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EL PROFETA ELÍAS


EL PROFETA ELÍAS (1 REYES 17, 18, 19)

El profeta Elías siendo arrebatado en un torbellino y carros de fuego

El profeta Elías, uno de los grandes personajes de la Biblia


El profeta Elías fue uno de los personajes más recordados del Antiguo Testamento. Su historia entera es de mucha fascinación. Poco sabemos de él excepto lo que nos dice 1 Reyes 17:1, “Elías Tisbita, que era de los moradores de Galaad”

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Galaad estaba situada al este del río Jordán, un monte alto de 610 metros de altura. Fue aquí en esta montaña silvestre de Galaad que el profeta Elías conoció al verdadero Dios de Israel. Fue aquí que el ardor devoto de su ministerio profético fue dado.

Se dice que la vestimenta del profeta Elías consistía de un simple cinturón de cuero alrededor de su cintura. Elías usaba una capa de cuero de oveja y su cabello largo, que llegaba a su espalda.

La súbita aparición del profeta Elías al rey Acab tuvo que haber sido algo espantoso. Dramáticamente profetizó de sequía: “No habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (I Reyes 17:1).

EN TIEMPOS DEL PROFETA ELÍAS, ISRAEL ESTABA DADO A LA IDOLARÍA


En el tiempo de Elías, Israel estaba dada a la idolatría por completo. El rey Acab se había casado con una fenicia, Jezabel, quien fue una campeona de la cultura extranjera.

Jezabel había derribado los altares de Jehová y edificó altares paganos. Ella fue responsable del odio y persecución de los verdaderos profetas. Jezabel introdujo la alabanza idólatra de Baal a Israel y las orgías licenciosas de la diosa Astoret. Fue un periodo muy obscuro para Israel.

El profeta Elías en el arroyo de Querit (1 Reyes 17:3-7)


Era de esperar que Acab buscaría quitar la vida del profeta Elías. El Señor instruyó a Elías ir hacia el este al arroyo de Querit y esconderse. Cada mañana y noche, Dios enviaba los cuervos con carne y pan para alimentarlo. En todo Israel, hubo una sequía acompañada por escasez de alimentos, pero Elías fue milagrosamente alimentado hasta que el arroyo se secó.

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El profeta Elías y la viuda de Sarepta 


El profeta Elías se había escondido de Acab durante los cuarenta y dos meses de la sequía. Acab le buscó en todas partes, también en naciones extranjeras (I Reyes 18:10). Después que el arroyo de Querit se había secado, Dios dijo al profeta Elías que fuera a Sarepta donde una viuda le sostendría

Sarepta era una ciudad fenicia situada entre Tiro y Sidón. El último lugar donde el profeta Elías esperaba encontrar seguridad sería en Fenicia, la nación nativa de Jezabel y desde donde vino la alabanza idólatra a Baal.

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Aparentemente la viuda creía en Dios. Era extremadamente pobre y vivía sola con su hijo. El profeta Elías la encontró reuniendo leña para hacer un fuego y preparar su último alimento. A la petición del profeta Elías, ella preparó alimento para él primero y vino el milagro de la comida y el aceite. Tanto como Elías permaneció allá, la viuda y su hijo tuvieron alimento para comer.

En tanto el profeta Elías estaba en la casa de la viuda de Sarepta, aconteció otro milagro. El hijo de la viuda enfermó y murió. El profeta Elías oró y se tendió sobre el joven tres veces. Oró otra vez y el hijo revivió (I Reyes 17:17-24).

LA DISPUTA DEL PROFETA ELÍAS EN EL MONTE CARMELO


Al final de la sequía, había muy poca vegetación. El rey Acab y su mayordomo, Abdías, estaban buscando hierbas cuando Elías se apareció súbitamente. Abdías era un creyente de Dios y había mantenido cien profetas jóvenes en escondite. Abdías fue persuadido para decir a Acab que Elías había aparecido. El rey y el profeta se encontraron y el profeta Elías propuso una competencia para demostrar cual de los dos, Baal o Dios, era el Dios verdadero.

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La contienda tuvo lugar en el Monte Carmelo. Cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y 400 profetas de Asera estaban en un lado y Elías solo en el otro lado. El profeta Elías amonestó al pueblo que sirviera al Dios que contestara por medio del fuego. En todo el día los que alababan a Baal llamaban a su dios frenéticamente, pero sin valor alguno.

