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LA SUPREMACÍA DEL AMOR SOBRE LOS DONES ESPIRITUALES


LA SUPREMACÍA DEL AMOR EN EL EJERCICIO DE LOS DONES ESPIRITUALES (1 CORINTIOS 13)

La supremacía del amor en 1 Corintios 13. Biblia abierta

El tema de I Corintios 13, uno de los capítulos más citados de la Biblia, es el amor. Significativamente, está ubicado en medio de la discusión acerca de los dones espirituales. Entonces Dios lo ha enfatizado así, la prioridad del amor sobre los dones espirituales y la necesidad del amor al ejercer los dones espirituales. Analicemos este pasaje con referencia en particular a los dones.

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LA SUPREMACÍA DEL AMOR (I CORINTIOS 13:1-3)


“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”

Un camino aun más excelente, el camino del amor


El “camino aún más excelente” de I Corintios 12:31 es el camino del amor. I Corintios 13 enseña la supremacía del amor en la vida cristiana. Ninguna discusión sobre los dones espirituales está completa sin considerar al amor, porque el amor es el motivo necesario para cada acción

La palabra griega para amor en este versículo es ágape, que en su sentido más sublime significa el amor divino, no egoísta, el amor de sacrificio, el amor sin esperanza de ser correspondido.

Para establecer su punto, el pasaje cita varios de los dones espirituales de I Corintios 12—lenguas, profecía, ciencia, fe—tanto como las buenas obras. De hecho provee unos ejemplos superlativos: Lenguas angélicas tanto como humanas, conocimiento comprensivo (No solamente unas “palabras”), que abarca todo el misterio; una fe completa, suficiente para mover montañas; despojándose de toda posesión; y el martirio más cruel. Sin embargo, aunque una persona manifieste todos estos dones y obras en su grado más amplio, sin amor no es nada y sus hechos no le benefician en nada. 

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En el día de hoy, las multitudes se amontonarían alrededor de alguien que exhibiera tales dones y obras, pero la Biblia nos advierte que ninguno de los dones, en sí mismos, son pruebas de espiritualidad y verdad.

EL AMOR ES EL MOTIVO ACEPTABLE PARA OPERAR LOS DONES ESPIRITUALES


En pocas palabras, el único motivo aceptable para operar los dones espirituales es el amor. Aunque debemos procurar fervientemente los dones espirituales (I Corintios 12:31), debemos procurarlos por el motivo correcto: No para exaltarnos a nosotros mismos sino para bendecir a otros. Quizás una razón por la que muchos cristianos no ven el operar de más dones es porque los desean en una forma egocéntrica (Véase Santiago 4:3.)

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Cuando ejercemos un don espiritual debemos preguntarnos, ¿Estoy hablando o actuando en amor? ¿Es mi motivo verdadero el amor por Dios, Su iglesia, y los perdidos?, o ¿lo procuro para exaltar mi ego?

Los motivos humanos pueden ser una mezcla de lo egoísta y lo noble. Además, nosotros los seres humanos tenemos gran habilidad para justificarnos y engañarnos a nosotros mismos. Jeremías 17:9 dice “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?” Ninguno de nosotros puede confiar en su propio corazón, pero debemos examinarnos periódicamente, pedir que Dios nos revele cualquier impureza secreta, y pedirle que nos purgue de motivos y deseos impropios.

Sin amor los dones espirituales no tienen sentido


El salmista mostró esta actitud en su oración: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmo 19:12-14).

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Aunque podemos y debemos tener un deseo fuerte para la operación de los dones espirituales, debemos reconocer que es peligroso el procurarlos sin amor. Porque son sobrenaturales y a menudo espectaculares, podemos fácilmente procurarlos para atención o intereses personales, ignorando así lo que es mejor para los demás. Sin embargo, debemos continuamente recordarnos a nosotros mismos que sin amor todos estos dones no tienen sentido.

SUPREMACÍA DEL AMOR, LAS CARACTERÍSTICAS DEL AMOR (I CORINTIOS 13:4-7)


El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”


Estos versículos describen la esencia del amor, el tipo de amor que es necesario en el ejercicio de los dones espirituales. Las siguientes características del amor serán vistas en la operación correcta de los dones espirituales.

