EL LIBRO DE MALAQUÍAS, EL PROFETA DE LA REPRIMENDA

Biblia abierta en el libro de Malaquías

El libro del profeta Malaquías


Nehemías es el último libro de la historia del Antiguo Testamento, y Malaquías es el último libro de la profecía del Antiguo Testamento. Nehemías es, evidentemente, el fondo histórico de la profecía de Malaquías.

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El pueblo de Israel, a pesar de su arrepentimiento en los días de su cautiverio, continuó reincidiendo en la desobediencia a la palabra de Dios. Los libros de Esdras y Nehemías revelan sus períodos de reincidencia. Hageo, Zacarías y Malaquías reprobaron sus muchos pecados. Malaquías los retrató como exteriormente religiosos e interiormente indiferentes e insinceros. Su religión se había convertido en una formalidad vacía, realizada por un sacerdocio corrupto.

Malaquías profetizó aproximadamente entre cincuenticinco y sesenta años después de Zacarías, y el pueblo se había descarriado y alejado del avivamiento que les hubo traído el ministerio de Hageo y Zacarías. Ellos ahora se habían endurecido y enfriado en cuanto a la ley de Dios. Malaquías, así como todos los profetas, había reprochado sus pecados y prometido la venida de Cristo como el único remedio para su reincidencia.

MALAQUÍAS 1 EXPLICACIÓN: LA IMPIEDAD Y PROFANIDAD DE LOS SACERDOTES


Dios había escogido a Jacob y su posteridad para su pueblo en vez de Esaú, porque Esaú se había probado ser indigno del derecho de nacimiento al venderlo. Sin embargo, los descendientes de Jacob no fueron agradecidos por haber sido los elegidos del Señor (versículos 1-5). Ellos no honraron a Dios como su Padre y Maestro, o Señor (versículo 6). 

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Los sacerdotes no tenían ya temor del Señor, sino que deshonraban su nombre al ofrecer pan inmundo en su altar por su mismo acto, ellos admitían que la mesa del Señor era despreciable. Ellos ofrecieron sacrificios de animales ciegos, cojos o enfermos, algo que ellos no se atreverían hacer al gobernador. De balde, ellos rechazarían abrir una puerta en la casa del Señor, o hacer un incendio en su altar (versículos 6-10). Sin embargo, ellos habían negado cada cargo que Malaquías presentó contra ellos.

En el versículo 11, Malaquías predice el día cuando los apóstoles de Cristo irían hacia los gentiles con el evangelio después de que los gobernantes de los judíos habían rechazado al Señor Jesús y su evangelio (Hechos 13:38-48). 

Los sacerdotes del tiempo del profeta Malaquías profanaron el servicio del Señor


Los sacerdotes del tiempo de Malaquías profanaron el servicio del Señor demostrando que para ellos era inmundo y despreciable. Era un fastidio para ellos, y ellos observaron esas ceremonias de la ley de Moisés insinceramente, y solamente para impresionar a los demás


El Señor dijo que no aceptaría sus sacrificios, sino que enviaría una maldición sobre ellos. Ellos habían deshonrado al Señor al presentarle una ofrenda inmunda, que no presentarían a su gobernador (versículos 12-14).

MALAQUÍAS 2 EXPLICACIÓN: PECADOS DE LOS SACERDOTES Y DEL PUEBLO, REPRENSIÓN DE LA INFIDELIDAD DE ISRAEL


Cuando Dios organizó el reino de Israel bajo el liderato de Moisés, él escogió y ordenó al sacerdocio levítico. Su pacto con Leví había sido de vida y paz. Sus sacerdotes de años anteriores habían temido al Señor y enseñado su ley de verdad, por lo que muchos de ellos se habían apartado de la iniquidad. El dijo que sus sacerdotes deberían guardar la sabiduría para que el pueblo pudiera buscar la ley, pues ellos fueron ordenados para ser mensajeros del Señor; sin embargo, esos sacerdotes se separaron de su camino, corrompiendo el pacto de Leví, y causando que muchos tropezaran en la santa ley de Dios. Nehemías también reprochó a los sacerdotes por esos pecados (Nehemías 13:29, 30).


El Señor dio un mandamiento a Malaquías para los sacerdotes: Que si ellos se negaran a oír a su profeta, y si no decidían de corazón dar gloria a su nombre (se hicieran sinceros en sus servicios al Señor), él enviaría maldición sobre ellos. Dañaría la sementera y traería dolor y vergüenza sobre ellos (versículos 1-9). Él luego les reprochó su comportamiento desleal el uno con el otro, profanando el pacto de sus padres (versículo 10).

Un mensaje de reprensión en el libro de Malaquías


El Señor le dio a Malaquías un mensaje de reprensión para el pueblo de Judá e Israel, porque muchos se divorciaron de la esposa de su juventud y se casaron con paganas. Nehemías también los había reprochado fuertemente por ese pecado (Nehemías 13:23-28, 30). El Señor dijo que cortaría a cualquiera que lo hiciera, bien fuese maestro o estudiante (bien fuese sacerdote o laico). Ellos serían sacados del tabernáculo (casa) de Jacob (repudiados). Mientras se observaron religiosamente la ley ceremonial de Dios, violaron la ley moral de Dios al casarse con los paganos. 

