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PARA ESTO APARECIÓ EL HIJO DE DIOS


PARA ESTO APARECIÓ EL HIJO DE DIOS, PARA DESHACER LAS OBRAS DEL DIABLO

Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo, 1 Juan 3:8

Para esto apareció el hijo de Dios, 1 Juan 3:8


Ahora bien, lo que nos dice 1 Juan 3:8 es algo muy interesante e importante, si practicamos el pecado somos del diablo, él tendría potestad sobre nosotros. 

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Jesús apareció con el propósito de destruir o deshacer las obras del diablo. Pero la buena noticia es que podemos ser libre porque Jesús pagó el precio. Jesús nos ha rescatado y ahora le pertenecemos a él. Soy su esclavo, he sido comprado de la esclavitud del diablo y del mal. 

El versículo completo al que se hace referencia dice así: "El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo"1 Juan 3:8

Sin embargo, Juan no dice “nacido del diablo” como sí lo hace cuando dice “nacido de Dios”, pues el diablo no engendra ni crea; pero el que imita al diablo se hace hijo del diablo por su imitación, no por nacimiento propio.

El diablo peca desde el principio


Satanás, el diablo, pecó desde el principio, desde el momento en que se convirtió en lo que es, el diablo. Él ha pecado desde el principio y todavía sigue pecando. Como autor del pecado y príncipe de este mundo, nunca ha cesado de seducir al hombre al pecado.

PARA ESTO APARECIÓ EL HIJO DE DIOS, PARA DESHACER LAS OBRAS DEL DIABLO, DESTRUIR LAS OBRAS DE SATANÁS


Jesucristo vino para destruir, romper, acabar con las obras de Satanás. Deshacer las obras del diablo, el pecado y todas sus terribles consecuencias. Jesús estaba en una misión de destrucción : el griego aquí es λύω luō , loo´-o; un verbo primario; “ aflojar ” (lit. o fig.):—romper (deshacer), destruir, disolver, (des-) aflojar, derretir, quitar.

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Jesús, el Mesías, triunfa y desarma todos los poderes del mal alineados contra él. La Biblia dice que "despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz" (Colosenses 2:15) Los creyentes pueden compartir esta victoria a través de la fe en Jesús, el Hijo de Dios, quien es Dios manifestado en carne.

La escritura también nos dice que Dios "nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (Colosense 1:13-14)

Ninguno de nosotros merece el perdón, ¡pero eso es lo maravilloso de la gracia! Dios nos ama tanto que voluntariamente llevó nuestros pecados al Calvario y los clavó en la cruz. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. También 1 Juan 3:5: "Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él".

PARA ESTO APARECIÓ EL HIJO DE DIOS (6 RAZONES) 


6 Razones por las que apareció el Hijo de Dios en el mundo


1. Para rescatar a muchos,
2. para llamar a los pecadores,
3. para dar vista a los moralmente ciegos,
4. para dividir hogares,
5. para salvar de la condenación divina, y
6. para dar vida eterna.

Tomemos estas razones por las cuales apareció el Hijo de Dios y dejemos que la Biblia testifique de cada una con sus propias palabras.

1. Para esto apareció el Hijo de Dios: Vino en rescate por muchos.


Marcos 10:45 — “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Para esto apareció el Hijo de Dios.

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La razón por la que necesitamos que se pague un rescate por nosotros es que nos hemos vendido al pecado y nos hemos alejado de un Dios santo. Cuando Jesús dio su vida como rescate, nuestros amos, el pecado, la muerte y el diablo, tuvieron que renunciar a su derecho sobre nosotros. Y el resultado fue que pudimos ser adoptados en la familia de Dios.

Pablo lo expresó así en Gálatas 4:4-5: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” En otras palabras, la redención o el rescate nos libera para ser parte de la familia de Dios. Nos habíamos escapado y vendido como esclavos; pero Dios paga un rescate y nos redime de la esclavitud.

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Dios tuvo que manifestarse en carne, como el Hijo de Dios, para morir en nuestro lugar y pagar el rescate. Hebreos 2:14 lo expresa así: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”. En otras palabras, la razón por la que Dios fue manifestado en carne fue para poder morir y, al morir, pagar un rescate y liberarnos del poder de la muerte.

2. Para esto apareció el Hijo de Dios: Vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento.


En Lucas 5:31-32 se nos dice: “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Para esto apareció el Hijo de Dios.

Jesús vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento. Primero, tenía que haber un rescate, pagar por los pecadores. Entonces, podría hacer un llamado exitoso a los pecadores. La llamada se basa en el rescate. Y Jesús dice que vino por ambas cosas.

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Jesús rescata y llama. Incluso hoy, él está llamando a través de la Biblia y a través de la predicación del evangelio. Vino a llamar a los pecadores.

3. Para esto apareció el Hijo de Dios: Vino a dar vista a los moralmente ciegos


Juan 9:39 dice: “Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados”. Y Juan 12:46 también nos declara: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”.

Jesús no vino meramente para rescatar y llamar; también vino a abrir los ojos de las personas para que puedan ver la luz y caminar en ella, para esto apareció el Hijo de Dios. Nuestro problema no es solo ser rescatado de la esclavitud y de la perdición, y no solo se trata de hacer un llamado. Nuestro problema es también la ceguera moral, necesitando que sean abiertos nuestros ojos espirituales. Simplemente estamos ciegos a algunas realidades espirituales que son absolutamente cruciales para nuestra salvación.

4. Para esto apareció el Hijo de Dios: Cristo vino a dividir los hogares.


“No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:34-36), para esto apareció el Hijo de Dios.

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El punto de esta palabra no es que Dios ame la división y la contienda. El punto es que la lucha y la división es causada por la verdadera lealtad a Jesús. Y así piensan diferente y sienten cosas diferentes y actúan diferente. Y para algunos en la familia, eso puede ser muy amenazante, y por eso se desarrolla la tensión. Para esto, Jesús vino al mundo. Muchas veces nuestra fidelidad a Dios causará división en nuestros hogares, pero es mejor obedecer a Dios y no al hombre.

5. Para esto apareció el Hijo de Dios: Vino a salvar de la condenación 


“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:17-18)

Dios envió a su Hijo para salvarnos de su justa condenación e ira. La necesidad de salvación implica que hay un peligro del que necesitamos ser salvados. Ese peligro es el pecado y la muerte. Pero el peligro más serio de todos es el peligro de la condenación de Dios. Si Dios es por nosotros, entonces el pecado, la muerte y el diablo no lograrán destruirnos. Pero si Dios está contra nosotros, entonces nada puede salvarnos.

6. Para esto apareció el Hijo de Dios: Vino a darnos vida eterna.


Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Para esto apareció el Hijo de Dios.

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La escritura dice: "El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia". Mientas Satanás vino a hurtar, matar, destruir, nuestro Dios se ha manifestado en carne para darnos vida en abundancia, es decir, la vida eterna. Para esto apareció el Hijo de Dios.