Características del amor en la operación correcta de los dones espirituales


1. El amor es sufrido
2. El amor es benigno
3. El amor no tiene envidia
4. El amor no es jactancioso
5. El amor no se envanece
6. El amor no hace nada indebido
7. El amor no busca lo suyo
8. El amor no se irrita
9. El amor no guarda rencor
10. El amor no se goza de la injusticia
11. El amor se goza de la verdad
12. El amor todo lo sufre
13. El amor todo lo cree
14. El amor todo lo espera
15. El amor todo lo soporta

Las características del amor nos ayudan a usar los dones correctamente


Claramente, como revelan los versículos 1 al 3, es posible que alguien ejerza los dones espirituales sin amor, pero eso sería un mal uso de los dones. Las características del amor antes nombradas nos ayudan a aprender a usar los dones en una manera correcta y nos ayudan a identificar los usos incorrectos. 


Por ejemplo, Dios nunca concede dones espirituales para una reprensión precipitada, tosca, descortés, o enfadada. Él no concede los dones para avergonzar y humillar a otros, ni para buscar la venganza de otro, ni para promover la envidia ni la contienda. 

Dios NO da los dones para exaltar a los receptores ni para gratificar sus deseos personales. Al contrario, el uso correcto de los dones espirituales siempre promoverá la verdad de la Palabra de Dios, la protección de las almas, la confianza en Dios, la esperanza para el futuro, y la perseverancia en la fe.

Si somos controlados por el amor no usaremos mal los dones espirituales. Los operaremos como Dios quiere, y no para exaltación o gratificación propia. No tendremos envidia de otros a quienes Dios usa y no usaremos la profecía para maldecir a otros. No seremos llevados a la adoración egocéntrica, doctrina falsa, o la rebelión por las manifestaciones espirituales, pero nuestras prioridades serán la de amar a Dios, amar a la verdad, y amar a las almas.

LA PERMANENCIA DEL AMOR (I CORINTIOS 13:8-13)


El amor nunca deja de ser


El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

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Debemos estimar el amor sobre los dones espirituales porque solo el amor es eterno. Solo el amor es de la esencia del eterno reino de Dios. La permanencia del amor demuestra su superioridad sobre todos los dones y virtudes.

El amor permanece, nunca deja de ser, siempre nos unirá con Dios y unos con otros


Cuando Cristo rapte Su iglesia y establezca Su reino eterno, ya no tendremos necesidad de los dones espirituales, porque llegaremos a una madurez y perfección total en Él. Tendremos comunión perfecta con Dios; entonces no tendremos necesidad de lenguas ni profecía. Tendremos conocimiento completo; entonces no tendremos necesidad de conocimiento parcial (“la palabra de ciencia.”)

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En esta vida, andamos por la fe, no por la vista (II Corintios 5:7). Somos salvados en esperanza, ya que aún no podemos ver nuestra última salvación (Romanos 8:24-25), pero un día veremos todas las cosas claramente (I Corintios 13:12). Cuando venga el Señor por nosotros, ya no tendremos necesidad de fe ni de esperanza, porque nuestra trayectoria se habrá terminado y heredaremos todas las promesas de Dios. Pero el amor siempre nos unirá con Dios y unos con otros.

Algunos teólogos dicen que los dones sobrenaturales, particularmente las lenguas, ya han cesado. Si es así, entonces tendremos que decir también en base a este pasaje que la profecía y el conocimiento parcial también han cesado, que tenemos vista y conocimiento perfectos, y por implicación, que ya no tenemos necesidad de la fe y la esperanza. Obviamente, este punto de vista es erróneo

LOS DONES NO CESARÁN HASTA QUE VENGA LO PERFECTO


Los dones no cesarán hasta que venga “lo perfecto.” Algunos dicen que lo perfecto se refiere a la Biblia, que se hizo completa al terminarse el Nuevo Testamento. Aunque la Biblia es la completa Palabra de Dios para nosotros, ni la iglesia ni el mundo ha obtenido la perfección absoluta y no la obtendrá hasta después de que el Señor regrese a la tierra. La época neotestamentaria no se acaba todavía, y los propósitos para los dones siempre son relevantes.

Además, en el griego “perfección” es teleios, lo que es género singular. Pero en el griego se habla de la Biblia completa como “las Escrituras.” Veinte veces el Nuevo Testamento usa graphai, que es género femenino plural, y una vez se usa grammata, que es género plural. Gramaticalmente, ninguna de estas palabras está de acuerdo con teleios, entonces no puede ser un pronombre que sirva como sustituto para “las Escrituras.”

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I Corintios 1:7 ya estableció que los dones permanecerán hasta la Segunda Venida. “Perfección” debe referirse a este evento o al reino que Cristo establecerá en Su venida.

El amor, la fe y la esperanza, pero lo más importante es el amor, el cual nunca deja de ser


Alguien ha dicho que la fe descansa en el pasado, la esperanza mira hacia el futuro, pero el amor obra en el presente. El amor es el más importante de los tres porque opera en el presente término.