara y enfáticamente. 

A pesar de la sencillez de este mensaje y la claridad con la cual la Biblia la presenta, muchos que creen en la existencia de Dios no lo han comprendido. Aún dentro de la cristiandad mucha gente, incluso teólogos, no han comprendido este mensaje hermoso y esencial. Nuestro propósito es dirigirnos a este problema, y afirmar y explicar la doctrina bíblica de la unicidad de Dios.

Monoteísmo Definido


La creencia en un solo Dios se llama monoteísmo, que proviene de dos palabras griegas: monos, significando solo, solitario, uno; y teos, significando Dios. Cualquier persona que no acepta el monoteísmo puede ser clasificado como uno de los siguientes: 

Un ateo—uno que niega la existencia de Dios; un agnóstico—uno que asevera que la existencia de Dios es desconocida y probablemente inconocible; un panteísta—uno que equivale a Dios a la naturaleza o las fuerzas del universo; o un politeísta— uno que cree en más de un Dios. 


El diteísmo, la creencia en dos dioses, es una forma de politeísmo, y también lo es el triteísmo, la creencia en tres dioses. Entre las religiones del mundo, tres son monoteístas: El judaísmo, el mahometismo, y el cristianismo.

Sin embargo, dentro de las denominaciones de los que se nombran Cristianos, existen varios puntos de vista divergentes en cuanto a la naturaleza de la Deidad. Un punto de vista, llamado el trinitarismo, asevera que existen tres personas distintas en la Deidad—Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo—mas un solo Dios. (Véase el Capítulo XI).

Dentro de las variaciones del trinitarismo, se pueden distinguir dos tendencias extremas. De un lado, algunos trinitarios enfatizan la unicidad de Dios sin tener un entendimiento cuidadosamente desarrollado de lo que significarían tres personas distintas en la Deidad. De otro lado, otros trinitarios enfatizan la división en tres de la trinidad hasta el punto de creer en tres seres autoconcientes, y su punto de vista es esencialmente triteísta.

Además del trinitarismo, existe la doctrina del binitarismo, la cual no clasifica al Espíritu Santo como una persona aparte, sino que asevera creencia en dos personas en la Deidad.

Muchos monoteístas han indicado que ambos el trinitarismo y el binitarismo debilitan el monoteísmo estricto enseñado por la Biblia. Ellos insisten que la Deidad no puede dividirse en personas y que Dios es absolutamente uno.

Categorías del monoteísmo estricto


Estos creyentes en el monoteísmo estricto caen en dos categorías. Una categoría asevera que hay solamente un Dios, pero lo hace por negar, de una manera u otra, la plena deidad de Jesucristo. Este punto de vista fue representado en la historia primitiva de la iglesia por los monarquianistas dinámicos, tal como Pablo de Samosata, y por los arianos, guiados por Ario. Estos grupos relegaban a Jesús a la posición de un dios creado, un dios subordinado, o un dios menor.

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La segunda categoría de verdaderos monoteístas cree en un solo Dios, pero cree además que la plenitud de la Deidad se encuentra manifestado en Jesucristo. Ellos creen que Padre, Hijo, y Espíritu Santo son manifestaciones, modos, oficios, o relaciones que el único Dios ha demostrado al hombre. Historiadores de la iglesia han utilizado los términos modalismo y monarquianismo modalístico para describir este punto de vista como mantenido por tales líderes de la iglesia primitiva como Noeto, Práxeas, y Sabelio.

En el siglo veinte, los que creen en ambos la unicidad indivisible de Dios y la plena deidad de Jesucristo usan frecuentemente el término Unicidad para describir su creencia. También usan los términos “Un Solo Dios” y “del Nombre de Jesús” para apodarse, mientras que los que resisten este punto de vista a veces usan las designaciones engañosas y despreciativas “Sólo Jesús” y “Nueva Cuestión.” (El apodo “Sólo Jesús” es engañoso porque a los trinitarios les implica negación del Padre y del Espíritu Santo. Sin embargo, creyentes en la Unicidad no niegan al Padre y al Espíritu, sino que perciben al Padre y al Espíritu como diferentes manifestaciones del Único Dios quien es el Espíritu de Jesús.)

