Ten cuidado de ti mismo, reflexión

Ten cuidado de la doctrina, estudio bíblico

Ten cuidado de ti mismo, cuídate de ti mismo, versículo, reflexión

«Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren» (1 Timoteo 4:16). ¿Qué significa cuídate de ti mismo y de la doctrina?. Meditemos en esta prédica escrita de Ubolmester Jaramillo.

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Hace varios años el gerente de una importante emisora cristiana de la comunidad donde sirvo al Señor Jesús, me llamó ofreciéndome un espacio radial para la iglesia a un precio muy económico, según él. Todo sonaba muy bonito hasta que me advirtió: «Pastor Jaramillo, la única condición para firmar el contrato es que debe comprometerse a no presentar mensajes de doctrina por la radio«. Esto último, es el motivo por el cual se nos dice ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.

Cuídate de ti mismo (1 Timoteo 4:16)

Un concepto común es que la doctrina separa, rompe la comunión entre los cristianos, lleva al fanatismo y por ende, a la violencia. De ahí la razón por la que muchos solo quieren hablar de temas bíblicos que enfaticen únicamente el amor de Dios, el evangelismo, la familia, la prosperidad, el amor fraternal y cosas por el estilo que no hiera conciencia alguna, pero cuídate de ti mismo, no puedes descuidar la doctrina, ten cuidado de ti mismo.

En la formación de una vida cristiana saludable no puede faltar la doctrina bíblica, pues ésta es tan importante como la columna vertebral normal en el ser humano, que nos permite caminar erguidos y levantar y transportar objetos según su peso y volumen. Cosas que no pueden hacerse cuando hay fallas en la columna, por tales razones se nos dice  «ten cuidado de ti mismo y de la doctrina«, porque la doctrina bíblica es fundamental para nuestra salvación.

Pablo dice a Timoteo: Cuídate de ti mismo, ten cuidado de ti mismo

De igual manera, un fiel miembro del cuerpo de Cristo, que es la iglesia, cuidadoso de la sana doctrina, tendrá la capacidad de caminar en los senderos de Dios equilibradamente y ayudar con la palabra viva a quienes necesitan conocer más particularmente el camino de Dios. Poner en práctica la voz que dice cuídate de ti mismo.

La elocuencia, poder en las escrituras, profunda instrucción en el camino del Señor, fervor de espíritu y diligencia para hablar y enseñar lo concerniente al Señor, lo que había en el judío llamado Apolos, natural de Alejandría, no fueron tampoco barreras para Priscila y Aquila, quienes al escucharle le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios (Hechos 10:28). Necesitamos estar atentos como lo hizo Apolo, porque se nos dice ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.

La firmeza doctrinal de Priscila y Aquila pudo ayudar oportunamente al nuevo predicador que hablaba con denuedo en la sinagoga, de tal manera que Apolos siguió su ministerio en una escala mayor, pues leemos: «…con gran vehemencia (ardiente y lleno de pasión) convencía públicamente a los judíos, demostrando por las escrituras que Jesús era el Cristo» (Hechos 18:28).

La sana doctrina No separa… cuídate de ti mismo

La sana doctrina no separa, no rompe la comunión fraternal, y por consiguiente, no destruye. Esas características solamente acompañan a la sana doctrina. Cuando leemos el capítulo 2 de los Hechos encontramos que el «perseverar en la doctrina de los apóstoles«, no solo les permitía estar en comunión, sino también «comer juntos con alegría y con sencillez de corazón».

Lo que es la doctrina

Cuídate de ti mismo, enseña lo que es la sana doctrina, pero ten cuidado de ti mismo

La palabra doctrina quiere decir enseñanza o verdad. Es imposible enseñar la Biblia sin enseñar doctrina. La doctrina es el fundamento y armadura de toda enseñanza y predicación, y da vigor, forma y belleza al mensaje que proclamamos, por esto se nos dice ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; por lo tanto, cuídate de ti mismo y de lo que enseñas.

Ten cuidado de ti mismo, porque un elocuente mensaje toca, emociones y pronto pasa, mientras que la enseñanza cambia la mente y el corazón permanentemente. Jesús dijo: «Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad» (Juan 17:17). El Salmo 19 menciona algunos de esos efectos maravillosos causados en el corazón del ser humano por la palabra que es verdad (v 7-11).