Cuando vino el turno de Elías, él tomó algunos pasos muy simples para preparar el altar. Sería beneficioso estudiar estos pasos porque ellos son los mismos requisitos que se necesitan reunir para traer la renovación en toda generación.

El profeta Elías y lo que hizo para traer una renovación espiritual


1. El altar de Dios fue arreglado . . . ORACIÓN
2. El altar fue hecho con doce piedras. Elías ignoraba la división en la nación . . . UNIDAD
3. El clamó en el nombre del Señor . . . EL NOMBRE DE JESÚS ES ESENCIAL
4. El hizo una zanja alrededor del altar . . . SEPARACIÓN DEL MUNDO
5. La leña fue colocada en orden … CALVARIO
6. Un buey fue colocado en el altar . . . SACRIFICIO Y DERRAMAMIENTO DE SANGRE
7. Doce cántaros de agua fueron derramados en el altar . . . BAUTISMO EN AGUA

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El profeta Elías oró para que el fuego cayera


Al profeta Elías solo le bastó una corta oración majestuosa para que el fuego cayera y consumiera el sacrificio. El pueblo estaba convencido y gritó, “Jehová es el Dios, Jehová es el Dios.” Al mandato de Elías, los profetas de Baal fueron llevados al pie del monte y degollados allí.

El profeta Elías oró entonces por lluvia. Elías envió a su siervo que buscara las nubes. La séptima vez el sirviente reportó una nube igual que la mano de un hombre. Elías envió a su siervo que avisara a Acab que volviese a Jezreel. Mientras Acab regresaba, el profeta ciñó sus vestidos y corrió delante del carro todo el camino hasta Jezreel, una distancia de alrededor de veintiséis km.

El profeta Elías en el desierto, huyendo de Jezabel (1 Reyes 19:4-8)


Jezabel prometió venganza y el profeta Elías huyó por su vida. En el desierto, estaba desalentado. Se sentó debajo de un enebro y deseó morir. Un ángel le tocó y le dio comida. Una torta fue cocida sobre las ascuas y había una vasija con agua. Fue ordenado dos veces a comer, y con la fuerza de este alimento, el profeta Elías caminó cuarenta días.

EL PROFETA ELÍAS EN HOREB (1 REYES 19:9-21)


En Horeb, el profeta Elías se metió en una cueva. Allí Elías experimentó un grande y poderoso viento, un terremoto y un fuego. Y tras el fuego oyó un silbo apacible y delicado del Señor. Elías fue enviado a ungir a Hazael por rey de Siria, a Jehú por rey sobre Israel, y también para ungir a Eliseo para que fuera profeta en su lugar. Dios le aseguró de que habían siete mil en Israel cuyas rodillas no se doblaron ante Baal.

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El profeta Elías encontró a Eliseo arando la tierra. Elías echó sobre Eliseo su manto. Eliseo entonces besó a su padre y a su madre. El mató un par de bueyes, coció la carne y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías hasta que Elías fue llevado al cielo.

El profeta Elías y la viña de Nabot (1 Reyes 21:1-24)


Cuando Jezabel tomó la viña de Nabot para Acab y había matado a Nabot, el profeta Elías encontró al rey en la viña y le reprendió. Elías profetizó que los perros lamerían la sangre de Acab en el mismo lugar que murió Nabot.

EL PROFETA ELIAS ES TRASPUESTO, SUBIÓ AL CIELO EN UN TORBELLINO (2 REYES 2:11)


El profeta Elías y Enoc fueron los únicos dos hombres que fueron al cielo sin morir. Mientras Elías y Eliseo caminaban juntos, un carro y caballos de fuego los separó y Elías fue llevado arriba al cielo por un torbellino.

Mas tarde Elías apareció a Jesús en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17:3, 4). Algunos creen que el profeta Elías será uno de los dos testigos en Apocalipsis 11.

Ciertamente el profeta Elías fue uno de los más grandes del Antiguo Testamento. No obstante él fue un hombre de pasiones iguales que nosotros (Santiago 5:17); pero estuvo al servicio del Señor.