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EL PROFETA HAGEO


LIBRO DE HAGEO

Biblia abierta en el Libro del Profeta Hageo

Libro de Hageo, el profeta de la construcción del templo


Hageo, Zacarías y Malaquías son llamados profetas postexilios porque profetizaron después que un remanente de los judíos regresó a Jerusalén del cautiverio babilonio. La historia de la profecía de Hageo se encuentra en Esdras 5 y 6.

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Al profeta Hageo se le comisionó que animara a los judíos a construir un templo. Zorobabel, el gobernador de Judá, y Josué, sumo sacerdote, junto con el pueblo habían echado los cimientos del templo en el segundo año después de su regreso a Jerusalén desde Babilonia (Esdras 3:8-13), aproximadamente 536 A.C.. Pero poco después de echar los cimientos, los samaritanos tuvieron éxito al influenciar a Artajerjes (sucesor de Ciro) para ordenarles que abandonaran la construcción (Esdras 4:1-24). Y durante dieciséis años hasta el reino de Darío en Persia, el templo había permanecido sin terminar.

LIBRO DE HAGEO, CAPÍTULO 1: EXHORTACIÓN A EDIFICAR EL TEMPLO


Dieciséis años después de que Zorobabel fuera forzada a abandonar la construcción del templo, estaba ahora bajo el gobierno de Darío de Persia. Pero todavía él no había hecho ningún intento de saber si podría ser posible reiniciar la construcción

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Durante aquellos dieciséis, años, los judíos habían estado ocupados con la construcción y embellecimiento de sus propias casas, y se habían hecho indiferentes hacia la casa del Señor. Para castigarlos por esa actitud, el Señor les hizo sufrir mucha adversidad. Cosechaban sólo una pequeña parte de sus tierras. No tenían suficiente comida, bebida, o ropa, y sus salarios desaparecían como si los metieran en sacos rotos o con agujeros. El Señor luego les envió a Hageo a enseñarles la razón por su falta de seguridad y prosperidad.

El Señor habló a través del profeta Hageo


El Señor les habló luego a través de Hageo: “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos (Hageo 1:4, 5).

El profeta Hageo les dijo que cuando trajeran sus productos y sus dineros a sus hogares, el Señor soplaría sobre ellos, de manera que no se dieran cuenta de los beneficios que necesitaban. Hizo que hubiera sequía en sus tierras.

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Luego, el Señor despertó los espíritus de Zorobabel, el gobernador, Josué, el sumo sacerdote, y el pueblo, para que reiniciaran la construcción. Sus enemigos de nuevo trataron de impedir el trabajo y enviaron una carta a Darío. Cuando Darío buscó en los archivos y encontró el decreto que Ciro había hecho, referente a la construcción de la casa de Dios en Jerusalén, él no solamente les ordenó que dejaran que el trabajo en la casa del Señor fuera reiniciado, sino que les ordenó que ayudaran a los judíos en los gastos de la construcción con el dinero de los tributos que debían enviar a Darío (Esdras 5:1-17; 6:1-14). El profeta Hageo les dijo que el Señor estaría con ellos y les haría prosperar si reiniciaban la construcción de la casa del Señor en Jerusalén.

LIBRO DE HAGEO, CAPÍTULO 2: MENSAJES DE GLORIA Y ESPERANZA 


El mensaje del profeta Hageo para evitar el desaliento


El segundo mensaje de Hageo (versículos 1 al 9) fue dado para evitar el desaliento, por el hecho de que este templo no tuviera la magnificencia del templo de Salomón (Esdras 3:10-13). Él prometió que esta casa sería gloriosa en virtud de la presencia del Señor, pero el verdadero significado era que el templo de Zorobabel sería un tipo del templo que Cristo construiría (Efesios 2:19-22), en el cual él habitaría en su pueblo por el, Espíritu Santo

Cuando los cimientos del templo de Zorobabel fueron echados, los ancianos que habían estado en Jerusalén antes de que fuera destruido el templo de Salomón lloraron porque ellos sabían que este templo jamás podría ser comparado en belleza y grandeza con el templo de Salomón (Esdras 3:12, 13). Sin embargo, era esencial que este templo fuera construido para servir al pueblo hasta que Cristo viniera a establecer su templo espiritual. Y el Señor dio a Hageo este mensaje para animar al pueblo a continuar con la construcción (versículos 1-5).

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Hageo le dijo al pueblo que dentro de poco tiempo el Señor haría temblar el cielo, la tierra, el mar, la tierra seca y todas las naciones. Esto se refería a la primera venida de Cristo a la tierra para morir por los pecados de todo el mundo, si ellos creyeran en él. 

La venida de Cristo a la tierra fue el evento más trascendental en toda la historia de la humanidad. Jesús dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). El temblor de la tierra por Dios empezó con el temprano ministerio de Jesús, pero aumentó en volumen después de su crucifixión, resurrección, ascensión a los cielos y el derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés

Sólo tenernos que, estudiar el libro de los Hechos para ver el cumplimiento de esta profecía. A partir del día de Pentecostés hasta el día de hoy, todas las naciones han sido conmovidas para que busquen al Señor Jesucristo y reciban la gloria de su Espíritu. Los santos de Dios han sido llenos de su gloria en el Espíritu Santo, así como el tabernáculo del desierto y el templo de Salomón fueron llenados con su gloria (versículos 6-9).

Hageo nos enseña que la santidad no es contagiosa pero el pecado sí lo es


El Señor le dijo a Hageo que hiciera dos preguntas a los sacerdotes, cuyas contestaciones darían un tercer mensaje para el pueblo. El profeta Hageo preguntó que si una persona con carne santificada en la falda (como un bolsillo) de su vestimenta, tocara otra carne o pan, ¿Se convertiría en sagrada? Los sacerdotes contestaron que no. 

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Hageo luego les preguntó si una persona inmunda (ceremonialmente) por razón de haber tocado a un cuerpo muerto, si tocare alguna cosa de estas, ¿Será inmunda? Los sacerdotes contestaron, “inmunda será.” (La santidad no es contagiosa, pero el pecado lo es). 

Hageo les enseñó al pueblo, por ese ejemplo, que ellos, al estar inmundos por la insinceridad de sus, alabanzas, habían influenciado a otros y habían traído el juicio de Dios sobre ellos mismos. Pero ahora que ellos se habían arrepentido y estaban construyendo la casa de Dios, él de nuevo los bendeciría y haría prosperar (versículos 10-19).

El último mensaje del profeta Hageo


El último mensaje de Hageo (versículos 20-23) fue una profecía de la derrota de los reinos mundanos, especialmente el último reino mundial dirigido por el anticristo, en los días en que Dios restauraría el reino a Israel (Hechos 1:6-8). 

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Zorobabel fue aquí nombrado como un tipo de Cristo (Zacarías 4:5-10; Isaías 42:1-8). Él había echado los cimientos del templo que estaban construyendo (Esdras 3:8-13), y la acabaría, como un tipo de Cristo, el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2), quien construiría su templo espiritual.