Por: Rigoberto Gómez

¿POR QUÉ JESÚS DIJO PADRE POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO? 

Jesus en la cruz, Dios mío Dios mío por qué me has desamparado

“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? (Mater 27:46)

Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?, significado


Algunos interpretan que Dios abandonó a Jesús en la Cruz del calvario, que la divinidad se separó de la humanidad de Jesucristo, pero recordemos que la escritura dice que “…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo…” (2 Corintios 5:19), y si decimos que Dios abandonó a Jesús en la cruz ¿Cómo podría entonces Dios reconciliar al hombre con él?, pues fue en ese momento en el cual se llevó a cabo la reconciliación.


Contrario a pensar que Jesús estuvo solo en la cruz, la Biblia dice que “…mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios…” (Hebreos 9:14), es decir, jamás fue abandonado, nunca la divinidad se separó de lo humano, “porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Colosenses 2:9), por lo tanto, Jesús decía “Yo y el padre uno somos” (Juan 10:30), es inseparable la humanidad de su divinidad. (También te invito a leer el artículo Jesús es el Padre)

Entonces, ¿Qué quiere decir: Por qué me has desamparado?


Las palabras de Jesús en la Cruz, son las mismas de David en Salmo 22:1 “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no me respondes”; sin embargo, David nunca dio a entender que Dios lo había abandonado, más bien quiso decir que Dios no le había brindado ayuda, y por lo tanto, se sentía como si Dios estuviera ausente en su momento de angustia.

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Tampoco Jesús está diciendo que Dios lo abandonó, pues de ser así, sería contrario a las escrituras. Se sentía desamparado porque no recibió ayuda en la cruz cuando los pecados de la humanidad caían sobre él en su momento de mayor angustia. Sintió en su cuerpo la ira y el juicio de Dios por los pecados de la humanidad.

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También es importante tomar en cuenta que Jesús, al expresar estas palabras, todavía no había muerto y que solamente está mostrando sus emociones humanas al sentirse desamparado, tal como lo hizo David.

Jesús experimentó desesperación y angustia cuando, como hombre, se convirtió en el sacrificio por los pecados de la humanidad ya que “…cargó en él el pecado de todos nosotros…” (Isaías 53:6), por lo tanto, no es una persona de la deidad siendo abandonada por otra, sino Jesús en su humanidad experimentando su angustia al tomar el lugar del hombre pecaminoso en la cruz del calvario.

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“…Seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Juan 16:32), como se puede leer en este texto, quienes dejaron solo a Jesús fueron los discípulos, pero el Espíritu Eterno (el Padre) estaba en (dentro) “…Cristo reconciliando consigo al mundo…” (2 Corintios 5:19) y, mediante este Espíritu, “…se ofreció a sí mismo...” (Hebreos 9:14) para llevar nuestros pecados.