La cristiandad ha producido cuatro puntos de vista básicos acerca de la Deidad


Los cuatro puntos de vista producido por la cristiandad sobre la Deidad son: (1) Trinitarismo, (2) binitarismo, (3) monoteísmo estricto con una negación de la plena deidad de Jesucristo, y (4) monoteísmo estricto con una afirmación de la plena deidad de Jesucristo, o Unicidad.

Habiendo examinado la variedad de creencias humanas acerca de la deidad, miremos lo que la Palabra de Dios—la Biblia—tiene que decir acerca de este tema.

MONOTEÍSMO: EL ANTIGUO TESTAMENTEO ENSEÑA QUE HAY UN SOLO DIOS


La expresión clásica de la doctrina de un solo Dios se halla en Deuteronomio 6:4. “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Este versículo de las Escrituras ha venido a ser la declaración de fe más distintiva e importante para los judíos. Ellos lo nombran el Shema, tras la primera palabra de la frase en el hebreo, y lo citan con frecuencia en el español como “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor.” Tradicionalmente, un judío devoto siempre intentaba hacer esta confesión de fe justo antes de morir.

En Deuteronomio 6:5, Dios siguió el anuncio del versículo anterior con un mandamiento que requiere una completa creencia en amor hacia Él como el único y sólo Dios: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Debemos notar la importancia que Dios pone en Deuteronomio 6:4-5. Él manda que estos versículos sean colocados dentro del corazón (versículo 6), enseñados a los niños todos los días (versículo 7), atados en la mano y en la frente (versículo 8), y escritos en los postes y las puertas de las casas (versículo 9).

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Los judíos ortodoxos obedecen estos mandamientos hoy literalmente por atar tefillin (filacterias) en sus antebrazos izquierdos y en sus frentes cuando oran, y por colocar mezuzzah en sus puertas y portones. (Tefillin son pequeñas cajitas amarradas al cuerpo con ataduras de cuero, y mezuzzah son contenedores en forma de rollo de pergamino). Dentro de ambas clases de contenedor hay versículos de la Escritura escritos a mano por un hombre piadoso quien ha observado ciertos ritos de purificación. Los versículos de Escritura generalmente son Deuteronomio 6:4-9, 11:18-21, Éxodo 13:8-10, y 13:14-16.

En un viaje a Jerusalén, donde juntamos la información mencionada arriba, intentamos comprar tefillin. El mercante judío ortodoxo dijo que él no vendía tefillin a cristianos porque ellos no creen en ni tienen la reverencia apropiada hacia estos versículos de la Escritura. Cuando citamos Deuteronomio 6:4 y explicamos nuestra completa adherencia a él, sus ojos brillaron de alegría y nos prometió venderlo sobre la condición de que trataríamos el tefillin con cuidado y respeto. Su cuidado demuestra la gran reverencia y profundidad de creencia que tienen los judíos para el concepto de un solo Dios. También revela que una razón mayor por el rechazo por los judíos del cristianismo a través de la historia es la percibida distorsión del mensaje monoteístico.

VERSÍCULOS DEL ANTIGUO TESTAMENTEO QUE ENSEÑAN EL MONOTEÍSMO CRISTIANO


Muchos otros versículos de la Escritura en el Antiguo Testamento afirman enfáticamente el monoteísmo estricto. Los Diez Mandamientos empiezan con “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3; Deuteronomio 5:7). Dios enfatizó este mandamiento por declarar que Él es un Dios celoso (Éxodo 20:5). En Deuteronomio 32:39, Dios dijo que no hay ningún otro dios con Él. No hay otro como el Señor y no hay Dios fuera de Él (II Samuel 7:22; I Crónicas 17:20). Solamente Él es Dios (Salmo 86:10). 

Hay las declaraciones enfáticas de Dios sobre el monoteísmo en Isaías:


“Antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” (Isaías 43:10-11).

“Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6).

“No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno” (Isaías 44:8).

“Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo” (Isaías 44:24).

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“No hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo” (Isaías 45:6).

No hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías 45:21-22).

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí” (Isaías 46:9).

“Mi honra no la daré a otro” (Isaías 48:11; Véase también Isaías 42:8).

“Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra” (Isaías 37:16).