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La ley de Dios de la separación racial de su pueblo era muy estricta, para no llegar a contaminarse con la idolatría e iniquidad de los paganos. El pueblo se justificaba en sus caminos malos y se negaban a creer que Dios los castigaría (versículos 11-17).

MALAQUÍAS 3 EXPLICACIÓN: LA PROMESA DEL MESÍAS


La promesa del Mesías en el libro de Malaquías


El Señor había prometido el Mesías a todas las generaciones desde los días Adán. Todo Israel esperaba su llegada para que los llevara a un lugar de “Utopía.” Malaquías ahora profetizaba que el Señor pronto enviaría Su mensajero para preparar el camino delante de él, y que: “... Vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros (Malaquías 3:1). 

El profeta Malaquías promete salvación mediante el Mesías


Malaquías, como todos los profetas, solo podía prometer salvación a Israel mediante la venida del Mesías, pero él reveló que la venida de Cristo no satisfaría sus esperanzas por restauración nacional y gloria. Su santa presencia más bien condenaría su iniquidad e hipocresía. Jesús cumplió esta profecía en su choque con los escribas y los fariseos (Mateo 23:1-23).

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En el libro de Malaquías se promete purificar al remanente fiel de los judíos


Malaquías prometió que el Mesías purificaría al remanente fiel de los judíos, pero que castigaría a los pecadores no arrepentidos y a los hipócritas (versículos 3-6). Las ofrendas del purificado serían agradables para el Señor, como lo ha sido la fe de su pueblo en años anteriores, pero castigaría a los pecadores; a los que oprimen a los jornaleros, a la viuda, al huérfano, y a quienes no le temen. Él no consumiría a los hijos de Jacob porque era el mismo Dios misericordioso y compasivo (Éxodo 34:5-7) que no cambia. Él les recordó su larga historia de reincidencia. Los perdonaría si regresaran a él, pero si ellos continuaban rechazándolo, jamás podría purificarlos (versículo 7).

En el libro de Malaquías se acusa al pueblo de robar a Dios


Malaquías acusó al pueblo de robar a Dios (versículos 8-18). Cuando ellos de nuevo negaron la acusación diciendo: “¿En qué te hemos robado?” (Malaquías 3:8), él les dijo que no llevaron sus diezmos y ofrendas a su casa. Toda la nación le había robado. El Señor prometió bendecirlos con abundante prosperidad, si ellos se arrepintieran y obedecieran su ley. No tenemos testimonio de su arrepentimiento en este asunto.

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Luego el Señor, a través de Malaquías, presentó otra acusación contra ellos. Las palabras de ellos hacia el Señor habían sido violentas, y de nuevo negaron que habría sido así. Ellos habían dicho que era en vano servir a Dios. Ellos no habían tenido beneficio al guardar su ley, o andar afligidos en presencia de Dios. Dijeron que los soberbios eran bienaventurados, y aquellos que hicieron impiedad y tentaron a Dios no solamente habían escapado, sino que habían prosperado.

En el libro de Malaquías se nos dice que fue escrito un libro de memoria para todos los que le temen y piensan en su nombre


El Señor contestó que fue escrito delante de él un “libro de memoria para todos los que temen a él, y los que piensan en su nombre y hablan entre sí de su bondad. Ellos quizás no serían recompensados inmediatamente, pero lo serían cuando él actuara, porque serían especial tesoro y El los perdonaría

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Los verdaderos santos de Dios saben que ellos son los favorecidos del Señor, pero se tendrá que esperar hasta el día del juicio final para revelar al mundo cuán bendito y beneficioso es servir a Dios y caminar con él en fe y santidad (Mateo 24:27-31; 25:31-46) (Malaquías 3:8-18).

MALAQUÍAS 4 EXPLICACIÓN: EL ADVENIMIENTO DEL DÍA DE JEHOVÁ (EL ÚLTIMO MENSAJE)


El libro de Malaquías cierra con una advertencia de juicio y una gloriosa promesa de esperanza


Malaquías cerró su profecía, el último mensaje que Dios daría a su pueblo por los siguientes cuatrocientos años, con una horrible advertencia del próximo juicio sobre los impíos (versículo l); y una gloriosa promesa de esperanza para el fiel, con una admonición de ser cuidadoso en observar la ley del Señor (versículos 2-4).

Dios prometió (versículos 5, 6) que el juicio final no llegaría hasta que el Señor haya venido a redimir a Su pueblo de la maldad innata (Jeremías 17:9; 31:31-34). Él, primeramente enviaría a alguien para preparar el camino al Redentor, el cual vendría con el espíritu de Elías (Véase Lucas 1:17; 31-17; Juan 1:19-23). 

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Juan el Bautista tuvo mucho éxito en la preparación del pueblo de Israel para recibir a Cristo cuando Él viniera a la tierra. Jesús dio testimonio de él (Lucas 7:24-30). Pero solamente Jesucristo (Dios manifestado en carne) podía morir por nuestros pecados, resucitar y ascender a los cielos para darnos su vida de resurrección en el día de Pentecostés, el cual es el Espíritu Santo. Este es el nuevo nacimiento a un nuevo corazón y una vida nueva en el Señor. Él cambia los sentimientos del corazón y los deseos de los hombres, y nosotros debemos alegrarnos grandemente por esta hermosa salvación.