Pablo advierte diciendo ten cuidado de ti mismo y de la doctrina

Por doctrina se entiende una forma de comunicación humana en materias de orden religioso. La Biblia la emplea en su referencia a toda enseñanza de la ley de Dios, pero nunca significa únicamente mero conocimiento intelectual, sino también que tiene un contenido práctico (Salmo 94:10-12; Juan 13:17).

La doctrina bíblica es no solamente la adquisición de la verdad, sino seguimiento del maestro. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, el apóstol previene a sus discípulos sobre los falsos maestros que al final de los tiempos enseñarán falsas doctrinas que llevarán a muchos a la perdición (1 Timoteo 4:4-5); pero cuídate de ti mismo y de la doctrina. 

Ten cuidado de ti mismo, no se trata de hablar bonito, cuídate de ti mismo

En la vida cristiana auténtica no se trata de hablar bonito acerca de Dios, de vivir dentro de un mundo de visiones, voces, revelaciones y sueños, que en poco o nada cambian la conducta humana. Se debe procurar el fundamento de los apóstoles y profetas (Efesios 2:20). «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo»; y para esto hay que escuchar el consejo de Pablo: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina«, cuídate de ti mismo.

Y todo esto tiene que ver con la doctrina de los apóstoles, de la iglesia primitiva, que hace andar al cristiano por los senderos que de verdad agradan al  Señor y glorifican su santo nombre.

Ten cuidado de la doctrina, hay un peligro, cuídate de ti mismo

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina 

Jamás la iglesia del Señor ha estado tan rodeada de apostasía, como en el presente. Cuídate de ti mismo, de la falsa doctrina, de la apostasía, ten cuidado de ti mismo. Por ello la Biblia advierte de los falsos maestros, de los cuales hay que guardarse porque tienen falsas doctrinas que matan el alma.

El apóstol Pablo nos advierte al decir ten cuidado de ti mismo, cuídate de ti mismo, pero también nos dice que tengamos cuidado de la doctrina. «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina» es el consejo de Pablo a Timoteo, pero también debemos estar atentos a estas palabras para ser aplicadas a nuestras vidas en estos tiempos en los cuales han surgido tantas falsas enseñanzas de muchos falsos maestros. 

Todo cristiano, mayormente cada ministro del altar por tener la oportunidad de apacentar el rebaño del Señor, debe esmerarse en distinguir la verdadera doctrina (La sana doctrina) de la falsa; y debe tener conciencia limpia delante de Dios de la clase de alimento que está entregando al pueblo lavado con la sangre del cordero. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.

Cuídate de ti mismo, pero también cuida de la iglesia

Puede suceder que tenga excelente cuidado de sí mismo, pero no del alimento espiritual que sirve a la iglesia. Cuando vamos a un restaurante no solo queremos que las personas que deben atendernos no solamente estén higiénicamente presentables, pero también queremos estar seguros que los alimentos no solo parezcan, sino que estén profesional e higiénicamente preparados, caso contrario, nuestra salud física puede ser quebrantada, así que, no solo cuídate de ti mismo sino también de la doctrina, recuerda ten cuidado de ti mismo.

Lo anterior indica que presentar doctrina requiere mucho más cuidado que el requerido por un experto y responsable chef del mejor restaurante del mundo. Él alimenta al hombre físico y debe tener toda clase de cuidado a fin de que los alimentos sean frescos, sanos y bien balanceados, para que la salud del comensal sea excelente, razón por la cual, ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.