Hay solamente un Dios, quien es el Creador y Padre de toda la humanidad (Malaquías 2:10). En el tiempo del Reino Milenial, habrá solamente un Señor con un nombre (Zacarías 14:9).

En breve, el Antiguo Testamento habla de Dios en términos de ser uno. Muchas veces la Biblia llama a Dios el Santo (Salmo 71:22; 78:41; Isaías 1:4; 5:19; 5:24), pero nunca los “dos santos,” los “tres santos,” o los “muchos santos.”

Monoteísmo: El Antiguo Testamento afirma que Dios es absolutamente uno en número


Una observación común de algunos trinitarios acerca de la doctrina antiguotestamentaria de la unicidad de Dios es que solamente tenía la intención de enfatizar Su unicidad en contraste a las deidades paganas, pero que Él todavía existía como una pluralidad. Sin embargo, si este razonamiento fuera cierto, ¿Por qué no lo hizo claro Dios?

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¿Por qué no han entendido los judíos una teología de “personas,” sino que han insistido en un monoteísmo absoluto? Mirémoslo del punto de vista de Dios. Supongamos que Él sí quiso excluir cualquier creencia en una pluralidad en la Deidad. ¿Cómo podría hacerlo utilizando terminología ya existente? ¿Qué palabras fuertes podría usar para comunicar Su mensaje a Su pueblo? Al pensarlo, nos daremos cuenta de que Él usó el lenguaje más fuerte que se hallaba disponible para describir unicidad absoluta. En los precedentes versículos de las Escrituras en Isaías, notamos el uso de palabras y frases como “ninguno, ninguno más, nada hay semejante a mí, no hay más que yo, solo, por mí mismo,” y “uno.” Ciertamente, Dios no podría clarificar más que no existe absolutamente ninguna pluralidad en la Deidad. En breve, el Antiguo Testamento afirma que Dios es absolutamente uno en número.

MONOTEÍSMO CRISTIANO: EL NUEVO TESTAMENTO AFIRMA QUE HAY UN SOLO DIOS


El Nuevo Testamento afirma el monoteísmo cristiano


Jesús enseñó Deuteronomio 6:4 enfáticamente, llamándolo el primero de todos los mandamientos (Mar- cos 12:29-30). El Nuevo Testamento presupone la enseñanza del Antiguo Testamento de un solo Dios y repite explícitamente este mensaje varias veces.

“Porque Dios es uno, y él justificará” (Romanos 3:30). “No hay más que un Dios” (I Corintios 8:4).

“Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre” (I Corintios 8:6).

“Pero Dios es uno” (Gálatas 3:20).

Un Dios y Padre de todos” (Efesios 4:6). “Porque hay un solo Dios” (I Timoteo 2:5).

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19).

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Nuevamente, la Biblia le llama a Dios el Santo (I Juan 2:20). Hay un trono en el cielo y Uno está sentado en él (Apocalipsis 4:2).

Los antes mencionados versículos de las Escrituras son suficientes para establecer que el Nuevo Testamento enseña que hay un solo Dios.

CONCLUSIÓN SOBRE EL MONOTEÍSMO CRISTIANO


La Biblia enseña el monoteísmo cristiano


Como hemos visto, la Biblia enseña un monoteísmo estricto. El pueblo de Dios siempre se ha identificado con el mensaje de un solo Dios. Dios escogió a Abraham porque él estaba dispuesto a abandonar los dioses de su nación y de su padre y adorar al único Dios verdadero (Génesis 12:1-8). 

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Dios castigaba a Israel cada vez que empezaba a adorar a otros dioses, y la adoración politeísta fue una de las razones mayores por las cuales Dios finalmente la envió al cautiverio (Hechos 7:43). El Salvador vino al mundo mediante una nación (Israel) y mediante una religión (el judaísmo) en la cual la gente se había purgado finalmente del politeísmo.

Hoy en día, Dios todavía demanda una adoración monoteísta a Él. Los que estamos en la iglesia somos herederos de Abraham por la fe, y esta posición exaltada demanda que tengamos la misma fe monoteísta en el Dios de Abraham (Romanos 4:13-17). Como cristianos en el mundo nunca debemos cesar de exaltar y declarar el mensaje de que hay solamente un Dios verdadero y viviente, esto es monoteísmo cristiano.