Ten cuidado de ti mismo, pues alimentas al hombre espiritual con doctrina

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina al ministrar la palabra de Dios

También el que ministra la palabra alimenta, pero al hombre espiritual (Mateo 4:4) con la finalidad de llevarlo al nivel de un hombre de Dios perfecto, enteramente instruido para toda buena obra (2 Timoteo 3:17). O como dijera Pablo: «…para presentaros como una virgen pura a Cristo» (2 Corintios 11:2)

Los textos en 1 Timoteo 4:1-5 señalan que aún cuando la iglesia es columna de la verdad, se levantaran dentro de ella sistemas crasos de error de origen demoníaco, los cuales enseñarán la abstinencia de comer carne y de las relaciones matrimoniales. (También te puede interesar: El Poder de la Oración)

Esta fue una de las normas del gnosticismo, que aún entonces comenzaba a presentarse y que más tarde alcanzó proporciones gigantescas; herejía ahora casi extinta, salvo los restos de ella que se advierten en el pretendido celibato del sacerdocio de la religión popular y sus periódicos ayunos de la carne.

Puede pensarse a veces que cuando se nos dice «en los postreros tiempos» (1 Timoteo 4:1) se refiere a una época muy distante en el futuro nuestro, pero ¿A qué postreros tiempos se refiere? ¿Desde cuándo se señalan en la Biblia? Sencillamente se refieren a nuestra época y comenzó el día de pentecostés: 

«Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: y en los postreros días dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…» (Hechos 2:16-17)

Por consiguiente, estamos viviendo en una época de gran peligro espiritual, porque si un alimento material puede quebrantar nuestra salud física, un alimento espiritual puede afectarnos por la eternidad. (Quizás te pueda interesar: No todos los caminos llevan a Roma, No todas las religiones llevan a Dios)

Cuídate de ti mismo y de la doctrina

Cuando Pablo dice: «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina…» (1 Timoteo 4:16) no presenta simplemente una fórmula de vida y de enseñanza, pero señala el inminente peligro que rodea a la iglesia y la forma más efectiva para salir de él: «…pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren».

La mejor manera de combatir el error prevaleciente, es la repetición incesante de la sencilla verdad del evangelio. «Leer, exhortar, enseñar» (v13). La Biblia misma hará la obra, con tal que se le de la oportunidad. Estúdiala en privado, practícala, léela y explícala en público. Si tan solo atendiéramos los ministros de hoy día el consejo de Pablo nos evitaríamos «contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos…» (1 Timoteo 6:4).

Toda persona que sirve a Dios debe recordar que ha sido escogida por él para realizar una tarea especial dentro de la iglesia; su deber es el de formar a otros en la iglesia. Debe recordar el deber de pensar en estas cosas. El gran peligro del líder cristiano es la pereza intelectual y la mente cerrada. Ten cuidado de ti mismo.

Es un peligro que se olvide de estudiar y permita que su pensamiento corra por caminos gastados, y vaya tras las ideas ajenas y sensacionalistas que carezcan de base bíblica. El camino más fácil en la vida siempre ha sido el de no hacer nada, pero jamás ha llevado a un final feliz.

La falta de interés en escudriñar las escrituras con profunda oración y sincero corazón delante de Dios, no es otra cosa que el camino pavimentado y amplio que lleva a aceptar doctrinas extrañas, y por lo tanto, antibíblicas con al facilidad con que un niño recibe un caramelo de manos de un extraño (Gálatas 5:7-10), dañando la comunión fraternal, enfermando el cuerpo de Cristo.

Debe hacer enseñanza. La Biblia es un libro difícil y, por lo tanto, debe ser explicado. La doctrina cristiana no es fácil de comprender, pero el siervo de Dios debe ser capaz de explicar la esperanza que hay en él. 

Cuídate de ti mismo y de la doctrina, conclusión

Cuídate de ti mismo y de la doctrina para tu salvación y de los que te escuchan

El predicador cristiano es un hombre que ha dedicado muchos años de su vida a obtener la preparación bajo la dirección de Dios, para explicar la fe a otros. Se ha liberado de los deberes y tareas comunes de la vida para ocuparse en leer, estudiar, exhortar, enseñar y orar para poder exponer acerca de la palabra de Dios y que su aprovechamiento sea manifiesto a todos. 

Leemos: «Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia: apártate de los tales» (1 Timoteo 6:3-5)

¡Que Dios nos ayude a tener cuidado de la doctrina, pues la responsabilidad delante de Él y de los hombres es bastante grande!. Recuerda que se nos dice «Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en ellos, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren«, cuídate de ti mismo y la doctrina.

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